La fachada plateresca de la Casa de Montejo, en la Plaza Grande de Mérida
La Casa de Montejo es una de las residencias virreinales más antiguas que subsisten en Mérida, construida en 1549 por orden de Francisco de Montejo, el Adelantado, en el costado sur de la Plaza Grande. Su célebre fachada plateresca en cantera esculpida representa una de las obras cumbre del Renacimiento español en México, albergando salas de época restauradas por Fomento Cultural Banamex.
Por Natalia · Publicado el 8 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Calle 63 número 506, costado sur de la Plaza Grande, Mérida
- Antigüedad
- Edificada en 1549 (casi cinco siglos de historia ininterrumpida)
La joya plateresca de los conquistadores
Mandada a erigir por los fundadores de la ciudad para servir de residencia a la familia del Adelantado, la Casa de Montejo es un ejemplo notable de palacete civil de estilo plateresco renacentista que sobrevive en la península de Yucatán.
Su elemento más admirable es su monumental portada de dos cuerpos labrada en piedra caliza por canteros indígenas bajo la dirección de maestros españoles en 1549, que ha resistido intacta casi cinco siglos de intemperie tropical.
Iconografía de la portada y el escudo nobiliario
La fachada esculpida despliega una compleja iconografía militar y alegórica del Renacimiento: en el cuerpo superior dos alabarderos o soldados castellanos de piedra con armadura y casco sostienen el escudo nobiliario de armas de los Montejo, posando sus pies sobre cabezas que simbolizan la conquista militar.
Frisos de querubines, leones rampantes y figuras mitológicas complementan este retablo en piedra que celebra el establecimiento del orden virreinal.
Salas de época y colección Fomento Cultural Banamex
Adquirida y meticulosamente restaurada por Fomento Cultural Citibanamex, la mansión funciona como museo de sitio con salas ambientadas con mobiliario y objetos de época.
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Una casa en el centro del poder colonial
La ubicación de esta casa no es casual. Mérida fue fundada en el siglo XVI sobre el asentamiento maya de T'Hó, y la familia Montejo eligió para su residencia el costado de la plaza principal, el mismo lugar donde se concentraban la autoridad civil y la religiosa.
Tener la casa frente a la catedral y a los edificios de gobierno era una forma de mostrar rango y de dejar clara la posición de la familia en la nueva sociedad colonial.
Por eso, al situarte frente a la fachada, conviene mirar también la plaza: ambos espacios se entienden mejor juntos.
Francisco de Montejo, llamado el Mozo, fue quien fundó la ciudad tras años de campañas militares en la península, y su padre, del mismo nombre y conocido como el Adelantado, había obtenido los derechos para la conquista de Yucatán.
La casa fue, por tanto, la vivienda de una familia ligada directamente a esos acontecimientos. Con el paso de los siglos el edificio cambió de manos y de usos, y su conservación actual es fruto de intervenciones posteriores que lo adaptaron para recibir visitantes.
Cómo leer la portada
Antes de entrar, dedica unos minutos a mirar la piedra. El estilo plateresco, que toma su nombre de la delicadeza de la platería, se caracteriza por una decoración muy densa que cubre la superficie como si fuera un bordado.
Aquí ese estilo aparece en columnas, remates y medallones que se reparten por toda la fachada. Observa los contrastes de luz: a media mañana la sombra de los relieves los hace destacar, mientras que al atardecer la piedra caliza adquiere un tono más cálido que favorece las fotografías.
Los relieves reúnen símbolos del poder, la nobleza y la guerra, y han dado lugar a distintas lecturas. Algunos estudiosos los interpretan como un mensaje deliberado de dominación dirigido a la población indígena; otros destacan su función como emblema de linaje.
Sea cual sea tu interpretación, es útil recordar que la obra se realizó con mano de obra local, lo que añade una capa de significado: la fachada es también el resultado del trabajo de canteros que dominaban el trabajo de la piedra.
Qué esperar en el interior
Al cruzar el umbral se pasa de la calle bulliciosa a un espacio más fresco y silencioso, organizado en torno a un patio central. Esa distribución es típica de las casas coloniales de clima cálido, donde el patio ventila las habitaciones y ofrece sombra.
Recorre las salas sin prisa, fijándote en los muebles, en la forma en que se disponen los objetos y en la sensación de intimidad doméstica, que contrasta con la imagen pública de la fachada. Es una visita corta, pensada para complementar el paseo por el centro histórico.
Como las condiciones de acceso y los horarios pueden cambiar, consulta la información oficial antes de ir. Luego puedes continuar a pie por las calles cercanas, con sus casonas de colores, sus balcones de hierro y los comercios de siempre.
A medida que avances, notarás que Mérida conserva una escala muy caminable, con cada manzana ofreciendo algún edificio o rincón que invita a detenerte unos minutos.
¿Cómo es el ingreso a la Casa de Montejo?
Las condiciones de entrada cambian con el tiempo; consúltalas en el sitio oficial antes de ir.
¿Cuánto tiempo dura el recorrido interior?
Es una visita corta: la fachada, el patio central y las salas del museo se recorren sin prisa.
¿Qué familia habitó la casa a lo largo de los siglos?
La casa perteneció a la familia Montejo y con los siglos cambió de manos y de usos.








