Un cañón sigue clavado en los muros del Fuerte Ámsterdam
El Fuerte Ámsterdam, construido en el siglo XVII para proteger la entrada al puerto de Willemstad, es una de las fortificaciones más antiguas de Curazao. Hoy parte del recinto alberga oficinas de gobierno y una iglesia, con una bala de cañón todavía incrustada en uno de sus muros.
Por Natalia
- Construcción
- Siglo XVII
- Función original
- Defensa de la entrada al puerto de Willemstad
- Uso actual
- Oficinas de gobierno e iglesia
- Curiosidad
- Una bala de cañón de un ataque británico de 1804 sigue incrustada en un muro

Historia y consejos de visita
El Fuerte Ámsterdam, construido en el siglo XVII en la punta de Punda, defendió durante generaciones la entrada al puerto natural de Willemstad de ataques piratas y de potencias rivales europeas, en una época en la que el control de esta bahía tenía un valor estratégico considerable para el comercio caribeño.
Hoy buena parte del recinto alberga oficinas del gobierno de Curazao y una iglesia, pero conserva un detalle curioso de su historia militar: una bala de cañón disparada durante un ataque británico en 1804 quedó incrustada en uno de los muros de la iglesia y todavía puede verse allí, como testimonio físico de aquel episodio.
Fundación por la Compañía Neerlandesa y valor estratégico
La construcción del Fuerte Ámsterdam comenzó en 1634 bajo la dirección de Johannes van Walbeeck, poco después de que la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales tomara posesión del territorio insular.
Levantada en el saliente rocoso que custodia la boca de la bahía de Santa Ana, esta fortaleza constituyó el núcleo fundacional sobre el que se estructuró la actual Willemstad.
Sus robustos baluartes de mampostería coralina protegían el fondeadero frente a incursiones de flotas rivales y piratas. Con el paso de los siglos, el complejo evolucionó de baluarte defensivo a sede administrativa colonial, integrando dependencias militares, residencias oficiales y depósitos de mercancías en torno a su patio de armas central.
La Fortkerk y la bala de cañón incrustada en 1804
En el patio interior se alza la Fortkerk, edificada en 1769 como templo de la congregación protestante reformada. Es una de las iglesias más antiguas de la isla, destacando por su elegante campanario octogonal y un sobrio interior con mobiliario litúrgico de caoba antillana tallada.
En la fachada suroeste del templo permanece visible una bala de cañón de hierro encajada en la pared de caliza. El proyectil fue disparado en febrero de 1804 por tropas navales británicas al mando del capitán John Bligh durante un ataque británico a la isla.
Los restauradores decidieron preservar el proyectil en su posición exacta como recordatorio tangible de aquel conflicto histórico.
Sede del gobierno insular y recorrido por las murallas
En la actualidad, las dependencias que rodean el patio albergan la sede del Consejo de Ministros y la oficina del Gobernador de Curazao. Aunque los despachos oficiales permanecen cerrados a las visitas turísticas, los patios exteriores y las galerías arcadas están abiertos al tránsito peatonal respetuoso.
Desde el recinto, junto al agua, se obtiene una buena perspectiva sobre el tráfico de embarcaciones que entran al canal y sobre el movimiento continuo del puente flotante Reina Emma.
Consejos prácticos para recorrer el recinto histórico
Dado que el complejo acoge dependencias gubernamentales en activo, se requiere mantener un comportamiento silencioso durante la visita. La pequeña sala museística de la Fortkerk forma parte de un museo de la comunidad protestante que complementa el paseo histórico.
El fuerte dentro de un casco histórico protegido
El centro de Willemstad, con sus barrios de Punda y Otrobanda, fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997. Dentro de ese conjunto, el fuerte funciona como punto de referencia histórico y administrativo, situado frente a la entrada de la bahía de Sint Anna.
Su presencia recuerda que la ciudad nació como enclave comercial y militar de la Compañía neerlandesa.
Esa condición patrimonial explica por qué los edificios vecinos conservan sus fachadas de colores pastel y sus tejados de dos aguas, de claro acento neerlandés adaptado al clima caribeño.
Un cruce de lenguas y culturas
En Curazao conviven el papiamento, el neerlandés, el español y el inglés, reflejo de la historia mestiza de la isla. Pasear por los alrededores del fuerte permite escuchar esa mezcla en conversaciones cotidianas y leer carteles en varios idiomas.
Aprovecha para detenerte en las plazas cercanas y observar cómo se organiza la vida de la ciudad: oficinistas que salen a comer, turistas que fotografían los edificios y vecinos que cruzan el puente flotante hacia el otro lado de la bahía.
Sigue explorando Willemstad, o descubre también Las Fachadas Coloridas de Punda. Más contexto sobre el país en nuestra Guía de Curazao.





