Ocho pozas termales escalonadas en el cañón de Puritama
Las Termas de Puritama son un oasis hidrotermal situado en una profunda quebrada rocosa a 3.470 metros de altitud, a 30 km de San Pedro de Atacama. Consta de ocho pozas escalonadas de agua termal mineralizada que fluyen a una agradable temperatura constante de 33,5 °C.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Un edén termal Escondido en el desierto
En la lengua indígena kunza, Puritama significa 'agua caliente' (puri: agua, tama: caliente).
Este río subterráneo emerge de fallas volcánicas andinas y desciende encañonado entre imponentes paredes de roca rojiza pobladas por elegantes penachos de cortaderas o colas de zorro, creando un fuerte contraste entre la aridez desértica y la exuberancia del cauce fluvial.
El recinto está acondicionado con pasarelas y vestuarios, y lo gestiona la empresa hotelera Explora. Es la parada de descanso predilecta para recuperar fuerzas tras excursiones de alta exigencia como los Géiseres del Tatio o el Valle de la Luna.
Beneficios terapéuticos y circuito de pasarelas
Las aguas de Puritama contienen calcio, magnesio, sodio y boro, y son de tipo sulfatado sódico. Ocho piscinas naturales escalonadas permiten elegir desde pozas con cascadas masajeadoras hasta remansos tranquilos de baja profundidad.
Una red de pasarelas de madera ecológica recorre la ribera del cañón facilitando el tránsito seguro y protegiendo el frágil biotopo ribereño.
Información práctica, tarifas y traslados
El aforo es estrictamente limitado para mantener la tranquilidad de los bañistas, por lo que conviene adquirir la entrada por internet con antelación. Puedes llegar en vehículo particular, transfer turístico o contratando un tour guiado desde San Pedro de Atacama.
Consejo de horario:
El turno de la tarde suele registrar temperaturas ambientales más templadas en el cañón, permitiendo salir del agua tibia sin experimentar un choque térmico tan brusco como a primera hora matinal.
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Pozas hidrotermales en el cañón y vegetación de cortaderas
Ubicadas a unos treinta kilómetros al norte de San Pedro de Atacama, a unos tres mil quinientos metros sobre el nivel del mar, las Termas de Puritama son un oasis hidrotermal encajonado en el fondo de una profunda quebrada de roca volcánica.
Su nombre proviene de la lengua indígena kunza y significa literalmente 'agua caliente' (puri: agua; tama: caliente), sintetizando con precisión la generosidad de los manantiales termales que brotan en este cañón andino.
Las aguas termales nacen en las profundidades de la cordillera volcánica y emergen a una temperatura constante y reconfortante de entre veintiocho y treinta y tres grados centígrados, nutriendo el cauce del río Puritama.
A lo largo del lecho del cañón se suceden ocho pozas naturales escalonadas de aguas diáfanas y cristalinas, interconectadas por suaves cascadas y rápidos que forman pozones ideales para sumergirse y relajarse.
Estas aguas son famosas por su rica mineralización, conteniendo concentraciones elevadas de sulfatos, magnesio, calcio, sodio y boro. Esta composición hace de los baños una buena opción para relajar los músculos y descansar tras exigentes jornadas de senderismo en la altitud.
El complejo termal lo gestiona la empresa hotelera Explora.
El recinto cuenta con pasarelas de madera ecológica elevadas, vestuarios sostenibles y áreas de descanso que serpentean respetuosamente entre frondosos cañaverales y densas matas de cortaderas y colas de zorro que contrastan con los rojizos muros de piedra del cañón.
Para acceder es indispensable realizar una reserva previa por turnos matutinos o vespertinos, siendo aconsejable llevar toalla propia, traje de baño y sandalias antideslizantes para transitar por las pasarelas.
Sumergirse en las ocho pozas naturales de agua termal templada rodeadas por los farallones del cañón.
Beneficiarse de las propiedades minerales y relajantes de las aguas ricas en litio y sulfatos.
Pasear por las pasarelas elevadas de madera admirando la exuberante vegetación de cortaderas.
Apreciar el entorno del cañón y la vegetación de ribera desde las pasarelas.
El agua en la cosmovisión lickanantay
Para las comunidades lickanantay, el agua es un elemento sagrado y una responsabilidad compartida.
En los oasis del desierto, cada familia depende de los canales que reparten el agua de los deshielos, y por eso existen ceremonias comunitarias como la limpieza de canales, que renueva el pacto entre las personas y el territorio.
Los cerros que rodean los pueblos se consideran protectores y se les rinde homenaje con ofrendas.
Al llegar a las pozas termales conviene recordar esta mirada. No se trata solo de un balneario natural, sino de un lugar que forma parte de un paisaje vivo y de una cultura que lo ha cuidado durante generaciones.
Evita dejar residuos, no uses jabones ni cremas dentro del agua y baja la voz para respetar a quienes comparten las pozas contigo.
Sumergirse con calma en un paisaje de altura
El cañón se encuentra a una altitud considerable, y el cuerpo reacciona de forma distinta al calor del agua. Entra poco a poco, no permanezcas demasiado tiempo en la poza más caliente y sal si sientes mareo o fatiga.
Bebe agua antes y después del baño, porque el aire seco del desierto deshidrata más de lo que parece.
Al salir, el contraste térmico se nota enseguida. Ten a mano una toalla grande, ropa seca de abrigo y un gorro: el viento puede ser frío incluso en un día soleado.
Cuando te vistas, tómate un momento para contemplar los farallones y la vegetación de ribera, que cambian de color con la luz del sol.





