Pelícanos blancos y aguas salinas en el lago Elementaita

El Lago Elementaita es un lago salino poco profundo situado al sureste de Nakuru, protegido como Sitio Ramsar y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO dentro del Sistema de Lagos de Kenia en el Gran Valle del Rift. Alberga una importante colonia de cría del pelícano blanco y, con su entorno, más de 400 especies de aves.

Por

Estatus internacional
Sitio Ramsar (2005) y Patrimonio Mundial UNESCO (2011)
Especie estrella
Pelícano blanco común (Pelecanus onocrotalus) en periodo de cría
Superficie media
Aproximadamente 18 km² según el régimen de precipitaciones
Atractivo geológico
Kekopey Hot Springs (aguas termales)

La serenidad virgen del Lago Elementaita seduce a los amantes de los paisajes intactos en Kenia. Al carecer de salidas de desagüe, sus aguas ricas en minerales y microalgas espirulinas sustentan a decenas de miles de flamencos menores que tiñen sus orillas de un delicado color rosado.

Terraza panorámica con vistas sobre la cuenca del lago salino Elementaita en el Valle del Rift.
Kenya2017 (CC BY-SA 4.0)

Santuario de cría del pelícano blanco común

En los islotes rocosos del lago, inaccesibles para depredadores terrestres como chacales o hienas, han llegado a anidar hasta ocho mil parejas de pelícanos blancos. Los adultos vuelan a diario hasta el vecino lago Nakuru para pescar y regresar a alimentar a sus polluelos.

Manantiales termales y paseos a pie

En el extremo sur del lago brotan las aguas termales de Kekopey, donde los lugareños acuden a bañarse en pozas naturales. Las colinas circundantes son ideales para realizar paseos a caballo o caminatas ornitológicas guiadas sin masificaciones turísticas.

Gastronomía de carretera: La localidad vecina de Kikopey sobre la autopista Nairobi-Nakuru es conocida por su 'nyama choma' (carne asada al carbón).

Planifica tu safari en Lago Nakuru y el Valle del Rift:

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Un lago salino sin salida al mar

El Elementaita pertenece a la familia de lagos cerrados del Rift: recibe agua de pequeños ríos y de la lluvia, pero no tiene desagüe. Lo único que se escapa es lo que se evapora, de modo que las sales y los minerales se concentran con el paso de los años.

El resultado es un agua alcalina, poco profunda y de color cambiante, que pasa del azul grisáceo al verdoso según la luz y la proliferación de microalgas. Es un paisaje de contrastes suaves, con orillas de barro claro y colinas secas al fondo.

Su profundidad escasa tiene consecuencias visibles. En épocas de sequía prolongada el lago retrocede y deja amplias franjas de costra blanquecina, mientras que tras años de lluvia puede ensancharse de forma notable.

Quien lo visita en distintos momentos descubre casi un lugar diferente, y eso mismo hace que las aves se desplacen entre este lago y sus vecinos en función de dónde encuentran mejor alimento.

Aves que van y vienen entre los lagos

El Elementaita forma parte de un conjunto de lagos del Rift keniano que la UNESCO inscribió como bien natural, junto con el Nakuru y el Bogoria. Hablar de ellos por separado tiene poco sentido para las aves, porque los flamencos se mueven de uno a otro según el alimento disponible.

Por eso un día pueden cubrir una orilla como una franja rosada y al siguiente haberse ido a otro lago, y por eso conviene no prometerse una imagen concreta antes de llegar.

Además de flamencos y pelícanos, se observan avocetas, cigüeñuelas, patos, ánades y diversas aves limícolas que rebuscan en el barro.

Con prismáticos y un poco de calma podrás distinguir los grupos de alimentación: unos filtran el agua con el pico, otros caminan despacio por las orillas y otros nadan en grupo. La mañana temprano suele ser el mejor momento, con la luz baja y menos viento sobre la superficie.

El paisaje que rodea el lago

Alrededor del lago se extienden colinas de lava, praderas de acacias y fincas ganaderas, y en esta zona existen conservancias privadas donde conviven jirafas, cebras y búfalos con el ganado.

Hacia el lado de la escarpadura aparecen cráteres apagados y paredes de roca volcánica que se tiñen de naranja al atardecer. Es un entorno muy fotogénico y, a diferencia de los grandes parques, bastante tranquilo, por lo que resulta ideal para caminatas pausadas.

Si te atraen la geología y el paisaje, fíjate en las líneas de falla que cruzan el valle y en los conos volcánicos que asoman en el horizonte.

Todo el entorno forma parte del mismo sistema tectónico que ves desde los miradores de la carretera, y entenderlo ayuda a leer lo que tienes delante: un valle que se hunde lentamente entre dos bordes elevados.

Consejos para organizar la visita

Dedica a este lago una visita tranquila, en combinación con el cercano Lago Nakuru o con el Naivasha. Al ser un entorno de espacios abiertos, lleva ropa clara de manga larga, sombrero y agua suficiente, y una chaqueta ligera para primeras horas, porque en el valle el aire refresca bastante.

Calza botas cómodas si planeas caminar por zonas de barro seco, que pueden resultar resbaladizas tras la lluvia.

Mantén siempre una distancia prudente con las aves, sobre todo con las colonias de cría, porque cualquier molestia puede provocar que abandonen los nidos.

Pregunta en el alojamiento o a un guía local cuáles son los accesos permitidos en cada momento, ya que parte de las orillas pertenece a propiedades privadas, y consulta las condiciones de entrada en los canales oficiales antes de salir.