Sandboard en las dunas rojas del Valle de la Muerte
El Valle de la Muerte, hoy llamado oficialmente Valle de Marte por la comunidad que lo gestiona, es un cañón de la Cordillera de la Sal a unos 2 kilómetros de San Pedro de Atacama. Se visita por sus paredes rojizas y por una duna de más de 100 metros donde se practica sandboard.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
Sales de San Pedro de Atacama por la ruta 23, hacia Calama, y en apenas unos minutos el pueblo de adobe queda atrás. A la izquierda se abre una grieta de crestas afiladas, arcilla rojiza y costras de sal: es el Valle de la Muerte, el valle con nombre de planeta que muchos acaban llamando Valle de Marte.
Lo que lo separa de su vecino más famoso, el Valle de la Luna, es la escala corta y la cercanía. Está tan cerca del pueblo que se puede llegar en bicicleta, y en su interior aguarda una duna enorme, empinada y limpia, que se ha convertido en la pista de sandboard más conocida del norte de Chile.
- Ubicación
- Cordillera de la Sal, unos 2 km al oeste de San Pedro de Atacama
- Cómo llegar
- Por la ruta 23 hacia Calama: unos 10 minutos en coche o en bicicleta
- Tiempo de visita
- Medio día, o una tarde combinada con el Valle de la Luna
- Mejor momento
- Primera hora de la mañana o atardecer; evita el mediodía
- Entrada
- De pago, en la caseta de la comunidad; confirma la tarifa en San Pedro
- Actividades
- Sandboard, caminata, bicicleta y paseos a caballo
Un nombre que nació de un malentendido
La explicación más repetida es lingüística: alguien de habla francesa habría llamado al lugar «valle de Marte» por su parecido con la superficie del planeta rojo, y la pronunciación hizo que en el pueblo se entendiera «Muerte». Las fuentes no coinciden en quién fue esa persona, así que conviene tomar la anécdota como tradición local.

Lo que sí está documentado es el cambio reciente: la comunidad local que administra el valle lo rebautizó oficialmente como Valle de Marte, para alejarlo de una denominación con mala fama y acercarlo a lo que de verdad evoca. En carteles, agencias y mapas vas a ver los dos nombres, a veces en la misma frase.
Sal plegada durante millones de años
El cañón es una ventana a la geología de la Cordillera de la Sal, una cadena baja entre la cordillera de Domeyko y los Andes. Según el blog de la Unión Europea de Geociencias, son sedimentos y evaporitas que se plegaron con fuerza cuando la depresión fue comprimida durante los últimos 10 a 15 millones de años.
Por eso las capas no están horizontales: se ven inclinadas, dobladas, a veces casi verticales. Las crestas apenas se elevan unos 200 metros sobre el Salar de Atacama, pero de cerca parecen murallas. Fíjate en las vetas blancas que brillan en las paredes: es sal.
La aridez hace el resto. Dentro del valle apenas verás plantas o animales, y el silencio es tan completo que el viento sobre la arena se vuelve el único sonido. Ese aspecto de otro mundo explica que el valle se conozca hoy como Valle de Marte.
La duna mayor y el sandboard
El gran imán del valle es su duna principal. La web oficial de turismo de Chile habla de dunas de más de 100 metros, y en la práctica es una ladera larga y muy inclinada de arena fina donde se baja en tabla. No hay remontes: cada descenso se paga subiendo a pie, con el corazón acelerado por la altura.
La mayoría de la gente lo hace con una agencia de San Pedro, que incluye traslado, tabla, cera, casco y un instructor que enseña a frenar con el canto. Las salidas suelen hacerse por la mañana o a media tarde, evitando el mediodía. Si nunca has hecho snowboard, la arena es más lenta y más indulgente al caer.
Lleva calcetines altos o polainas: la arena se cuela por todas partes.
Protege el móvil y la cámara en una bolsa con cierre, porque el polvo es muy fino.
Sube por el lomo de la duna, no por la cara de bajada, para no cruzarte con quien desciende.
Calcula tus fuerzas: a esta altitud, tres o cuatro subidas cansan más de lo que parece.
Otras formas de recorrer el cañón
No hace falta tirarse por la duna para disfrutar del valle. Muchos visitantes lo recorren caminando por el fondo de la quebrada, entre paredes que se estrechan y se abren, y suben a los puntos altos para ver el contraste entre la arcilla roja y los volcanes del horizonte, con el Licancabur como referencia constante.
