Desde lo alto del puente Queen Juliana se ve todo el puerto de Willemstad

El puente Queen Juliana, un puente elevado de unos 56 metros sobre el mar, cruza la bahía de Sint Anna sin necesidad de abrirse para el paso de barcos, y ofrece desde su punto más alto vistas panorámicas de todo el puerto de Willemstad.

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Función
Cruce vehicular elevado sobre la bahía de Sint Anna
Altura
Unos 56 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto
Ventaja
No necesita abrirse para el paso de barcos, a diferencia del Queen Emma
Vistas
Panorámica de todo el puerto y el centro histórico
Puente Reina Juliana, sobre la bahía de Sint Anna en Curazao.
Navin75 (CC BY-SA 2.0)

Historia y consejos de visita

A diferencia del puente flotante Queen Emma, el puente Queen Juliana es una estructura elevada fija que cruza la bahía de Sint Anna a gran altura, lo suficiente para que los barcos más grandes pasen por debajo sin necesidad de que el puente se abra, resolviendo así el tráfico vehicular que el puente flotante no puede sostener de forma constante.

Su altura, de unos 56 metros, ofrece a quienes lo cruzan en auto una vista panorámica notable de todo el puerto de Willemstad, con el Handelskade y sus fachadas coloridas visibles a la distancia, especialmente atractiva al atardecer.

Ingeniería de acero y dimensiones colosales

Inaugurado en 1974, el puente Queen Juliana es una de las grandes obras de infraestructura de Curazao.

Su tablero de cuatro carriles se eleva a más de cincuenta y seis metros sobre el nivel del mar, una cota concebida para permitir el paso sin obstáculos de grandes buques cisterna y cruceros internacionales rumbo al puerto interior de Schottegat.

La estructura tiene unos quinientos metros de longitud total y salva la bahía de Santa Ana en un solo tramo elevado. Su silueta domina el horizonte urbano de Willemstad, constituyendo una referencia geográfica perceptible desde casi cualquier punto elevado de la capital.

El recuerdo del colapso de 1967 y el monumento a las víctimas

La historia del viaducto está marcada por un grave accidente ocurrido durante su construcción el 6 de noviembre de 1967. Un tramo en construcción se desplomó sobre las aguas del canal y murieron quince trabajadores.

El puente se terminó años después y se inauguró oficialmente el 30 de abril de 1974.

Junto al puente, un monumento erigido en 1974 recuerda a los obreros fallecidos.

La perspectiva aérea sobre los distritos coloniales

Cruzar el puente en vehículo proporciona una panorámica excepcional y vertical de Willemstad.

Desde la cúspide de la calzada se divisan con nitidez los tejados rojizos de Punda y Otrobanda, el puente flotante Queen Emma en miniatura y el curso serpenteante de la bahía de Santa Ana abriéndose hacia el mar abierto.

Hacia el interior de la rada se revela la inmensidad de la dársena de Schottegat, con sus astilleros navales y muelles de carga. La luz rasante del atardecer tiñe las aguas de reflejos dorados y acentúa el perfil quebrado de las colinas áridas que rodean la ciudad.

Consejos para contemplar y fotografiar la estructura

Debido a las fuertes ráfagas de viento y al intenso tráfico rodado, el puente no admite peatones ni bicicletas. Para cruzarlo hay que ir en vehículo, por ejemplo en taxi o en autobús de línea regular.

Para tomar fotografías panorámicas del puente en su totalidad, los mejores miradores se encuentran a nivel del agua a lo largo del muelle de Handelskade desde donde el perfil del puente resalta contra el cielo caribeño.

Durante las horas de la noche, las balizas de navegación marítima y el alumbrado vial perfilan el puente sobre el canal oscuro, ofreciendo un contraste llamativo frente a las fachadas coloniales iluminadas del centro histórico.

El otro puente: la Reina Emma

En el corazón de la ciudad, no lejos del gran puente Queen Juliana, se encuentra un puente peculiar: el Queen Emma, un puente peatonal flotante que une Punda con Otrobanda.

Se apoya sobre pontones y se desplaza lateralmente para dejar pasar a los barcos, de modo que no siempre está cerrado al tránsito. Los vecinos lo conocen con el apodo cariñoso de la «vieja señora».

Cruzarlo es una experiencia distinta: sientes el leve movimiento bajo los pies y ves la bahía y los edificios coloridos desde un ángulo bajo, muy diferente de la vista desde las alturas del Queen Juliana.

Dos formas de mirar la misma bahía

El contraste entre ambos puentes resume la evolución de Willemstad. Uno, flotante y artesanal, responde a una ciudad de puerto activo; el otro, altísimo y moderno, responde a la necesidad de permitir el paso de grandes buques sin interrumpir el tráfico terrestre.

Si te interesa la ingeniería o simplemente la fotografía, intenta ver ambos en el mismo día, uno por la mañana y otro al atardecer, para apreciar los cambios de luz sobre el agua.

Sigue explorando Willemstad, o descubre también Las Fachadas Coloridas de Punda. Más contexto sobre el país en nuestra Guía de Curazao.

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