Camina por las pasarelas de Nyandungu, el humedal recuperado de Kigali
El Parque Ecológico Nyandungu (Nyandungu Eco-Park) es un modélico proyecto de restauración ambiental urbana inaugurado en 2022 que transformó 120 hectáreas de humedales degradados en un paraíso ecológico en el este de Kigali. Cuenta con diez kilómetros de senderos peatonales y ciclistas, pasarelas de madera sobre estanques, jardines de plantas medicinales y más de cien especies de aves.
Por Daniel

- Superficie protegida
- 121 hectáreas de marismas restauradas y bosques ribereños
- Red de senderos
- 10 km de pistas acondicionadas para peatones y bicicletas
- Ornitología
- Más de 100 especies de aves registradas en los humedales
- Servicios
- Alquiler de bicicletas, cafetería ecológica e información botánica
El Parque Ecológico Nyandungu (Nyandungu Eco-Park) es un modélico proyecto de restauración ambiental urbana inaugurado en 2022 que transformó 120 hectáreas de humedales degradados en un paraíso ecológico en el este de Kigali.
Cuenta con diez kilómetros de senderos peatonales y ciclistas, pasarelas de madera sobre estanques, jardines de plantas medicinales y más de cien especies de aves.
Un milagro de regeneración biológica en la ciudad
Durante décadas, el valle de Nyandungu sufrió el vertido de aguas residuales y la explotación agrícola indiscriminada. La intervención gubernamental en alianza con agencias internacionales logró restablecer el flujo hidrológico natural, reintroducir especies de higueras y papiros y reanimar la biodiversidad lacustre de la cuenca.
Avistamiento de aves y jardines medicinales
Equipado con miradores de madera estratégicamente situados, el parque permite avistar martines pescadores de pecho azul, garzas reales, ibis sagrados y una profusión de mariposas endémicas. El jardín etnobotánico preserva ejemplares de plantas medicinales tradicionales empleadas durante siglos por curanderos ruandeses.
Información práctica para ciclistas y familias
El parque es completamente accesible para personas de todas las edades y cuenta con estaciones de alquiler de bicicletas en la entrada principal. Es un lugar predilecto para el running matutino, caminatas familiares de fin de semana y sesiones de fotografía de naturaleza en pleno perímetro urbano.
De humedal degradado a espacio de encuentro
Los humedales cumplen funciones valiosas en una ciudad: absorben el agua de las lluvias, filtran contaminantes y dan refugio a muchas especies. En Kigali, que se extiende por laderas y valles y recibe lluvias intensas en ciertas épocas, recuperar un humedal es también una forma de reducir riesgos de inundación.
Ese es uno de los argumentos que explican el proyecto de Nyandungu, más allá de su evidente atractivo como lugar de paseo.
Lo interesante para el visitante es poder ver el resultado de esa restauración. Donde antes había un espacio deteriorado, hoy se recorren pasarelas, caminos y miradores entre vegetación palustre, y se entiende de manera muy visual qué es un humedal sano y por qué importa cuidarlo en un entorno urbano.
Un paseo para mirar con atención
Lo más recomendable es caminar despacio y detenerse con frecuencia. Los papiros y otras plantas acuáticas forman paisajes de aspecto casi selvático, y entre ellos se mueven aves, insectos y pequeños animales.
Las primeras horas de la mañana suelen ser las mejores para observar fauna, cuando hay menos ruido y la actividad natural es mayor.
Si te interesan las aves, lleva prismáticos y una guía de campo, o descarga antes una aplicación de identificación. Aun sin experiencia, verás que unos minutos de paciencia junto al agua se recompensan con sorpresas.
Si prefieres las plantas, busca los carteles informativos y fíjate en los usos tradicionales que se atribuyen a muchas especies, un buen recordatorio de la relación entre las comunidades y el entorno natural.
Para caminar, correr o pedalear
El parque combina senderos aptos para distintos ritmos. Es un lugar muy agradecido para quien quiere estirar las piernas después de varios días de traslados o de visitas a museos y memoriales.
Lleva calzado cómodo, agua y una gorra, y ten en cuenta que en los tramos junto al agua puede haber humedad y barro tras las lluvias.
Para las familias, la ventaja es el ambiente tranquilo y abierto, con espacio para que los niños exploren sin las prisas de otras atracciones.
Eso sí, conviene vigilarlos de cerca junto a los estanques y respetar las normas de uso del parque, entre ellas no arrojar residuos, no alimentar a los animales ni salirse de los caminos señalizados.
Cuidar lo que se ha recuperado
Un espacio restaurado es frágil. Cada visitante cuenta, así que lleva contigo la basura, evita arrancar plantas y mantén un volumen bajo para no ahuyentar a las aves.
Antes de ir, consulta la web oficial o las redes del parque para conocer el estado de los accesos, las actividades disponibles y las condiciones del recorrido, ya que pueden cambiar.
Si quieres completar el día, el este de Kigali ofrece otros rincones para conocer la vida cotidiana de la ciudad lejos de los circuitos más habituales.





