Un submarino y la réplica del Endeavour en el Museo Marítimo de Sídney

Ubicado en la orilla occidental de Darling Harbour, el Museo Marítimo Nacional de Australia (Australian National Maritime Museum) custodia la rica relación del país con el océano. Alberga una flota de barcos históricos a flote, incluyendo un submarino de la Guerra Fría, un destructor naval y la réplica del Endeavour de James Cook.

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Ubicado en la orilla occidental de Darling Harbour, el Museo Marítimo Nacional de Australia (Australian National Maritime Museum) custodia la rica relación del país con el océano.

Alberga una flota de barcos históricos a flote, incluyendo un submarino de la Guerra Fría, un destructor naval y la réplica del Endeavour de James Cook.

Barcos históricos y fragatas amarradas en el Australian National Maritime Museum en Darling Harbour.
Saberwyn (Wikimedia Commons)
Ubicación
2 Murray Street, Darling Harbour, Sídney
Año de apertura
1991 como museo marítimo oficial del gobierno federal
Barcos a flote destacados
Submarino HMAS Onslow y destructor HMAS Vampire; junto al museo, la barca James Craig
Nave histórica célebre
Réplica a escala real del HMB Endeavour del Capitán James Cook

Subir a bordo de buques de Guerra y submarinos

La experiencia cumbre del museo consiste en descender por las escotillas del submarino HMAS Onslow para experimentar la claustrofóbica vida submarina de su tripulación, y recorrer la cubierta de cañones y el puente de mando del HMAS Vampire, el único destructor de la clase Daring que se conserva.

La epopeya de la navegación aborigen e inmigración

Las galerías interiores exploran las tradiciones náuticas de los pueblos aborígenes y los isleños del estrecho de Torres, las historias de los viajes de presidiarios británicos y las oleadas migratorias transoceánicas que forjaron la sociedad multicultural australiana.

Actividades interactivas y eventos en el muelle

El museo ofrece simuladores de rescate marítimo, exposiciones fotográficas oceánicas internacionales y talleres infantiles donde aprender nudos marineros y astronomía de navegación, todo enmarcado por las vistas de los rascacielos de Darling Harbour.

Colección naval histórica y la réplica del Endeavour

En los muelles exteriores del Museo Marítimo Nacional de Australia flota una de las piezas más admiradas por los amantes de la historia náutica: la réplica exacta del HMB Endeavour.

Este velero de tres mástiles reproduce con fidelidad artesanal el barco con el que James Cook cartografió la costa oriental australiana en 1770.

Construida con maderas nobles siguiendo planos del Almirantazgo británico del siglo XVIII, la nave permite a los visitantes recorrer la cubierta superior, los camarotes de oficiales y las estrechas bodegas donde se almacenaban víveres e instrumental científico.

Junto al navío de exploración reposa la barca de tres palos James Craig, un mercante de hierro botado en 1874 que transportó carga general, incluido carbón, por todo el mundo.

Abandonada durante décadas como casco en Tasmania y restaurada por voluntarios de la Sydney Heritage Fleet, es una de las pocas embarcaciones de su época que todavía navega de forma regular.

Subir a su cubierta y observar el complejo laberinto de cabos, jarcias y poleas transporta al visitante a la era dorada del comercio a vela en el hemisferio sur.

Patrimonio marítimo indígena y cultura oceánica

Las salas permanentes del edificio principal dedican un espacio prioritario a la milenaria conexión de las Primeras Naciones con los mares y ríos de Australia.

A través de canoas tradicionales de corteza de eucalipto, arpones de madera de mangle y trampas de pesca tejidas con fibras vegetales, se documenta la profunda comprensión de las mareas y corrientes que poseían las comunidades costeras mucho antes del contacto europeo.

Las piezas artísticas contemporáneas expuestas dialogan con estas herramientas ancestrales, transmitiendo la cosmovisión acuática aborigen.

El museo aborda igualmente el impacto de las tormentas oceánicas y las grandes tragedias marítimas en las costas australianas. Maquetas a escala, bitácoras de capitanes y restos arqueológicos recuperados de pecios coloniales ilustran los peligros de navegar por la Gran Barrera de Coral y el temido estrecho de Bass.

Estas exhibiciones se complementan con secciones interactivas dedicadas a la oceanografía moderna y la preservación ecológica de los arrecifes, concientizando sobre los desafíos medioambientales que afronta el océano Pacífico.

Pautas para recorrer los buques a flote

Para acceder al interior del destructor HMAS Vampire y del submarino HMAS Onslow, se requiere subir y bajar por escalas metálicas muy empinadas y franquear mamparos estancos con umbrales estrechos.

Se aconseja utilizar calzado plano y cerrado con suela de goma, evitando faldas largas o mochilas voluminosas que puedan engancharse en los pasillos de servicio. Quienes sientan incomodidad en espacios reducidos deben valorar las condiciones del submarino antes de descender.

Planificar la jornada con tiempo suficiente te permitirá explorar con calma tanto la flota exterior como las exposiciones del edificio principal.

El Endeavour, el capitán Cook y la costa este

La réplica del Endeavour recuerda el viaje del capitán James Cook, que en 1770 recorrió la costa oriental de Australia y desembarcó en Botany Bay, al sur de lo que hoy es Sídney.

Fue un episodio con consecuencias decisivas para la historia del continente y, a la vez, para sus pueblos originarios, que ya vivían en estas tierras desde hacía miles de años.

El museo permite acercarse a esa travesía desde la escala humana: cuerdas, madera, hamacas y espacios mínimos donde convivía la tripulación.

Subir a bordo ayuda a imaginar las condiciones de una navegación de varios años, con alimentos limitados, humedad constante y poco espacio. Avanza con atención por las escaleras, porque los barcos antiguos tienen techos bajos.

Darling Harbour, de zona portuaria a espacio de paseo

El entorno del museo cuenta otra historia. Esta parte de la ciudad fue durante mucho tiempo una zona de actividad portuaria e industrial, y fue transformada a finales del siglo XX en un área de ocio con paseos, restaurantes y espacios públicos.

Caminar por el muelle te permite ver cómo conviven los barcos antiguos con el perfil de los rascacielos.

Cómo organizar la visita con calma

Dedica tiempo a decidir qué barcos te interesan más, porque no todos los espacios se visitan con la misma rapidez, y si viajas con niños aprovecha las propuestas interactivas. Al terminar, el paseo junto al agua y el cercano puente de Pyrmont son un cierre natural para la jornada.

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