Saltar, deslizarse y nadar por los 27 charcos del río Damajagua

Los 27 Charcos del río Damajagua, cerca de Puerto Plata, son una serie de pozas y cascadas naturales que se recorren saltando, deslizándose y nadando entre una y todas las 27, en una de las excursiones de aventura acuática más populares de la costa norte.

Por

Número de pozas
27 charcos y cascadas naturales en el río Damajagua
Actividades
Saltos, toboganes naturales y nado entre pozas
Equipo
Casco y chaleco salvavidas obligatorios, provistos por el operador
Nivel
Existen recorridos cortos y largos según la condición física
Los 27 Charcos del río Damajagua, cerca de Puerto Plata.
kikeam71 (CC BY-SA 3.0)

Historia y consejos de visita

El río Damajagua, en las montañas cercanas a Puerto Plata, forma una sucesión de 27 pozas naturales conectadas por pequeñas cascadas, en una de las excursiones de aventura acuática más populares de toda la costa norte de República Dominicana.

El recorrido combina caminatas cortas, saltos desde distintas alturas y toboganes naturales de roca pulida por el agua, con guías locales que acompañan a los visitantes durante todo el trayecto y proveen el equipo de seguridad obligatorio, casco y chaleco salvavidas incluidos.

Existen recorridos más cortos, hasta la séptima poza, y el recorrido completo hasta la número 27 para quienes tengan mejor condición física.

Formaciones kársticas de caliza y toboganes naturales de roca

Los 27 Charcos de Damajagua constituyen uno de los monumentos naturales más conocidos de la República Dominicana, enclavado en las estribaciones de la Cordillera Septentrional cerca del municipio de Imbert.

Este laberinto hidrogeológico fue esculpido pacientemente a lo largo de milenios por el río Damajagua, cuyas aguas ricas en carbonato cálcico disolvieron los estratos de roca caliza, originando un profundo cañón fluvial jalonado por veintisiete pozas escalonadas, cascadas y toboganes naturales pulidos.

La experiencia de aventura consiste en remontar primero un sendero selvático de montaña y luego descender el cañón nadando a través de estrechas gargantas de piedra, deslizándose por toboganes pulidos por la corriente y saltando desde salientes de roca hacia pozas profundas de aguas verde esmeralda.

El frescor del agua de montaña contrasta de forma placentera con la calidez del clima tropical caribeño.

Bosque húmedo subtropical y la gestión comunitaria de guías

El entorno de las cascadas está protegido como monumento natural y alberga un frondoso bosque húmedo subtropical poblado por corpulentos árboles de caoba criolla, ceibas centenarias, palmeras reales y tupidos helechos fluviales.

Entre la vegetación ribereña habitan diversas especies de aves endémicas de La Española como la cigua palmera, el pájaro bobo y carpinteros de sierra.

Un aspecto modélico de Damajagua es su sistema de gestión comunitaria, en el que participan guías locales que se encargan de la atención a los visitantes, la seguridad en los saltos y el cuidado del entorno.

El uso obligatorio de casco y chaleco salvavidas ayuda a disfrutar la aventura acuática con más seguridad en cada tramo del cañón.

  • Utilizar calzado acuático cerrado o zapatillas deportivas con buen agarre para caminar sobre las piedras mojadas.

  • Dejar teléfonos, llaves y objetos no sumergibles en las taquillas del centro de recepción de visitantes.

  • Seguir en todo momento las instrucciones de los guías locales acreditados antes de lanzarse a cada poza.

Cómo se organiza la excursión y qué llevar

El recorrido se hace en grupos reducidos acompañados por guías locales y requiere equipo de protección, como casco y chaleco, que se entrega al inicio. Después se camina por la selva hasta el punto de partida y se desciende por el cauce, alternando tramos a pie con saltos y deslizamientos.

Como el caudal varía con la temporada y con las lluvias de los días anteriores, los guías deciden cuántos charcos se pueden recorrer cada jornada.

Lo más práctico es llevar ropa que pueda mojarse y secar rápido, calzado cerrado que se agarre bien al pie, como escarpines o sandalias deportivas, y una bolsa estanca para las pertenencias.

Si quieres hacer fotos, usa una funda impermeable o una cámara acuática, porque el agua entra por todas partes. Evita llevar objetos de valor y sigue siempre las indicaciones sobre dónde saltar, ya que la profundidad cambia de un charco a otro.

La excursión puede combinarse con una visita a la ciudad de Puerto Plata, el teleférico del monte Isabel de Torres, la fortaleza de San Felipe o el museo del ámbar.

Además, hacerlo con guías locales apoya la economía de la zona, de modo que disfrutar de la aventura con respeto significa también ayudar a conservar un patrimonio natural de la cordillera Septentrional.

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