De Augusto a hoy, el Teatro Romano de Fourvière sigue en pie
El Gran Teatro de Fourvière, uno de los más antiguos de Francia, fue construido por orden de Augusto hacia el año 15 a.C. adosado a la ladera de la colina de Fourvière, con 90 metros de diámetro. En el siglo II se le sumó el Odeón, un teatro más pequeño para representaciones musicales, y la capacidad total llegó a unos 10.000 espectadores tras ampliarse con una tercera grada. El acceso al conjunto arqueológico es libre y gratuito.
Por Florencia
- Ubicación
- Colina de Fourvière, Lyon
- Construcción
- Hacia el año 15 a.C., bajo Augusto
- Diámetro original
- 90 metros
- Capacidad ampliada
- Hasta 10.000 espectadores
El Teatro Romano de Fourvière es uno de los teatros romanos más antiguos de Francia, en Lyon.

Un teatro adosado a la colina de Fourvière
El Gran Teatro fue construido por orden del emperador Augusto hacia el año 15 antes de Cristo, apoyado directamente contra la ladera de la colina de Fourvière, una solución que aprovechaba el desnivel natural del terreno para sostener el graderío.
Con 90 metros de diámetro, su graderío semicircular se sostenía sobre una estructura radial de bóvedas en arco, rodeando la orquesta semicircular destinada al coro, los bailarines y los actores.
Ampliado hasta 10.000 espectadores, después cantera de piedra
En la primera mitad del siglo II, probablemente en tiempos del emperador Adriano, se construyó junto al gran teatro el Odeón, un recinto más pequeño destinado a representaciones musicales.
A comienzos del siglo II, la incorporación de una tercera serie de gradas en la parte superior del teatro principal elevó su capacidad hasta unos 10.000 espectadores.
Con el declive del Imperio Romano, estos antiguos espacios de entretenimiento y cultura se convirtieron en canteras de piedra para construir la ciudad, y no fue hasta el siglo XX cuando el conjunto se rehabilitó y reconstruyó parcialmente.
Lugdunum, la capital de las Galias
Para entender el teatro hay que situarlo en su ciudad. Lugdunum, el nombre romano de Lyon, fue fundada a mediados del siglo I antes de Cristo y llegó a ser capital de la provincia de la Galia Lugdunense y centro de las Tres Galias.
La colina de Fourvière era su parte alta, donde se concentraban los edificios públicos, el foro y los espacios de espectáculo. Aquí nació, además, el emperador Claudio, un dato que los lioneses recuerdan con orgullo cuando hablan del pasado romano de su ciudad.
La ubicación en la ladera no era casual. Desde la parte alta del graderío se disfrutaba de una vista amplia sobre la ciudad y los ríos, y esa panorámica sigue siendo uno de los grandes atractivos del lugar.
Si te sientas en las gradas y miras hacia abajo, puedes imaginar la vida cotidiana de una gran ciudad romana, con sus calles, sus talleres y su movimiento comercial junto a los ríos que la comunicaban con el resto del Imperio.
Los dos edificios: teatro grande y odeón
El conjunto arqueológico incluye dos edificios de espectáculo, y conviene distinguirlos. El más grande era el teatro destinado a representaciones teatrales, con su graderío semicircular, su orquesta y su escenario. El más pequeño, el odeón, estaba pensado para recitales y audiciones musicales y tenía un aforo mucho menor.
Ambos se levantan uno junto al otro en la ladera, y desde la parte alta de los dos se aprecia con claridad su diseño. Los restos incluyen gradas, pasillos y partes del pavimento.
Las restauraciones realizadas en el siglo XX devolvieron al conjunto buena parte de su aspecto original, aunque hay elementos reconstruidos y otros conservados tal como se encontraron.
Merece la pena leer los paneles que explican qué es auténtico y qué se ha rehecho, porque ayudan a entender el trabajo de los arqueólogos.
Junto a los teatros se encuentra además un museo dedicado a la Lugdunum romana, excavado en la propia ladera, que completa la visita con mosaicos, inscripciones y objetos de la vida diaria.
Un teatro vivo en verano
Una de las cosas más singulares del lugar es que no es solo un yacimiento. Cada verano, el teatro se utiliza como escenario de un festival de artes escénicas de prestigio internacional, con música, danza y teatro bajo el cielo abierto.
Ver un espectáculo en un graderío de más de dos mil años de antigüedad es una experiencia que mucha gente recuerda durante años. Si tu viaje coincide con esas fechas, consulta la programación en la web oficial, porque las entradas para las funciones se agotan con facilidad.
Si visitas el lugar fuera de las funciones, aprovecha para sentarte un rato en las gradas, y no te limites a la fotografía clásica de frente: sube hasta las filas altas y observa el conjunto desde allí.
Desde la zona de los teatros puedes seguir paseando hacia la basílica, que queda muy cerca, o bajar hacia Vieux Lyon por las escaleras y los caminos de la colina, un descenso muy agradable que permite ver la ciudad cambiar de escala a cada tramo.





