Más de cincuenta lagos de cráter entre Kasenda y Ndali
La Ruta de los Lagos de Cráter de Kasenda y Ndali recorre una zona de gran densidad de cráteres volcánicos, con más de cincuenta lagunas de cráter salpicadas entre colinas cubiertas de selva y plantaciones de té cerca de Kibale. Sus aguas profundas y transparentes se combinan con senderos y miradores, y en los lagos habilitados se puede nadar.
Por Daniel
- Número de lagunas
- Más de 50 cráteres de explosión
- Seguridad acuática
- Baño solo en lagos habilitados; consulta antes con los guías locales
- Actividades
- Canoa tradicional, senderismo de borde de cráter y ciclismo
- Conexión
- Comunica Fort Portal con el sur del parque Kibale
Un lago de cráter muy conocido
El lago Nyinambuga es uno de los cráteres más conocidos de la zona. Sus orillas abruptas tapizadas de árboles gigantes y sus aguas de tono esmeralda reflejan la pureza escénica de esta región volcánica.

Senderismo de borde a borde y kayak
Los senderos locales permiten bordear las crestas afiladas que separan lagos vecinos. Alquilar una canoa excavada en tronco de árbol o un kayak permite remar en silencio escuchando el canto de los martines pescadores gigantes y avistar nutrias de cuello moteado nadando juguetonas.
Alojamiento exclusivo integrado en la naturaleza
La zona alberga varios eco-lodges, levantados sobre las crestas volcánicas con vistas directas a las aguas esmeraldas de los cráteres, sirviendo de base estratégica tanto para Kibale como para las Rwenzori.
Planifica tu safari en Kibale y Uganda:
• Guía del Parque Nacional Kibale (chimpancés, rutas de cráteres y lodges)
• Tracking de Chimpancés en Kanyanchu (permisos UWA y horarios)
• Guía Completa de Uganda (itinerarios, visados, vuelos y clima)
Formación volcánica de explosión tipo maar y química del agua
Las decenas de lagunas que jalonan la comarca de Kasenda y Ndali tienen un origen geológico violento conocido como erupciones freatomagmáticas o maars.
Estos cráteres se originaron hace miles de años cuando bolsas de magma ardiente entraron en contacto repentino con acuíferos subterráneos, provocando descomunales explosiones de vapor que reventaron la corteza terrestre sin formar conos volcánicos prominentes.
Las profundas hendiduras circulares resultantes se llenaron posteriormente con agua de lluvia y aportes de manantiales.
Debido a su profundidad considerable y a la ausencia de corrientes superficiales de entrada, muchas de estas lagunas presentan aguas de gran transparencia y pureza, que los operadores locales suelen describir como libres de bilharzia; consulta siempre a los guías antes de bañarte.
Fauna de monos cercopitecos y aves ribereñas en los bordes selváticos
Las empinadas laderas interiores de los cráteres están cubiertas por franjas de selva húmeda autóctona que sirven de refugio a una abundante fauna silvestre.
En las ramas de los árboles que se asoman al agua corretean monos de cola roja (Cercopithecus ascanius), cercopitecos de diadema y familias de colobos blanquinegros que se alimentan de brotes y frutos silvestres.
En la lámina de agua y orillas juncosas se dejan ver cormoranes de cuello negro, martines pescadores malaquitas de plumaje resplandeciente y garcetas comunes que acechan peces en las aguas someras, mientras los pigargos vocingleros planean sobre la cuenca del cráter.
Recomendaciones para el baño recreativo en aguas profundas
Varios de los lagos de cráter habilitados para el turismo, como Ndali, Nkuruba o Kifuruka, ofrecen zonas idóneas para nadar en plena naturaleza.
Sin embargo, debido a la gran profundidad del lecho y a la temperatura templada en superficie pero fría a pocos metros de profundidad, es fundamental ser un nadador seguro y no alejarse de la orilla sin chaleco de flotación si no se tiene soltura en aguas abiertas.
Evita zambullirte de cabeza desde rocas elevadas debido a la presencia de troncos sumergidos invisibles desde la superficie, disfrutando de un baño sereno y revitalizante en comunión con el paisaje volcánico.
Cráteres convertidos en pequeñas reservas comunitarias
Varios cráteres de la región están gestionados por las propias comunidades, que han transformado las orillas en pequeñas reservas. Es el caso de Nkuruba, un lago rodeado de bosque donde viven monos colobos blanquinegros y monos de cola roja, además de aves acuáticas y forestales.
Los vecinos se encargan de cuidar los senderos, plantar árboles y guiar a los visitantes, y parte de lo que se recauda se destina a proyectos locales, como escuelas o iniciativas de agua.
Esta gestión comunitaria tiene un efecto visible: los bordes del cráter conservan una cubierta forestal que, de otro modo, quizá habría cedido ante los cultivos.
Caminar por estos senderos con un guía local permite conocer el nombre de los árboles, escuchar historias sobre el lago y entender cómo viven las familias que dependen de él. Es una forma de turismo que beneficia directamente a quienes habitan el territorio.
Una ruta para recorrer a pie y con los vecinos
Aunque se puede explorar en vehículo, el paisaje se aprecia mejor caminando. Los senderos enlazan cráteres vecinos, aldeas, parcelas de cultivo y miradores naturales, y a medida que avanzas cambian los sonidos y los olores: del aroma dulce de las bananas maduras al perfume resinoso del bosque.
Saludar a quienes te encuentras en el camino es una costumbre muy apreciada, y a menudo da lugar a conversaciones breves y amables.
Si piensas bañarte o remar en alguno de los lagos, pregunta siempre a los guías o a los responsables locales qué zonas son adecuadas y cuáles conviene evitar. Respeta las normas de cada lugar, no dejes basura y pide permiso antes de fotografiar a las personas.
Con ese cuidado, la ruta de los cráteres se convierte en una experiencia tranquila, cercana y respetuosa con el entorno.