La bicicleta es la opción favorita de quien duerme en el pueblo: son unos 2 kilómetros hasta la entrada, con alguna cuesta, y se alquilan bicis en San Pedro. A unos 2.400 metros de altitud, pedalear con calor y poco oxígeno exige ir con calma. También hay salidas a caballo con agencias locales.
El mirador de Kari y la Piedra del Coyote
Sobre la Cordillera de la Sal, de camino al Valle de la Luna, está el mirador de Kari, conocido por la Piedra del Coyote, una losa de roca que sobresale sobre el vacío. Desde ahí se domina el laberinto de crestas. Es un punto muy buscado al atardecer, así que conviene llegar con margen para encontrar sitio.
Entrada, mejor hora y cómo combinarlo
El acceso es de pago y se cobra en la caseta de la comunidad local. No hay una web oficial clara con precios y horarios, y los que circulan en blogs no coinciden entre sí: pregunta en tu alojamiento o en la oficina de turismo antes de ir. Lleva efectivo por si acaso.
Las mejores horas son las primeras de la mañana y las últimas de la tarde. A mediodía el sol cae vertical, la luz aplana los colores y el calor rebota en las paredes. Al atardecer, en cambio, la arcilla se enciende de rojo y las sombras marcan cada pliegue de la roca.
En cuanto a la época, el valle se visita todo el año. Entre enero y febrero puede llegar el llamado invierno altiplánico, con lluvias ocasionales que a veces cortan caminos. El resto del año el cielo suele estar despejado, aunque las noches y las mañanas son frías: lleva una capa de abrigo aunque a mediodía vayas en camiseta.
Lo más práctico es dedicarle medio día y encadenarlo con el Valle de la Luna, que está a unos 13 kilómetros al oeste del pueblo y forma parte de la Reserva Nacional Los Flamencos. Muchas excursiones hacen justo eso: sandboard o caminata por la tarde en Marte y puesta de sol en la Luna.
Antes de salir del pueblo
El valle no tiene sombra ni servicios en su interior. Calcula al menos dos litros de agua por persona, protector solar de factor alto, gorra y gafas de sol. El calzado cerrado es mejor que las sandalias: la arena quema por la tarde y hay tramos de piedra suelta.
Las cornisas de arcilla y sal son frágiles y se desmoronan con facilidad. Respeta los senderos marcados, no te acerques a los bordes erosionados y no te lleves piedras ni costras de sal como recuerdo. Y vuelve con toda tu basura: en un paisaje sin lluvia, una botella tirada tarda muchísimo en desaparecer.
La cercanía con el poblado de San Pedro de Atacama y con el vecino Valle de la Luna permite combinar ambas visitas en una misma jornada de exploración desértica.
Debido a las altas temperaturas diurnas y la aridez extrema, se aconseja emprender la caminata temprano por la mañana o al declinar la tarde. Si deseas continuar descubriendo la geografía salina de la región, planifica visitas al Salar de Atacama y a las Lagunas Altiplánicas.
¿Valle de la Muerte y Valle de Marte son el mismo lugar?
Sí. Valle de la Muerte es el nombre popular, que según la tradición surgió de una mala pronunciación de «Marte». La comunidad local que gestiona el valle lo renombró oficialmente Valle de Marte, y hoy se usan los dos nombres.
¿Necesito experiencia para hacer sandboard en la duna?
No. Las agencias de San Pedro ofrecen salidas con instructor que explica cómo mantener el equilibrio y frenar. La arena es más lenta que la nieve, pero cada subida se hace a pie y a unos 2.400 metros de altitud, así que lo más exigente es el esfuerzo físico.
¿Puedo ir por mi cuenta en bicicleta?
Sí. La entrada está a unos 2 kilómetros del centro de San Pedro y hay tiendas de alquiler de bicicletas en el pueblo. Sal temprano o a media tarde, lleva agua de sobra y ten en cuenta que hay cuestas y que la altitud cansa más de lo habitual.
¿Qué ropa conviene llevar?
Capas: camiseta ligera para las horas de sol y una prenda de abrigo para la mañana o el regreso al anochecer. Añade gorra, gafas de sol, protector solar y calzado cerrado, porque la arena se calienta mucho y hay tramos de piedra suelta.





