Palacetes del henequén a lo largo del Paseo de Montejo
El Paseo de Montejo es la avenida más aristocrática y señorial de Mérida, trazada a finales del siglo XIX inspirándose en los bulevares parisinos de los Campos Elíseos. A lo largo de varios kilómetros arbolados se suceden suntuosas mansiones y palacetes de estilo neoclásico y afrancesado levantados durante el auge henequenero del 'oro verde'.
Por Natalia · Publicado el 8 de septiembre de 2026
- Longitud
- El tramo original medía unos 1,3 km; con las prolongaciones posteriores supera los 6 km
- Época dorada
- Finales del siglo XIX y principios del XX (auge agroindustrial del henequén)
- Movilidad
- Carril bici, banquetas anchas arboladas y calandrias turísticas
El bulevar parisino del esplendor henequenero
Proyectado desde 1888 y bautizado en homenaje a Francisco de Montejo, el Mozo, fundador de Mérida, el Paseo de Montejo materializó la riqueza descomunal generada por la industria del henequén, fibra vegetal de agave conocida mundialmente como el 'oro verde' que abastecía el cordaje de las flotas mercantes del planeta.
Los hacendados yucatecos contrataron a arquitectos europeos para edificar suntuosas residencias de campo dotadas de jardines tropicales y detalles ornamentales que evocan la Belle Époque europea.
Palacetes legendarios y las Casas Gemelas
Caminar por sus amplias aceras sombreadas por laureles de la India permite admirar hitos arquitectónicos como las célebres Casas Gemelas (Palacio Montejo 495), residencias de estilo renacentista francés con balaustradas y techos de mansarda.
A pocos pasos se alza el Palacio Cantón, la Quinta Montes Molina y la Casa del Minarete, muchas de las cuales han sido restauradas y convertidas en museos, galerías de diseño y restaurantes de autor.
Heladerías tradicionales y la bici-ruta
El paseo es también el epicentro del ocio meridano. En sus terrazas y cafeterías es tradición hacer un alto en alguna de las dulcerías y sorbeterías clásicas para degustar sorbetes de frutas autóctonas como mamey, guanábana, chaya o zapote negro.
Sigue explorando los encantos de la capital yucateca: Guía de Mérida, Monumento a la Patria, Palacio Cantón y Guía de México.
Cómo nació la avenida
A finales del siglo XIX, Mérida vivía el momento de mayor riqueza de su historia gracias al comercio del henequén.
Las familias más prósperas querían un entorno acorde con su fortuna y con las ideas de modernidad que llegaban de Europa, así que se planificó una gran avenida arbolada que unía el centro con las nuevas zonas residenciales del norte.
El modelo eran los bulevares parisinos: calzadas anchas, camellones centrales, glorietas y espacio para pasear a pie.
La avenida se fue poblando de mansiones durante varias décadas, y cada propietario encargó un diseño que reflejara su gusto. Por eso el paseo no tiene un estilo uniforme, sino una colección de arquitecturas distintas que conviven con naturalidad.
Con el declive del henequén, algunas casas cambiaron de uso y otras fueron sustituidas por edificios más modernos, de modo que hoy el recorrido funciona como una cronología de la ciudad: del esplendor de las fortunas agrícolas a la Mérida contemporánea de oficinas, hoteles y comercios.
Qué mirar mientras caminas
No hace falta entrar en todos los edificios para disfrutar del paseo. Basta con ir despacio y fijarte en las verjas de hierro, los jardines, los balcones, las escalinatas y los remates de los tejados.
Verás referencias al neoclásico, al eclecticismo y a corrientes más modernas, a veces en casas contiguas. Algunas residencias se han restaurado como museos, galerías o espacios culturales, y otras se mantienen como sedes de instituciones o negocios, así que conviene consultar qué se puede visitar en cada caso.
Las glorietas son otro elemento clave del trazado. Cada una funciona como una pausa visual y suele albergar un monumento o una fuente, y desde ellas se aprecia la perspectiva larga de la avenida.
En el extremo norte se encuentra el gran conjunto escultórico dedicado a la patria, que sirve de remate simbólico.
Si caminas de sur a norte, el paseo tiene un final claro y satisfactorio; si lo haces al revés, terminas cerca del centro y de sus terrazas, lo que facilita sentarte a descansar.
Cuándo y cómo recorrerlo
Por su anchura y su arbolado, el paseo se recorre cómodamente a pie, pero el calor yucateco pide elegir bien la hora. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son las más agradables, y la luz baja realza las fachadas.
Los domingos suele haber actividades recreativas que animan la avenida, algo que puede gustarte si buscas ambiente o que conviene evitar si prefieres tranquilidad para fotografiar. Calcula bien las distancias, porque el tramo completo es largo, y siéntete libre de recorrer solo una parte.
El oro verde de Yucatán
La riqueza que hizo posible esta avenida procedía del henequén, una planta de la que se extrae una fibra resistente conocida como sisal.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la demanda internacional de cuerda y cordel para las cosechadoras agrícolas convirtió esta planta en un negocio muy próspero. Por eso se la llamó el oro verde de Yucatán.
Las familias que controlaban las haciendas levantaron en Mérida casas inspiradas en modelos europeos, y esa influencia se percibe en los jardines, las rejas y los salones.
Hoy puedes reconocer ese origen cuando miras los detalles. Los grandes ventanales, las columnas, los herrajes y los mosaicos de pasta recuerdan un tiempo en que el comercio con el exterior definía el gusto y la manera de vivir.
El Monumento a la Patria, al final del recorrido
En el extremo norte de la avenida se alza el Monumento a la Patria, una obra monumental del escultor Rómulo Rozo. Sus relieves de piedra narran la historia de México, con figuras mayas, escenas de la conquista y símbolos de la independencia.
Merece la pena acercarte y recorrerlo despacio, observando los detalles de la talla y la manera en que mezcla la tradición prehispánica con una visión moderna.
Un paseo en calandria
Si prefieres no caminar bajo el sol, puedes recorrer la avenida en calandria, el tradicional coche de caballos de la ciudad. Pregunta por el itinerario antes de subir y acuerda las condiciones con el conductor.
Al atardecer, cuando baja el calor y se encienden las luces de los palacetes, el paseo adquiere un ambiente especialmente agradable.
¿Cómo se recorre mejor el Paseo de Montejo?
A pie temprano por la mañana o al atardecer para evitar las horas de máximo calor, o alquilando una bicicleta durante la Bici-Ruta de los domingos.
¿Se pueden visitar las casonas por dentro?
Sí, el Palacio Cantón funciona como museo público del INAH, la Quinta Montes Molina ofrece tours guiados de interiores y conviene consultar qué otras casonas, como Montejo 495 (Casas Gemelas), admiten visitas.
¿Qué comer durante el paseo por Montejo?
No dejes de probar las tradicionales marquesitas yucatecas crujientes rellenas de queso de bola (queso Edam holandés) y cajeta preparadas en carritos callejeros.








