El cañón del río Blyde, un abismo verde en el escarpe del Drakensberg

El Cañón del Río Blyde (Blyde River Canyon), ubicado en la provincia de Mpumalanga en el escarpe de los montes Drakensberg, es el tercer cañón más grande del planeta y el mayor cañón verde cubierto de vegetación subtropical del mundo. Con veintiséis kilómetros de longitud y abismos de hasta 800 metros de profundidad, es el hito cumbre de la Ruta Panorama.

Por

Ubicación
Reserva Natural Blyde River Canyon, Mpumalanga, a 50 km al oeste de Kruger
Profundidad máxima
800 metros desde el borde del escarpe hasta el río Blyde
Geología
Arenisca roja de cuarcita modelada durante millones de años

El Cañón del Río Blyde conforma una gran antesala escénica para quienes viajan hacia el Parque Kruger. A diferencia del Gran Cañón del Colorado, sus laderas rocosas están tapizadas por una exuberante vegetación de helechos, bosques de niebla y cascadas en Sudáfrica.

Verdes farallones y meandro del Cañón del Río Blyde, uno de los mayores cañones del mundo.
Dietmar Rabich (CC BY-SA 4.0)

La Ruta Panorama: de Graskop a los miradores del cañón

La famosa Ruta Panorama (R532) serpentea a lo largo del filo del escarpe uniendo miradores de leyenda.

Desde el mirador principal del Cañón de Blyde se divisa el embalse de Blydepoort de aguas esmeralda, encajonado entre farallones de cuarcita roja donde anidan colonias de halcones peregrinos y nutrias de cuello moteado.

Paseos en barco y senderismo en el cañón

Además de admirar las vistas aéreas desde la carretera, es posible descender hasta la base de la presa para realizar un safari fluvial en catamarán de hora y media por el cañón, admirando de cerca la catarata Kadishi Tufa (una insólita cascada petrificada de toba calcárea) y avistando hipopótamos y cocodrilos en las orillas sombreadas.

Planifica tu safari en el Parque Kruger y Sudáfrica:

• Qué ver en el Parque Kruger

• Three Rondavels

• Bourke's Luck Potholes

Las Tres Rondavels y las cúpulas de cuarcita

El mirador de las Tres Rondavels regala la estampa más célebre de todo el desfiladero. Estas tres inmensas formaciones rocosas cónicas se alzan sobre el abismo recordando la silueta redondeada de las cabañas tradicionales con tejado cónico de las etnias indígenas de África austral.

Los estratos de arenisca y esquisto están coronados por cúpulas de dura cuarcita que resistieron milenios de meteorización y viento.

Desde la plataforma de observación el suelo cae casi verticalmente ochocientos metros hasta la superficie mansa del río. En la ladera opuesta se aprecia la muralla continua del escarpe de Drakensberg, teñida de reflejos dorados y anaranjados durante el crepúsculo vespertino.

El aire limpio de montaña permite divisar con nitidez detalles geológicos a varios kilómetros de distancia.

Flora subtropical y biodiversidad del desfiladero verde

A diferencia de la mayoría de los grandes cañones del planeta, dominados por paisajes áridos y desérticos, la garganta del Blyde destaca por su densa cobertura de bosques subtropicales siempreverdes.

La humedad retenida por los paredones acantilados crea un microclima singular donde prosperan helechos arborescentes gigantes, orquídeas epífitas y bosques riparios de higueras silvestres.

En los tramos fluviales habitan hipopótamos y cocodrilos del Nilo que toman el sol en bancos de arena junto a las desembocaduras de los arroyos tributarios. En las copas de los árboles es frecuente avistar monos samango, una especie arbórea poco común adaptada a las selvas nubosas montanas de Sudáfrica.

Travesías en barco por el embalse inferior

En la base del cañón, las aguas remansadas de la presa de Blyderivierpoort permiten realizar paseos en embarcaciones ligeras de motor guiadas por guardaparques locales.

Navegar entre las paredes verticales de roca proporciona una perspectiva clara de la escala del abismo, acercándose a saltos de agua estacionales como la cascada Kadishi, cuya toba calcárea adopta una curiosa forma semejante a un rostro humano.

Rutas senderistas y miradores panorámicos del escarpe

Los senderos que recorren el borde superior del cañón conectan balcones naturales con amplias vistas sobre la vegetación ribereña.

Estas sendas de dificultad moderada permiten observar de cerca los líquenes multicolores adheridos a la arenisca y admirar el vuelo acrobático de halcones y águilas crestadas que anidan en las oquedades de los riscos más escarpados.

Para aprovechar la luz dorada sobre las paredes de arenisca conviene planificar las caminatas a primera hora de la mañana o durante las dos últimas horas de luz antes del anochecer.

Un cañón excavado por el agua y el tiempo

El río Blyde ha ido tallando durante millones de años la pared del escarpe hasta crear un desfiladero de laderas empinadas, cubiertas de vegetación que cambia con la altura.

Las capas de roca visibles en los acantilados cuentan la historia geológica de la región, con areniscas y cuarcitas que resisten la erosión mejor que otros materiales y dan forma a las siluetas redondeadas que ves desde los miradores.

Esa dureza desigual de la roca es la responsable de las cúpulas y de los bordes verticales tan característicos.

Un nombre que cuenta una historia

El río recibió su nombre, que significa alegre, de un grupo de colonos que regresaron sanos y salvos de una expedición que los había hecho temer lo peor.

Más abajo desemboca en el embalse que hoy forma parte del paisaje, y en la zona se encuentra un espacio protegido que conserva buena parte del cañón. La combinación de agua, roca y vegetación hace que cada tramo ofrezca un ambiente distinto.

Si organizas la jornada con calma, puedes alternar miradores de carretera con paseos cortos. Algunos puntos están pensados para hacer una parada breve y otros invitan a quedarse más tiempo, de modo que conviene decidir de antemano cuántas paradas quieres hacer para no encontrarte con prisas al final del día.

Lleva ropa de abrigo ligera porque el tiempo en lo alto puede cambiar con rapidez.

Para saber más