Mantarrayas a pocos metros de la superficie en el canal de Drawaqa

El estrecho canal marino que fluye entre las islas de Naviti y Drawaqa es el punto más célebre de todo el archipiélago de Yasawa para nadar junto a mantarrayas de arrecife. Atraídas por corrientes cargadas de plancton, estas gigantescas criaturas marinas planean con gracia a pocos metros de la superficie.

Por

Temporada principal
De mayo a octubre coincidiendo con los picos de plancton marino
Envergadura media
Unos 3 a 3,5 metros de ancho de aleta a aleta; los mayores llegan a unos 5
Tipo de actividad
Snorkel en superficie con corriente siguiendo código de no contacto
Sistema de aviso
Toque de tambor tradicional 'lali' al confirmarse avistamientos

El estrecho canal marino que fluye entre las islas de Naviti y Drawaqa es el punto más célebre de todo el archipiélago de Yasawa para nadar junto a mantarrayas de arrecife.

Atraídas por corrientes cargadas de plancton, estas gigantescas criaturas marinas planean con gracia a pocos metros de la superficie.

Mantarrayas gigantes alimentándose plácidamente en el canal marítimo de Naviti en las Yasawa.
Rickard Törnblad (CC BY-SA 4.0)

El ballet silencioso de los gigantes alados

Nadar junto a una mantarraya de arrecife en el canal de Drawaqa es una de las experiencias naturales más sublimes del océano Pacífico.

Con sus lóbulos cefálicos desplegados para canalizar el agua hacia sus hendiduras branquiales, estos dóciles animales ejecutan bucles y giros acrobáticos en cámara lenta alimentándose del banquete microscópico.

La sensación de ingravidez compartida con un animal de tres o cuatro metros de envergadura que pasa a escasa distancia mirando con ojos curiosos deja una profunda huella de admiración y respeto por la biodiversidad de los mares de Fiyi.

Código ético y conservación marina

Para proteger a las mantarrayas del estrés antrópico, los centros de buceo locales aplican un estricto código de conducta que prohíbe terminantemente tocar a los animales, perseguirlos a nado, utilizar flashes fotográficos subacuáticos o descender en apnea directamente sobre sus trayectorias de alimentación.

Las embarcaciones apagan sus motores a distancia prudencial y los participantes entran al agua con suma delicadeza dejándose arrastrar por la suave corriente del canal, permitiendo que sean las propias mantarrayas quienes determinen su nivel de acercamiento a los nadadores.

Descubre más playas vírgenes y aventuras volcánicas en nuestra Guía de Islas Yasawa, o continúa explorando los enlaces insulares en la Guía de Nadi y la Guía de Fiyi.

Cómo se alimentan las mantarrayas de arrecife

La mantarraya de arrecife es un animal filtrador, emparentado con los tiburones y las rayas, que se nutre de zooplancton diminuto.

Para hacerlo nada con la boca abierta contra la corriente y se ayuda de dos aletas en forma de cuerno situadas a los lados de la cabeza, que dirigen el agua hacia el interior. Las branquias retienen el plancton y expulsan el agua sobrante.

Por eso no se acercan a los nadadores por curiosidad hacia ellos, sino porque el canal concentra alimento cuando las mareas empujan el agua a través del estrecho.

Esa dependencia de la marea explica que los avistamientos no sigan un horario fijo. Hay jornadas en las que varias mantarrayas se turnan sobre un mismo punto del fondo y otras en las que apenas se deja ver alguna.

Los guías locales conocen el momento más favorable según el movimiento del agua y deciden si compensa entrar o esperar. Aceptar esa incertidumbre forma parte de la experiencia: se trata de fauna salvaje en libertad, sin recintos ni cebo, y ninguna salida puede prometerte un encuentro.

Rasgos que ayudan a reconocerlas

Cada mantarraya tiene un patrón de manchas en el vientre tan particular como una huella dactilar, y los investigadores lo utilizan para identificar a cada individuo y estudiar sus desplazamientos.

Algunas ejemplares de la zona son oscuras casi por completo, una variante frecuente en estas especies, mientras que otras muestran el dorso gris con tonos claros en los hombros. Con un poco de práctica notarás también las diferencias de tamaño entre los jóvenes y los adultos.

Observa su manera de moverse. Las aletas pectorales se agitan como alas lentas, y el animal sube, baja y gira sin esfuerzo aparente.

A menudo se detienen sobre afloramientos de coral donde pequeños peces limpiadores retiran parásitos de su piel, una escena que revela la importancia del arrecife para su salud.

Si ves que cambian de rumbo de repente o se alejan, es señal de que algo las ha incomodado, y lo correcto es mantener la distancia y dejar que vuelvan por sí mismas.

Preparación y buenas prácticas para el nado

No hace falta ser un nadador experto, pero sí sentirte cómodo en aguas abiertas, con corriente moderada y sin tocar el fondo. Practicar antes la respiración con tubo en una zona tranquila te ayudará a relajarte.

Una máscara que ajuste bien y unas aletas cómodas marcan la diferencia, y un traje fino o una camiseta de manga larga protege del sol y del frío cuando el cuerpo se enfría tras un rato en el agua. Si tienes dudas sobre tu nivel, coméntalo al guía antes de entrar.

Una vez en el agua, flota en horizontal, evita patalear con fuerza y deja los brazos pegados al cuerpo. Mantén el espacio que indique el guía y no te coloques delante de la trayectoria del animal ni intentes rodearlo.

Sin flash y sin extremar los movimientos, la cámara capta mejor las escenas y las mantarrayas permanecen más tiempo. Antes de ir, consulta en la web oficial del centro que organice la salida las condiciones vigentes, y pregunta cómo se adapta la actividad a la marea del día.