Doscientos hipopótamos se apiñan en la poza de Retima
Retima Hippo Pool, situada en la confluencia de los ríos Seronera y Orangi a unos ocho kilómetros al norte de Seronera, es uno de los mejores puntos de observación de hipopótamos del Serengeti. En una profunda poza natural de aguas cenagosas se concentran cerca de doscientos hipopótamos y enormes cocodrilos que pueden contemplarse a pie desde una orilla elevada.
Por Daniel
- Ubicación
- Unos 8 km al norte de Seronera
- Población residente
- Entre 150 y 250 hipopótamos comunes (Hippopotamus amphibius)
- Seguridad de visita
- Permitido descender del vehículo 4x4 y caminar hasta el borde del mirador
Tras horas recorriendo los horizontes abiertos del Serengeti, llegar a Retima Hippo Pool es un asalto a los sentidos: el rugido gutural de decenas de colosos desafiándose entre el lodo acuático resume la fuerza primordial de Tanzania.

Comportamiento social y disputas territoriales
Al mediodía, cuando el abrasador sol ecuatorial reseca la delicada piel de los hipopótamos —que secreta un fluido rojizo protector apodado 'sudor de sangre'—, los animales se apiñan hombro con hombro en la poza.
Merece la pena observar la jerarquía social: los machos dominantes abren sus fauces en un ángulo de ciento cincuenta grados mostrando colmillos de marfil de medio metro para intimidar a los rivales, mientras las crías retozan sobre los anchos lomos de sus madres.
Observación segura a pie sobre la ribera fluvial
En un parque nacional donde está terminantemente prohibido apearse del 4x4 por la presencia de grandes felinos, Retima es uno de los contados enclaves autorizados para estirar las piernas.
Un corto sendero conduce hasta un mirador natural en una orilla elevada sobre la poza, ofreciendo vistas directas y fotografías de primer plano sin perturbar a los animales.
Recomendación práctica: Prepárate para un aroma intenso a lodo y materia orgánica en la orilla. Lleva prismáticos para observar las aves que frecuentan la poza, como garzas y martines pescadores, que cazan peces en los remansos.
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El santuario fluvial de hipopótamos, disputas territoriales y observación a pie
Ubicada en el sector norte de Seronera, en el punto estratégico donde confluyen las aguas del río Seronera y el río Orangi, Retima Hippo Pool es uno de los enclaves de mayor densidad y actividad de fauna acuática de todo el Parque Nacional del Serengeti.
En esta profunda y ensanchada curva fluvial de aguas pardas y limosas se congregan permanentemente cerca de doscientos hipopótamos comunes (Hippopotamus amphibius), conviviendo en una masa bullente y compacta que chapotea, resopla y sumerge sus cuerpos colosales bajo el cálido sol de la sabana.
El espectáculo visual y acústico en Retima es ininterrumpido: los adultos, que pueden superar la tonelada de peso, pasan las horas calurosas del día sumergidos para proteger su delicada piel del sol africano y mantener la hidratación cutánea.
Con frecuencia estallan estruendosas disputas territoriales entre los machos dominantes, quienes abren sus monumentales fauces en ángulos de hasta ciento cincuenta grados, exhibiendo afilados caninos inferiores de marfil de medio metro de longitud en violentos enfrentamientos que agitan las aguas fangosas.
Entre los lomos brillantes de los adultos asoman con ternura crías recién nacidas que descansan a salvo sobre el cuerpo de sus madres o juguetean en las orillas someras.
En los bancos de barro que bordean la poza reposan además enormes cocodrilos del Nilo que toman el sol con las fauces abiertas, mientras garzas reales, martillos africanos y tántalos africanos pescan peces gato en los remansos.
Uno de los aspectos más notables de Retima es que las autoridades del parque permiten a los viajeros descender de los vehículos todoterreno de safari para aproximarse a pie hasta una cornisa elevada de tierra firme con vista directa sobre la poza, acompañados de guías especializados.
Sentir el potente bramido colectivo y el olor característico del río proporciona una vivencia salvaje muy intensa.
Observar a pie desde una cornisa protegida a cerca de doscientos hipopótamos hacinados en el agua.
Presenciar los bostezos de advertencia y disputas territoriales entre grandes machos.
Fotografiar cocodrilos del Nilo y aves zancudas conviviendo en las orillas fangosas de la poza.
Comprender el crucial papel ecológico de los hipopótamos en la fertilización de los ríos africanos.
Cómo viven los hipopótamos: del agua a la hierba
Los hipopótamos pasan el día en el agua, pero su vida depende también de la tierra. Al caer la tarde salen de las pozas y recorren distancias considerables para pastar, y por la mañana regresan al río.
Esa rutina convierte a la poza en un punto de encuentro permanente y explica por qué siempre hay actividad: unos descansan, otros se sumergen y otros emergen con un resoplido que se oye a gran distancia.
Aunque parezcan torpes, no lo son. No nadan al estilo de otros animales acuáticos, sino que caminan o saltan por el fondo cuando el agua es profunda, y pueden contener la respiración durante varios minutos.
Observa con calma cómo suben a respirar: es un movimiento rítmico que se repite sin descanso en toda la poza.
Lenguaje de bostezos, bufidos y gruñidos
Los sonidos de la poza no son casuales. Los hipopótamos se comunican con gruñidos graves, bufidos y exhalaciones que sirven para marcar territorio y mantener el orden en el grupo.
Los grandes bostezos con la boca abierta, que tanto gustan a los fotógrafos, funcionan más como una exhibición de fuerza que como un gesto de cansancio.
Si prestas atención, entenderás mejor la jerarquía. Los machos dominantes ocupan los mejores puestos y vigilan a los demás, mientras que las hembras con crías se acomodan en zonas más resguardadas. Escucha el ritmo del grupo y fíjate en cómo cambia cuando se acerca un vehículo o un cocodrilo.
Aves y otros vecinos del río
La poza no es solo de hipopótamos. A su alrededor se mueven aves que aprovechan la abundancia de insectos y peces: garzas, cigüeñas, ibis y martines pescadores que se posan sobre las ramas o sobre el propio lomo de los animales. En las orillas de barro, los cocodrilos toman el sol con la boca entreabierta.
Lleva prismáticos y paciencia. A veces el mejor momento no es el más ruidoso, sino el instante en que todo se calma y empiezas a distinguir detalles que antes pasaban desapercibidos.





