Frente al Palacio de Carondelet late la Plaza Grande de Quito
La Plaza Grande o Plaza de la Independencia es el corazón cívico de Quito y alberga la sede de la Presidencia de la República en el Palacio de Carondelet. El cambio de guardia presidencial se celebra los lunes con asistencia pública; conviene consultar horarios en la web oficial antes de ir.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
La Plaza Grande, también conocida como Plaza de la Independencia, constituye el núcleo político, social y simbólico indiscutible de Quito y de todo Ecuador. En su perímetro convergen el Palacio Presidencial de Carondelet, la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal y la sede municipal.

Historia republicana y cambio de guardia de Tarqui
El centro de la plaza está dominado por el Monumento a los Próceres de la Independencia de 1809. Cada lunes por la mañana, el cuerpo militar de honor de los Granaderos de Tarqui realiza la tradicional ceremonia del Cambio de Guardia Presidencial frente al Palacio de Carondelet ante numerosos espectadores.
Recorrer las arcadas del Palacio Arzobispal permite disfrutar de cafeterías y repostería andina tradicional en sus patios interiores con fuentes de piedra volcánica. Es un punto de partida perfecto para explorar la guía de Quito y sus iglesias coloniales.
Recomendaciones para el visitante
Llegar con tiempo de sobra si se desea conseguir buena ubicación frente a la fachada de Carondelet los lunes por la mañana. Se recomienda cuidar pertenencias personales en momentos de gran aglomeración.
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El Monumento a la Independencia y la Catedral Metropolitana de Quito
La Plaza de la Independencia, conocida popularmente como la Plaza Grande, constituye el corazón político, cívico y simbólico del Ecuador desde la época virreinal. En su centro se erige el Monumento a los Héroes del 10 de Agosto de 1809, inaugurado en 1906 en memoria del Primer Grito de Independencia.
El conjunto escultórico en bronce y piedra muestra a un cóndor andino rompiendo las cadenas del dominio colonial, flanqueado por la figura de la Libertad y un león ibérico herido en retirada.
En el costado sur de la plaza se extiende la imponente fachada de la Catedral Metropolitana de Quito, templo erigido en el siglo XVI con una singular portada de cantería y arquerías neoclásicas.
En su interior reposan los restos mortales del mariscal Antonio José de Sucre, héroe militar de la batalla de Pichincha y prócer de la emancipación sudamericana, en una solemne capilla funeraria labrada en mármol.
Flanqueando el costado norte se ubica el Palacio Arzobispal, cuyas galerías interiores con balconadas de madera albergan cafeterías y restaurantes tradicionales donde es costumbre degustar platos típicos de la serranía como el locro de papa con aguacate, el seco de chivo y dulces de higos con queso fresco.
Bajo los soportales exteriores del Palacio de Carondelet continúan funcionando históricas peluquerías tradicionales de caballeros y pequeñas sastrerías que han atendido a generaciones de quiteños desde mediados del siglo pasado, conviviendo con puestos de venta de periódicos, libros usados y golosinas tradicionales como las quesadillas de San Juan y los buñuelos bañados en miel de panela.
La plaza es un punto de encuentro permanente de jubilados, vendedores ambulantes y músicos populares, ofreciendo un vibrante retablo de la vida cotidiana quiteña frente a la sede del poder ejecutivo republicano y la sombra de las palmeras andinas centenarias.
Observar la ceremonia del Relevo de Guardia de los Granaderos de Tarqui frente al Palacio de Carondelet.
Visitar la Catedral Metropolitana y rendir homenaje en la tumba del mariscal Antonio José de Sucre.
Descubrir los símbolos libertarios esculpidos en el Monumento a la Independencia en el centro de la plaza.
Degustar locro de papa y dulces tradicionales en los patios coloniales del Palacio Arzobispal.
Una ciudad Patrimonio Mundial a gran altitud
Quito fue una de las primeras ciudades del mundo en ser incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y su centro histórico es uno de los mejor conservados de América Latina.
Se encuentra a más de dos mil ochocientos metros de altitud, en un valle rodeado de volcanes, lo que da a la ciudad un clima templado y una luz muy particular.
La Plaza Grande es el punto de partida natural para entender este conjunto: desde ella parten calles empinadas, iglesias y conventos que recorren cinco siglos de historia.
La altitud merece una atención especial. Si acabas de llegar desde zonas bajas, camina despacio, bebe agua, evita comidas pesadas y haz pausas frecuentes. Es normal sentir algo de falta de aliento en las cuestas, y la plaza ofrece bancos y soportales para descansar.
Aprovecha esos momentos de pausa para observar la actividad de la plaza y dejar que el cuerpo se adapte.
El nombre del palacio
El Palacio de Carondelet debe su nombre a un presidente de la Real Audiencia de Quito que gobernó a comienzos del siglo XIX y que impulsó reformas y obras en el edificio.
Con el tiempo, el inmueble pasó de sede colonial a sede del gobierno republicano, y su aspecto actual refleja sucesivas reformas. Observa la fachada de líneas sobrias, los balcones y la galería de arcos: son elementos que contribuyen a la imagen institucional del conjunto sin restar protagonismo a la plaza.
Un lugar para mirar a la gente
Más allá de los edificios, el atractivo principal de la Plaza Grande es la vida que la anima. Familias que pasean, estudiantes que conversan, mayores que se sientan al sol, vendedores de dulces y músicos callejeros comparten el espacio con funcionarios y turistas.
Siéntate un rato en un banco, observa el ritmo de la plaza y deja que la ciudad te muestre su carácter. Es una de las formas más sencillas y agradables de conocer a los quiteños y de entender el papel social que tiene el espacio público en su cultura.





