Tiburones y rayas de la corriente de Benguela en el acuario de Swakopmund

El Acuario Nacional de Namibia y el vecino Museo de Swakopmund conforman el complejo educativo y divulgativo más importante del litoral namibio. El acuario destaca por su túnel acristalado sumergido en un tanque de más de trescientos mil litros que recrea la rica biodiversidad marina de la corriente fría de Benguela con tiburones cobrizo, rayas y peces autóctonos.

Por

Tanque principal
320.000 litros de agua marina bombeada directamente del Atlántico
Especies estrella
Tiburón cobrizo (Carcharhinus brachyurus), raya águila y sargo plateado
Museo de Swakopmund
Fundado en 1951 por el Dr. Alfons Weber bajo el faro histórico
Alimentación de fauna
Demostraciones públicas de buzos alimentando tiburones los fines de semana

Para comprender el ecosistema marino que sustenta la economía y la biodiversidad costera de Swakopmund, el Acuario Nacional de Namibia ofrece un recorrido bajo las aguas del Atlántico Sur en Namibia.

Instalaciones del Museo Marino y Acuario Nacional de Namibia en el paseo marítimo de Swakopmund.
Tscherno (CC BY 2.0)

El túnel subacuático y la riqueza de Benguela

Caminar por el túnel transparente rodeado de tiburones cobrizo y enormes corvinas negras permite apreciar la extraordinaria productividad biológica generada por la corriente fría de Benguela, cuyas aguas ricas en plancton alimentan las mayores pesquerías del hemisferio sur.

A escasa distancia, el Museo de Swakopmund exhibe colecciones etnográficas de los pueblos Herero, Nama y San, instrumental minero original y un amplio herbario botánico del desierto del Namib.

Planifica tu viaje por Swakopmund y Namibia:

• Guía de Swakopmund

• Faro y Woermannhaus

• Guía de Viaje a Namibia

La corriente de Benguela y la fauna del litoral namibio

El Acuario Nacional de Swakopmund muestra de forma didáctica los singulares procesos oceanográficos que caracterizan a la costa occidental africana. La corriente fría de Benguela transporta masas de agua helada desde el sur polar, cargadas de nutrientes que afloran frente al desierto del Namib.

Esta combinación biológica sostiene cardúmenes inmensos de sardinas, jureles y anchoas que alimentan tanto a grandes depredadores marinos como a densas colonias de aves costeras.

En los tanques secundarios se pueden observar especies de fondo como chuchos espinosos, anémonas gigantes, erizos de mar y pequeños peces bentónicos adaptados a las bajas temperaturas oceánicas.

Paneles ilustrados describen el papel ecológico de los densos bosques de algas quelpo que crecen en las rompientes rocosas de Swakopmund, sirviendo de refugio a los alevines y regulando los nutrientes minerales en la franja intermareal.

El Museo de Swakopmund y la historia del desierto

Situado al pie del emblemático faro, el Museo de Swakopmund profundiza en la historia humana y natural de la región costera.

Fundado a mediados del siglo XX por el doctor Alfons Weber, este espacio cultural expone herramientas prehistóricas, trajes tradicionales de las etnias herero y nama, y dioramas que recrean los primeros asentamientos coloniales alemanes en la desembocadura del río Swakop.

Una sección destacada se consagra a la botánica del desierto, exhibiendo ejemplares de la legendaria Welwitschia mirabilis, una planta milenaria que sobrevive en las llanuras áridas gracias a las nieblas marinas costeras.

También se muestran minerales semipreciosos procedentes de las minas del interior de Namibia, como turmalinas, aguamarinas y cuarzos ahumados.

Asimismo, una sala monográfica ilustra los numerosos naufragios acaecidos en la Costa de los Esqueletos.

Brújulas oxidadas, campanas de bronce recuperadas del fondo del mar y fotografías de cargueros encallados en la arena recuerdan el riesgo que las densas nieblas costeras y las corrientes traicioneras han supuesto históricamente para la navegación atlántica.

Recomendaciones prácticas para la visita combinada

Para organizar un recorrido fluido entre ambas instalaciones culturales situadas a corta distancia a pie, conviene considerar estas pautas:

  • Comprueba los turnos de alimentación de los peces en el tanque principal del acuario para presenciar la actividad de los buzos.

  • Dedica al menos una hora para recorrer con calma las salas etnográficas y geológicas del museo junto al faro.

  • Combina ambas paradas con un paseo por el muelle de madera Jetty para contemplar las olas del Atlántico al atardecer.

Un acuario que depende del mar de al lado

Una particularidad de este acuario es que se alimenta del océano que tiene a pocos pasos. El agua de los tanques procede del Atlántico y debe filtrarse y mantenerse fría para que los animales vivan en condiciones parecidas a las de su hábitat natural.

Eso explica que el ambiente sea más fresco que en otros acuarios y que muchos de los habitantes sean especies de aguas frías, poco habituales en las colecciones de los zoológicos tropicales.

Por esa razón el recorrido funciona casi como una ventana al mar de Swakopmund.

Lo que ves en los tanques es, en esencia, la fauna que vive frente a la costa: peces de roca, rayas, tiburones de tamaño moderado y criaturas del fondo que pasan desapercibidas para quien solo mira las olas desde la orilla.

Es una buena manera de entender qué hay debajo del agua antes de pasear por el muelle.

Cómo aprovechar la visita con niños

El túnel acristalado es el momento favorito de los más pequeños. Conviene pararse en la mitad y mirar hacia arriba, porque las rayas suelen deslizarse por encima de la cabeza y los tiburones pasan a los lados con una calma que sorprende.

Anima a los niños a contar especies distintas o a buscar al animal más pequeño del tanque, un juego sencillo que alarga la atención y hace la visita más participativa.

Después, el museo vecino ofrece un cambio de ritmo: objetos de la vida cotidiana, instrumentos antiguos y paneles con fotografías que despiertan preguntas sobre cómo vivía la gente en una costa tan árida.

Si el día es fresco o nublado, algo frecuente en esta parte de Namibia, ambos espacios son una buena alternativa a las actividades al aire libre y permiten organizar la jornada sin depender del tiempo.