Pedalea entre cebras y gargantas volcánicas en Hell's Gate

El Parque Nacional Hell's Gate es uno de los parques más singulares y accesibles de Kenia, situado junto al Lago Naivasha en el Gran Valle del Rift. Famoso por permitir safaris en bicicleta y senderismo libre entre desfiladeros volcánicos, acantilados de basalto y vapor geotérmico, se dice que inspiró los paisajes de la película de animación 'El Rey León'.

Por

Actividad estrella
Safari en bicicleta de montaña entre manadas de cebras y gacelas
Inspiración de Disney
Paisajes citados como inspiración de 'The Lion King'
Monolito icónico
Fischer's Tower (pitón volcánico de 25 metros para escalada en roca)
Geotermia
Olkaria Geothermal Spa (piscina termal dentro del parque)

Pedalear en bicicleta por los senderos de Hell's Gate escoltado por manadas de cebras, facóqueros y elands comunes es una de las aventuras más emocionantes y liberadoras del Gran Valle del Rift en Kenia.

Sendero y farallones volcánicos en el Parque Nacional Hell's Gate para explorar en bicicleta.
GioRan (CC BY-SA 4.0)

Fischer's Tower y los acantilados de rapaces

En el parque se yergue Fischer's Tower, un pitón de lava endurecida de 25 metros de altura que la mitología masái considera una doncella convertida en piedra por desobedecer las leyes tribales.

Hoy es un popular desafío de escalada clásica, flanqueado por inmensas paredes donde anidan buitres y águilas de Verreaux.

El descenso al cañón Ol Njorowa Gorge

En el corazón del parque se halla la garganta de Ol Njorowa, un laberinto sinuoso esculpido por aguas torrenciales donde brotan manantiales de agua caliente sulfurosa. El descenso guiado por las rocas pulidas y pasadizos estrechos revela la fuerza primordial de la geotermia subterránea.

Relax termal al terminar: Tras la ruta en bici, relájate en el spa geotérmico de Olkaria, una piscina de aguas termales ricas en minerales.

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Un parque pensado para recorrerlo sin motor

Hell's Gate se distingue de casi todos los parques kenianos por una razón sencilla: se permite recorrerlo en bicicleta y a pie. Esa libertad da otra dimensión a la visita.

Sin el ruido de un motor, oyes los pasos de las cebras, el chasquido de las ramas y el viento entre los acantilados. Los animales, por su parte, reaccionan de forma más relajada ante un ciclista silencioso que ante un vehículo.

El terreno es mayormente llano o de pendiente suave, con tramos de pista compacta y otros más sueltos. Puedes alquilar bicicletas en la zona de acceso, pero revisa con calma los frenos, las ruedas y el sillín antes de salir, y lleva agua suficiente, porque casi no hay sombra.

Si no quieres pedalear, también existen recorridos a pie con guía, que te permiten fijarte en plantas, huellas y detalles de la roca.

El origen volcánico del paisaje

Los acantilados rojizos y los pitones de roca que dominan el parque son restos de la actividad volcánica del Rift.

Esa misma energía subterránea explica el vapor que sale de las grietas y la presencia de una central geotérmica en los alrededores, que aprovecha el calor de la tierra para producir electricidad.

Al pasear verás chimeneas de vapor en la distancia, un contraste curioso con la vida salvaje que pace a pocos metros.

El nombre del parque procede de una estrecha abertura entre acantilados por la que, según se cuenta, el agua del antiguo lago se abría paso. Aquel pasaje, que hoy se recorre en la parte del cañón, tiene paredes altas y estrechas que cambian de color con la luz.

En épocas de lluvia fuerte conviene preguntar a los guías si el recorrido es seguro, porque las crecidas repentinas pueden convertir el cauce en un lugar peligroso.

El nombre de la torre

La Fischer's Tower recibe el nombre de un explorador alemán del siglo diecinueve que recorrió la región y dio a conocer la zona a los europeos.

La historia local atribuye a la roca un significado más antiguo, ligado a las tradiciones de los masái, que consideran este entorno como parte de su territorio histórico. Escucha a los guías, que suelen conocer relatos y nombres de plantas medicinales que no encontrarás en un folleto.

A los pies de los acantilados es habitual ver cebras, búfalos, jirafas y antílopes. En lo alto, las rapaces aprovechan las corrientes ascendentes para planear sin esfuerzo, y entre las rocas se esconden damanes y pequeños reptiles.

Los amantes de la escalada encontrarán paredes y columnas de lava que se han vuelto un clásico de la zona.

Consejos prácticos para el día

Sal pronto, antes de que apriete el sol, y planifica el regreso con margen suficiente para no pedalear a contraluz. Lleva gorra, protector solar, agua, algo de comer y una capa ligera por si cambia el tiempo.

El viento puede ser fuerte en los tramos abiertos, así que ajusta el ritmo y no lo conviertas en una carrera.

Mantén siempre una distancia prudente con los animales, sobre todo con los búfalos y con las crías, y no te apartes de las pistas marcadas.

Consulta las normas del parque, las condiciones de acceso y las tarifas en los canales oficiales antes de organizar la visita, y comprueba si el recorrido por la garganta está abierto el día de tu salida.

Para saber más