Bigodi, un pantano de pasarelas que cuida la propia comunidad

El Santuario de Humedales de Bigodi, en el pantano de Magombe, es un proyecto de ecoturismo comunitario situado en el borde de Kibale. Sus pasarelas elevadas de madera permiten avistar ocho especies de primates diurnos y numerosas especies de aves, entre las que destaca el emblemático turaco gigante azul.

Por

Entidad gestora
KAFRED (asociación comunitaria local de Bigodi)
Duración de la visita
2 a 3 horas de recorrido guiado a pie
Primates observables
Colobo rojo, colobo blanquinegro, mono azul, cercopiteco
Atracción ornitológica
Turaco gigante azul (Corythaeola cristata)
Destino de los fondos
Escuelas secundarias, puestos médicos y agua potable

El éxito del desarrollo basado en la conservación

Fundado por la comunidad local a través de KAFRED (Kibale Association for Rural and Environmental Development), Bigodi demuestra cómo la protección de un humedal puede generar ingresos sostenibles. Parte de los ingresos se destina a proyectos comunitarios, como el apoyo a escuelas y a grupos de mujeres artesanas.

Pasarela comunitaria de madera adentrándose en el frondoso santuario de humedales de Bigodi.
Tebba Christopher (CC BY-SA 4.0)

Pasarelas sobre el Marjal de papiros

El sendero circular atraviesa densos juncales y franjas de selva ribereña mediante pasarelas de madera y miradores elevados.

En las copas de las palmeras de rafia es fácil ver familias enteras de colobos rojos de Uganda masticando brotes, mientras los turacos azules planean entre ramas luciendo su cresta azulada y plumaje multicolor.

Inmersión en la vida de la aldea

La excursión ornitológica suele complementarse con el Village Cultural Walk, donde curanderos tradicionales explican la medicina herbaria del bosque y se visita una destilería artesanal de cerveza y ginebra de plátano (waragi).

Planifica tu safari en Kibale y Uganda:

• Guía del Parque Nacional Kibale (chimpancés, rutas de cráteres y lodges)

• Tracking de Chimpancés en Kanyanchu (permisos UWA y horarios)

• Guía Completa de Uganda (itinerarios, visados, vuelos y clima)

Avistamiento del turaco gigante y aves del dosel ribereño

El santuario de Bigodi es conocido como un buen enclave de Uganda para avistar al emblemático gran turaco azul (Corythaeola cristata).

Esta espectacular ave de plumaje azul cobalto, cresta negra prominente y larga cola festoneada de amarillo y negro se desplaza en pequeños grupos familiares saltando de copa en copa con graciosos balanceos antes de emprender vuelos planeados sobre el carrizal.

En los higueros y árboles de ribera abundan también otras aves vistosas como el barbudo de pecho pardo, el cálao de carúncula negra, diversas especies de abejarucos de colores tornasolados y martines pescadores de pecho brillante que convierten cada tramo de la pasarela en una lección práctica de ornitología tropical.

Ocho especies de primates coexistiendo en el humedal de Magombe

La franja selvática que bordea el pantano de papiros ofrece una gran densidad de primates diurnos que conviven en estrecha armonía espacial.

A lo largo del recorrido es habitual avistar tropas de colobos rojos en peligro de extinción ramoneando brotes en las ramas medias, mientras colobos blanquinegros saltan con sus largas capas peludas al viento en las copas más altas.

En los estratos inferiores se mueven con rapidez monos de cola roja, cercopitecos de diadema, mangabeyes de mejillas grises y monos verdes, a los que se suman tropas de babuinos anubis patrullando los senderos de tierra limítrofes en busca de tubérculos y semillas.

Talleres comunitarios de cestería de papiro y café artesanal

Al finalizar la caminata por el marjal, los visitantes tienen la oportunidad de conocer los proyectos productivos gestionados por la asociación KAFRED (Kibale Association for Rural and Environmental Development).

En la aldea de Bigodi, grupos de mujeres artesanas enseñan cómo recolectan y secan las fibras de papiro para tejer cestas y esteras tradicionales de gran resistencia y elegancia geométrica.

Asimismo, una visita a una pequeña finca campesina permite observar el tostado tradicional de granos de café sobre brasas de leña, finalizando la experiencia con una degustación reconfortante de café aromático recién preparado mientras se apoya de forma directa la economía de las familias locales.

Cómo se vive el recorrido con un guía de la comunidad

Una de las particularidades de este santuario es que el paseo se hace acompañado por guías que viven en la zona. Conocen el pantano desde pequeños, saben en qué árboles suelen posarse las aves y reconocen los sonidos del bosque con una facilidad que a un visitante le lleva años.

Ir con ellos cambia la experiencia: te señalan lo que tú pasarías por alto, te prestan sus prismáticos si hace falta y te explican qué papel juega cada especie en el ecosistema.

El ritmo es pausado. Se camina despacio, se hacen paradas frecuentes para escuchar y se habla en voz baja. Si te interesa la fotografía de naturaleza, avísale al guía desde el principio, porque podrá ajustar las pausas y colocarte en los puntos con buena visibilidad. Los primeros momentos del día suelen ser los más activos para las aves.

Más allá de las aves y los monos

El pantano de Magombe no solo es un escenario para los animales grandes. A ras de suelo y entre las plantas acuáticas hay mariposas, ranas e insectos de formas y colores muy variados, además de plantas de hojas anchas y helechos que dan al conjunto un aire de selva densa. Mirar con atención los detalles pequeños es parte del encanto.

Lleva calzado cerrado, porque las zonas húmedas pueden estar embarradas incluso en días secos, y pantalón largo y ligero para protegerte de los insectos. Un chubasquero fino también es buena idea, ya que la lluvia puede aparecer de repente en esta región.

Por qué importa que el turismo se gestione en comunidad

El modelo comunitario permite que quienes viven junto al pantano tengan un motivo directo para conservarlo. Cuando un humedal genera trabajo y proyectos locales, resulta más fácil que los vecinos lo protejan frente a otros usos del terreno.

Por eso, además de disfrutar del paseo, conviene tratar a guías y artesanos con respeto, preguntar antes de hacer fotografías a las personas y comprar, si te apetece, algún objeto elaborado por la propia comunidad.