Las llanuras abiertas de Paradise Plains, terreno de los guepardos
Paradise Plains es una extensa llanura abierta situada al este del río Mara, célebre por la finura de sus pastos y la ausencia de matorrales altos. Este relieve despejado la convierte en el terreno predilecto para los guepardos, que aprovechan la visibilidad total y los termiteros para localizar a sus presas y ejecutar persecuciones a velocidades vertiginosas.
Por Daniel
Paradise Plains es una extensa llanura abierta situada al este del río Mara, célebre por la finura de sus pastos y la ausencia de matorrales altos. Este relieve despejado la convierte en el terreno predilecto para los guepardos, que aprovechan la visibilidad total y los termiteros para localizar a sus presas y ejecutar persecuciones a velocidades vertiginosas.
- Bioma
- Sabana herbácea abierta de pastos cortos y termiteros
- Especialidad faunística
- Guepardos (Acinonyx jubatus), cebras, topis y gacelas
- Visibilidad fotográfica
- Excelente horizonte despejado de 360 grados
- Ubicación
- Sector central de la Reserva Nacional Masai Mara
- Temporada óptima
- Todo el año (especialmente activo durante la llegada de la migración)

La cuna de la velocidad del guepardo
A diferencia de los leones y leopardos que requieren cobertura vegetal para emboscar a sus presas en distancias cortas, los guepardos de Paradise Plains dependen enteramente de su prodigiosa aceleración biomecánica en campo abierto.
Subidos a lo alto de montículos de termitas erosionados, otean el horizonte con sus características marcas lagrimales negras que absorben el deslumbramiento solar antes de iniciar una aproximación sigilosa que culmina en un sprint fulgurante.
Pastizales dulces y concentraciones de Ungulados
La fertilidad del suelo aluvial confiere a las hierbas de Paradise Plains un alto contenido en fósforo y calcio, atrayendo a hembras de cebra y gacela en época de parto y lactancia.
Caminar la mirada por estas planicies durante la estación seca permite apreciar miles de siluetas de herbívoros recortadas contra el horizonte en un cuadro que resume la pureza de la sabana primigenia.
Fotografía de acción y conducta animal
Paradise Plains es uno de los lugares favoritos de los documentalistas de National Geographic y la BBC (como la mítica serie Big Cat Diary).
La luz dorada de la primera hora de la mañana y la última hora de la tarde realza los colores ocre de la hierba y el pelaje moteado de los felinos, proporcionando composiciones fotográficas de enorme dinamismo.
Estrategias de caza en terreno abierto y termiteros como atalayas
Las amplias extensiones de Paradise Plains, caracterizadas por suaves ondulaciones de gramíneas cortas y dispersos termiteros gigantes, constituyen el hábitat por excelencia para el guepardo (Acinonyx jubatus).
Al carecer de la fuerza y corpulencia necesarias para defender sus presas frente a leones o clanes de hienas manchadas, este esbelto felino depende por entero de su vista telescópica, su sigilo milimétrico y su prodigiosa capacidad de aceleración, alcanzando velocidades superiores a noventa kilómetros por hora en breves carreras fulgurantes.
Los montículos consolidados de las termitas cumplen una función táctica indispensable en la llanura.
Elevándose uno o dos metros sobre el nivel del suelo, sirven de atalayas naturales donde los guepardos se encaraman para escrutar el horizonte a kilómetros de distancia en busca de gacelas de Thomson, cervatillos de impala o liebres de la sabana.
Esta perspectiva elevada les permite planificar una aproximación silenciosa aprovechando pequeñas hondonadas y matas de hierba antes de desencadenar la persecución implacable.
Para los aficionados al safari fotográfico, observar una cacería en Paradise Plains exige una conducta extraordinariamente ética. Es imperativo que los todoterreno apaguen sus motores de inmediato y mantengan una distancia holgada respecto al animal para no alertar involuntariamente a las presas ni interponerse en su campo visual.
Cualquier interferencia humana puede frustrar una cacería de la que depende la subsistencia de una madre y sus cachorros.
Las horas tempranas de la mañana y las tardes frescas son los mejores momentos para encontrar guepardos activos, antes de que el sofocante calor ecuatorial los obligue a resguardarse a la sombra rala de las acacias.
Mantener una distancia prudente cuando una hembra de guepardo se encuentre alimentando o adiestrando a sus cachorros.
Evitar cruzar el vehículo en la línea de visión del felino mientras permanece oteando la sabana sobre un termitero.
Utilizar teleobjetivos de enfoque continuo y alta velocidad de obturación para captar carreras en plena llanura.
Comprobar con el guía de safari la presencia de buitres sobrevolando en círculos como indicio de una presa reciente.
Un cuerpo diseñado para la velocidad
El guepardo es el mamífero terrestre más veloz, y su anatomía lo demuestra. Tiene el cuerpo esbelto, las patas largas, la columna flexible y una cola larga y aplanada que le sirve como timón para girar en plena carrera.
A diferencia de otros felinos, sus garras no se retraen del todo, lo que mejora el agarre en el suelo. Las marcas negras que bajan desde los ojos hasta la boca ayudan a reducir el reflejo del sol.
Cazan de día, a menudo en las horas de menos calor, y sus carreras son breves e intensas. Si fallan, necesitan descansar antes de intentarlo de nuevo, y su éxito depende mucho de que nadie les robe la presa.
Por eso los guepardos son tan vulnerables ante leones y hienas, y por eso eligen terrenos abiertos donde ven venir al peligro.
Cachorros con capa plateada
Si tienes la suerte de ver a una madre con sus crías, fíjate en el pelo largo y grisáceo que cubre la espalda de los cachorros, conocido como manto.
Se cree que les ayuda a camuflarse en la hierba seca y que puede recordar a la melena de otros animales, lo que disuade a posibles agresores. El manto desaparece con el tiempo, y los jóvenes van adquiriendo el aspecto de los adultos.
Observa cómo juegan y practican la caza, saltando sobre hojas y persiguiendo la cola de su madre. Mantén una distancia respetuosa y apaga el motor para no inquietarlos. La paciencia suele recompensarse con escenas que muy pocas veces se olvidan.





