Noventa kilómetros de islas volcánicas al noroeste de Fiyi, las Yasawa
El archipiélago de las islas Yasawa es una cadena de una veintena de islas volcánicas que se extiende a lo largo de noventa kilómetros en el noroeste de Fiyi. Célebres por su naturaleza indómita, colinas verdes de pastos y playas prístinas, representan el corazón salvaje del país.
Por Natalia
- Extensión lineal
- Más de 80 kilómetros de longitud, de sur a norte
- Historia turística
- Cerradas al turismo en tierra hasta 1987
- Medio de transporte
- Catamarán de alta velocidad Yasawa Flyer y vuelos en hidroavión
- Ecosistemas
- Bosques secos tropicales, laderas volcánicas y arrecifes coralinos

El secreto mejor guardado del Pacífico sur
Hasta 1987, una política oficial mantuvo las islas Yasawa cerradas al turismo en tierra y al margen del desarrollo hotelero masivo lo que ayudó a conservar las tradiciones culturales y buena parte del paisaje natural. Esta prudente política ha permitido que hoy el archipiélago conserve buena parte de su autenticidad.
Recorrer la cadena insular a bordo del célebre catamarán amarillo 'Yasawa Flyer' es toda una aventura: la embarcación va haciendo escalas en mar abierto donde pequeñas barcas de madera de cada aldea salen al encuentro de los viajeros para trasladarlos a sus respectivos alojamientos y calas.
Una diversidad inagotable de experiencias
Desde las cuevas marinas de caliza de Sawa-i-Lau en el extremo septentrional hasta los desafiantes riscos de Waya en el sur, pasando por la serenidad cromática de Blue Lagoon y la emoción de nadar con mantarrayas y tiburones, las Yasawa ofrecen una combinación equilibrada de aventura y contemplación.
Quien visita las islas Yasawa experimenta una desconexión profunda del ajetreo contemporáneo, adaptando sus sentidos al curso del sol, la danza de las mareas y la cálida sonrisa de uno de los pueblos más acogedores de la Tierra.
Descubre más playas vírgenes y aventuras volcánicas en nuestra Guía de Islas Yasawa, o continúa explorando los enlaces insulares en la Guía de Nadi y la Guía de Fiyi.
Origen volcánico y paisaje del archipiélago
Las Yasawa forman una cadena estrecha y alargada de islas de origen volcánico que se extiende de sur a norte frente a la costa occidental de la isla grande de Fiyi.
Al verlas desde el mar, llama la atención el contraste entre las laderas de hierba dorada, casi sin bosque en las cumbres, y las orillas de arena clara que se abren en ensenadas resguardadas.
Esa silueta de colinas peladas se debe a siglos de uso del suelo y a un clima más seco que el de otras zonas del país, y es una de las marcas visuales del archipiélago.
Bajo el agua, el paisaje cambia por completo. Las laderas volcánicas continúan hacia el fondo y dan paso a arrecifes de coral, paredes con abanicos de gorgonias y pequeños pasos entre islas por donde circulan las corrientes.
Por eso el archipiélago se recorre bien de dos maneras complementarias: mirando desde arriba, en las cumbres de cada isla, y mirando desde la superficie, con máscara y tubo.
Cada isla tiene su carácter, así que conviene decidir de antemano si te interesa más la caminata, el snorkel o simplemente el descanso.
Vida en las aldeas y costumbres que conviene conocer
La tierra de las Yasawa pertenece a las comunidades que la habitan, y cada aldea se organiza en torno a su jefe y a sus propias normas.
Al llegar a una aldea es costumbre presentar el sevusevu, una ofrenda de raíz de kava que se entrega al jefe como saludo formal. Normalmente los alojamientos o los guías locales se ocupan de explicarte cómo hacerlo, y suele bastar con seguir sus indicaciones con respeto y sin prisa.
Hay otras pautas de cortesía fáciles de cumplir: descubrirte la cabeza al entrar en una aldea, no tocar la cabeza de nadie, vestir de forma discreta cuando te alejes de la playa y pedir permiso antes de fotografiar a las personas.
Si te invitan a compartir una ceremonia de kava, aceptar el cuenco con calma y devolverlo con un aplauso suave forma parte del ritual. Son gestos pequeños que cambian mucho el trato y te permiten conocer mejor la hospitalidad fiyiana.
Cuándo viajar y cómo organizar tu ruta
En términos generales, la época seca, de mayo a octubre, ofrece cielos más estables, menos humedad y mar más tranquilo, y por eso es la preferida por la mayoría de los viajeros.
El resto del año es más húmedo y los días son más calurosos, con posibilidad de chubascos intensos y de temporales tropicales, lo que puede alterar las travesías entre islas. Conviene dejar algo de margen en el calendario por si el tiempo obliga a modificar un traslado.
Como cada isla requiere un desplazamiento por mar y los alojamientos suelen ser sencillos, funciona mejor elegir pocas paradas y quedarte varias noches en cada una que intentar verlo todo.
Piensa en una isla del norte para las cuevas y las playas amplias, otra del centro para el snorkel con grandes animales marinos y una del sur si prefieres paisajes de relieve y caminatas.
La conexión de telefonía y la electricidad pueden ser limitadas, así que lleva baterías externas y avisa a tu familia de que estarás poco localizable.
Por último, ten presente que este es un territorio frágil. Lleva de vuelta tus residuos, usa protector solar que respete el arrecife, evita pisar el coral y no recojas conchas ni fragmentos de coral como recuerdo.
Comprar artesanía directamente a las mujeres de las aldeas es una manera sencilla de apoyar la economía local sin intermediarios. Consulta siempre en la web oficial de cada alojamiento y de las compañías de transporte las condiciones vigentes antes de cerrar tu itinerario.





