Caminar sobre la copa de los árboles en el Canopy Walkway de Nyungwe

El Canopy Walkway del Parque Nacional Nyungwe es la única pasarela colgante sobre la canopia selvática de África Oriental. Suspendida a setenta metros de altura y con ciento sesenta metros de longitud divididos en tres tramos sobre un profundo desfiladero montañoso, ofrece una perspectiva aérea del bosque primario de montaña.

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Pasarela colgante suspendida a 70 metros de altura sobre los árboles gigantes de Nyungwe.
Alex Niragira (CC BY-SA 4.0)
Altura sobre el suelo
70 metros en el punto más profundo del barranco
Longitud total
160 metros repartidos en tres secciones suspendidas
Punto de inicio
Centro de visitantes de Uwinka (sendero Igishigishigi)
Duración de la excursión
2 horas (incluye caminata de ida y vuelta a Uwinka)

El Canopy Walkway del Parque Nacional Nyungwe es la única pasarela colgante sobre la canopia selvática de África Oriental.

Suspendida a setenta metros de altura y con ciento sesenta metros de longitud divididos en tres tramos sobre un profundo desfiladero montañoso, ofrece una perspectiva aérea del bosque primario de montaña.

Caminar por encima de la selva primaria

Inaugurada en 2010 con apoyo de USAID, la pasarela metálica oscila suavemente con el viento mientras se cruza sobre copas de caobas gigantescas y helechos arborescentes.

A esta cota es posible observar aves del dosel como el cálao de mejillas plateadas y tropas de monos de Dent a la misma altura de los ojos.

El sendero de acceso Igishigishigi

Para acceder a la estructura es necesario recorrer el sendero Igishigishigi de dos kilómetros desde el centro de interpretación de Uwinka. El camino serpentea entre un tapiz denso de orquídeas epífitas, líquenes barbudos y profundos barrancos donde la niebla matinal se disipa paulatinamente con el sol.

Recomendaciones para el cruce

La pasarela cuenta con estrictos estándares internacionales de seguridad y barandillas de malla reforzada. Se recomienda evitar mochilas voluminosas, sujetar cámaras con correas de seguridad y abstenerse de saltar o correr sobre los tablones para disfrutar de una travesía serena y fotográfica.

Ingeniería estructural suspendida en el dosel nublado

La pasarela colgante de Nyungwe constituye una obra maestra de ingeniería ligera integrada con sensibilidad en un entorno selvático de montaña sumamente frágil.

Anclada mediante gruesos cables de acero a pilares enclavados en las laderas rocosas de la quebrada, la estructura se divide en tres secciones sucesivas que oscilan suavemente al compás de las pisadas.

El tramo central, suspendido a unos setenta metros sobre el fondo del barranco, deja a los pies del caminante una alfombra verde ininterrumpida de helechos arborescentes gigantes y copas de carapa y albizia que emergen de la bruma como islas vegetales.

Las rejillas metálicas del suelo permiten el paso de la luz hacia el sotobosque inferior y ofrecen a la vez una transparencia visual vertiginosa que acentúa la sensación de flotar en el aire.

Observación de monos coronados y cálaos desde las alturas

Acceder a la altura del estrato superior de la selva transforma por completo la observación faunística tradicional, permitiendo situarse a la misma altura en la que habitan especies que rara vez descienden al suelo.

Es habitual divisar pequeños grupos de monos coronados (Cercopithecus pogonias) saltando entre ramas cubiertas de musgo en busca de bayas maduras.

Asimismo, el vuelo cadencioso de los cálaos de mejillas plateadas y los coloridos destellos de los turacos gigantes entre los líquenes colgantes cobran una dimensión visual privilegiada desde los cables del puente, brindando a los aficionados a la ornitología oportunidades de contemplación excepcionales.

El silencio de las alturas solo se rompe con el silbido de la brisa y las llamadas territoriales lejanas de los primates que resuenan por toda la cuenca montañosa.

Condiciones climáticas y sensación de vértigo en la pasarela

La selva nublada de Nyungwe experimenta cambios meteorológicos fulgurantes a lo largo del día. Lo que amanece como un cielo despejado puede cubrirse rápidamente de jirones espesos de niebla blanca que envuelven la pasarela en una atmósfera fantasmal y misteriosa.

Para las personas propensas al vértigo, cruzar el puente requiere fijar la vista hacia adelante en las barandillas protectoras de malla y avanzar con paso pausado y constante, evitando mirar de forma directa hacia el lecho del río que fluye en el fondo del cañón.

Llevar calzado con suela de goma adherente y guardar teléfonos y cámaras mediante cintas de seguridad ajustadas a la muñeca evitará cualquier percance mientras se disfruta de esta emocionante perspectiva aérea.

Un bosque de récords: la biodiversidad de Nyungwe

Nyungwe es uno de los bosques de montaña más antiguos y ricos de África central. Alberga más de una docena de especies de primates, cientos de especies de aves y una gran variedad de plantas, entre ellas helechos arborescentes, orquídeas y árboles de gran tamaño.

Muchas de las especies que viven aquí son propias del Rift Albertino, la franja montañosa que recorre el corazón del continente, y algunas se encuentran en peligro.

Entre los habitantes más llamativos figuran grandes grupos de colobos que se mueven por el dosel, a veces en tropas de numerosos individuos.

Verlos desde el suelo ya es un espectáculo, pero la pasarela permite acercarse a su nivel y observar con más detalle cómo se desplazan, comen y se comunican. Es una oportunidad para comprender que el bosque tiene varios pisos, cada uno con sus propios habitantes.

El mundo vertical del dosel

Los científicos estiman que una parte muy importante de la vida de un bosque tropical se desarrolla en las copas de los árboles. Allí la luz es más abundante, los frutos maduran antes y los animales encuentran refugio frente a los depredadores del suelo.

Plantas epífitas como orquídeas, helechos y bromelias crecen sobre las ramas sin tocar el suelo, y forman pequeños ecosistemas que acogen insectos, ranas y aves.

Caminar por la pasarela con esa idea en mente cambia la forma de mirar.

En lugar de buscar solo animales grandes, merece la pena fijarse en los musgos que cubren las ramas, en las hojas que cambian de tono según la altura y en el movimiento de la niebla entre las copas.

Hazlo con calma, respeta el orden de paso y deja que la selva se muestre a su ritmo. A menudo lo más memorable son los detalles pequeños.

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