Tras los licaones de Moremi en sus cacerías del amanecer

La Reserva de Moremi alberga una de las poblaciones más viables del perro salvaje africano (licaón o painted wolf), uno de los mamíferos más amenazados de África. Sus llanuras aluviales y bosques abiertos de mopane proporcionan el terreno idóneo para presenciar sus coordinadas cacerías matutinas.

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La Reserva de Moremi alberga una de las poblaciones más viables del perro salvaje africano (licaón o painted wolf), uno de los mamíferos más amenazados de África. Sus llanuras aluviales y bosques abiertos de mopane proporcionan el terreno idóneo para presenciar sus coordinadas cacerías matutinas.

Estado de conservación
En peligro de extinción (UICN)
Tasa de éxito de caza
Muy alta: a menudo más del 60% de las persecuciones acaban en presa
Época de cachorros
Invierno austral (madrigueras activas)
Zonas calientes
Llanuras de Khwai, Xakanaxa y Third Bridge
Comportamiento
Altamente sociales; en Moremi las manadas suelen ser de ocho o nueve adultos
Ejemplar de licaón o perro salvaje africano en alerta durante una partida de caza en Moremi.
Lip Kee (CC BY-SA 2.0)

El depredador más eficiente y social de África

A diferencia de leones y leopardos, los licaones cazan a gran velocidad a la luz del día, alcanzando puntas de 60 km/h en persecuciones coordinadas que agotan a antílopes e impalas.

La estructura social de la manada, basada en el cuidado comunitario de cachorros y enfermos, despierta una enorme admiración entre los naturalistas que visitan Reserva de Moremi.

Cómo enfocar el safari para localizarlos

Los licaones inician sus patrullas a primera luz del alba y al caer la tarde.

Seguir los avisos de alarma de los babuinos y los impalas cerca de las charcas suele ser la mejor pista para los guías locales, quienes reconocen los patrones de movimiento de las diferentes jaurías del parque.

Estructura social de la jauría y rituales de caza matutina

El licaón o perro salvaje africano (Lycaon pictus) posee una de las organizaciones sociales más sofisticadas y altruistas del reino animal.

A diferencia de otros depredadores que compiten violentamente por el alimento, las jaurías de Moremi están cohesionadas por lazos afectivos profundos y una jerarquía liderada por una pareja alfa monógama.

Toda la manada participa activamente en el cuidado, alimentación y protección de los cachorros nacidos en las madrigueras subterráneas, llegando incluso a alimentar a miembros heridos o ancianos mediante la regurgitación voluntaria de carne fresca tras las cacerías.

Antes de salir a cazar al alba, los licaones protagonizan un emotivo ritual de activación social caracterizado por caricias nasales, carreras lúdicas y chillidos agudos de alta frecuencia semejantes a cantos de pájaros.

Una vez coordinados, se despliegan en abanico sobre las llanuras aluviales y bosques de acacias, persiguiendo a impalas y antílopes lechwe a velocidades que pueden rondar los 60 km/h.

Su resistencia cardiovascular prodigiosa y su impecable coordinación en equipo les otorgan una de las tasas de éxito más altas entre los carnívoros africanos.

Para los viajeros en safari, toparse con una manada de licaones en movimiento constituye uno de los momentos cumbres de la fauna africana, dado el crítico peligro de extinción que amenaza a la especie en todo el continente.

Es fundamental que los vehículos todoterreno respeten escrupulosamente las distancias de avistamiento y apaguen los motores cuando los animales descansan bajo la sombra de matorrales de mopane para no perturbar su dinámica comunitaria.

Las horas tempranas de la mañana y los últimos minutos de luz vespertina son los momentos en que la actividad de la jauría alcanza su punto álgido antes de que la noche dé paso a los grandes felinos competidores.

En los sectores abiertos de llanura aluvial de Moremi es frecuente observar cómo los licaones descansan sobre montículos arenosos para vigilar a posibles hienas carroñeras o manadas de cebras que cruzan el horizonte.

  • Madrugar con las primeras luces del alba para acompañar las salidas de rastreo de los guías locales.

  • Observar en silencio las interacciones sociales y los saludos efusivos de los licaones antes de iniciar la marcha.

  • Mantenerse siempre dentro del vehículo 4x4 abierto y no asomar brazos ni cámaras fuera del armazón.

  • Contratar guías rastreadores nativos baYei o baSarwa por su profundo conocimiento de las sendas de la reserva.

Un lobo pintado: cómo reconocer a cada ejemplar

El nombre científico del licaón, Lycaon pictus, significa algo así como «lobo pintado», y basta verlo para entender por qué. Su pelaje es un mosaico irregular de manchas negras, doradas, marrones y blancas, y ese dibujo no se repite entre dos individuos.

Los investigadores lo usan para identificar a cada animal, de manera parecida a como se emplean las huellas dactilares, y los guías de Moremi aprenden a reconocer a algunos de los miembros de cada manada.

Fíjate también en las orejas, grandes y redondeadas, que les sirven para oír a distancia y para regular la temperatura, y en las patas, que tienen solo cuatro dedos, una rareza entre los cánidos.

Estos detalles ayudan a distinguirlos a primera vista de las hienas, con las que a veces se confunden cuando se ven de lejos entre la hierba alta.

Crías, cuidados y vida de manada

En muchas manadas se reproduce principalmente la pareja dominante, y el resto de los adultos colabora en la crianza. Mientras las crías son pequeñas, permanecen en una madriguera, y los adultos que salen a cazar regresan para alimentarlas devolviendo comida.

Cuando se come una presa, los cachorros tienen prioridad, una costumbre poco frecuente entre los carnívoros y que habla de la cooperación del grupo.

Esta fase de cría condiciona los movimientos de la manada, que se queda cerca de la madriguera durante semanas. Es una de las épocas en que los guías con más experiencia saben dónde buscar, y también una de las que exige más respeto por parte de los visitantes.

Mantén una distancia prudente, no hagas ruido y no pidas al conductor que se acerque más de lo que indiquen las normas: la supervivencia de una camada puede depender de ello.

Si tienes la suerte de coincidir con una manada, dedica tiempo a observar sin prisa.

Muchas veces la escena más interesante no es la caza, sino los saludos, los juegos entre cachorros y los momentos de descanso a la sombra, en los que se entiende por qué estos animales han despertado tanto interés entre biólogos y aficionados.

Preguntas frecuentes

Más sobre Reserva de Moremi:

¿Por qué están tan amenazados los licaones?

Debido a la pérdida de corredores ecológicos, enfermedades caninas como el moquillo transmitido por perros domésticos y conflictos con granjeros en zonas no protegidas.

¿Se puede seguir a una manada durante una cacería?

En las concesiones privadas comunitarias adyacentes a Moremi está permitido seguir los lances a campo traviesa con moderación, siempre sin interponerse entre la jauría y su presa.

¿En qué época es más fácil localizarlos?

En invierno austral, cuando la manada queda anclada a una madriguera fija para amamantar a los cachorros recién nacidos.