Manatíes huérfanos vuelven al río desde el centro CREA de Iquitos

El Centro de Rescate Amazónico (CREA) es una asociación civil sin fines de lucro que rescata, rehabilita y libera fauna amazónica víctima del tráfico ilegal, sobre todo manatíes. Nació en 2008 con el apoyo del Dallas World Aquarium, está en el kilómetro 13,8 de la carretera Iquitos-Nauta y cobra entrada: conviene confirmar horario y tarifa antes de ir.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Todo empezó con cuatro crías. En febrero de 2008 alguien pidió ayuda al Dallas World Aquarium para cuatro manatíes amazónicos huérfanos en Iquitos, y los animales pasaron sus primeros meses en una pequeña piscina de una casa particular de la ciudad. De aquella urgencia salió el centro que hoy se visita en la carretera a Nauta.

El CREA no es un zoológico. Se define como una asociación civil sin fines de lucro dedicada al rescate, la rehabilitación y la liberación de fauna amazónica víctima del tráfico ilegal, con un programa de educación ambiental para la población local. Visitarlo es asomarse a ese trabajo, con sus logros y sus límites.

Ubicación
Carretera Iquitos-Nauta, kilómetro 13,8
Cómo llegar
Mototaxi, taxi o autobús por la carretera a Nauta
Horario y entrada
Tiene entrada de pago; confirma horario y tarifa antes de ir
Especie emblema
Manatí amazónico, vulnerable según la UICN
Gestión
Asociación civil sin fines de lucro, con apoyo del Dallas World Aquarium
Mejor momento
Por la mañana, con menos calor

El manatí amazónico, un gigante que casi no se ve

El manatí amazónico es el único sirénido que vive solo en agua dulce. Habita bosques inundados, cochas y lagunas de la cuenca del Amazonas en Perú, Brasil, Colombia y Ecuador, y nunca sale del agua. Es el más pequeño de los tres manatíes que existen.

Manatí amazónico nadando plácidamente en las pozas de rehabilitación del Centro de Rescate Amazónico CREA en Iquitos
KCO3, Wikimedia Commons (Public domain)

Su nombre científico, Trichechus inunguis, significa sin uñas en latín: a diferencia de otros manatíes, no tiene restos de uñas en las aletas. Es herbívoro, se alimenta de lechuga de agua, gramíneas, nenúfares y jacintos de agua, y come cada día alrededor del 8 % de su peso.

Tiene además una adaptación curiosa: durante la época seca, cuando bajan las aguas y escasean las plantas, puede pasar meses sin apenas comer gracias a sus reservas de grasa. Por eso, ver uno en libertad es tan difícil, y el centro es una de las pocas ocasiones de observarlo de cerca.

Por qué llegan crías huérfanas

La especie está catalogada como vulnerable por la UICN y figura en el apéndice I de la CITES, que prohíbe su comercio internacional. Se estima que entre 1935 y 1954 se mataron más de 140.000 manatíes, y la caza ilegal para obtener su carne sigue siendo su principal amenaza.

Cuando los cazadores matan a una hembra, la cría queda sola. Muchas de esas crías terminan decomisadas por las autoridades o entregadas por pobladores, y ahí entra el centro. Las crías nacen con entre 10 y 15 kilos y ganan alrededor de un kilo por semana, así que la rehabilitación es larga.

A ello se suma su lenta reproducción: la gestación dura entre 12 y 14 meses y la mayoría de los partos coinciden con la subida de los ríos, entre febrero y mayo. Una hembra que muere deja pocas oportunidades de recuperar la población, y por eso cada cría rescatada importa.

Biberones, piscinas y una laguna lejana

El trabajo del CREA sigue el camino de la propia palabra que lo define: rescate, rehabilitación y liberación. Las crías necesitan alimentación frecuente y control veterinario durante meses, primero con leche y después con plantas acuáticas, hasta que pueden valerse por sí mismas.

La última etapa es la más delicada. Las liberaciones se hacen en zonas protegidas alejadas de la ciudad, como la laguna Tapaje, en el Área de Conservación Regional Comunal Tamshiyacu Tahuayo. Según el Dallas World Aquarium, allí se celebró la novena liberación de manatíes del programa.

No todos los animales pueden volver al río. Los que no están en condiciones se quedan bajo cuidado, y esa es una de las cosas que conviene entender durante la visita: un centro de rescate funciona mejor cuanto menos animales necesita tener.

Otras especies que pasan por el centro

Aunque el manatí es su emblema, el CREA atiende fauna amazónica de distintos grupos que llega por el tráfico ilegal. La composición cambia según los rescates de cada momento, y según la prensa peruana el centro ha atendido también nutrias, guacamayos, tortugas y monos, entre otras especies.

Pregunta al personal cómo llegó cada animal y qué futuro tiene. Las respuestas explican mejor que cualquier cartel qué problemas afronta la fauna de la región: la caza, el comercio de mascotas y la pérdida de hábitat. Cada historia ayuda a entender por qué no conviene comprar animales ni productos de fauna silvestre.

Llegar al kilómetro 13,8 y horario

El centro está en el kilómetro 13,8 de la carretera Iquitos-Nauta, una de las pocas carreteras que salen de la ciudad, hacia el sur. Se llega en mototaxi, en taxi o en autobús por esa vía; si vas en mototaxi, acuerda el precio de ida y, si quieres, que te espere.

Su web indica que la visita tiene entrada de pago, pero no publica el precio ni el horario actualizados. Confírmalos antes de ir por sus redes sociales o por teléfono, y pregunta si tu tour incluye la entrada.

La misma carretera lleva a otros puntos de interés, como el complejo de Quistococha, así que es fácil combinarlos en una mañana. Iquitos es la mayor ciudad del mundo a la que solo se llega por aire o por río, y esta vía es una de las pocas salidas terrestres que tiene.

Normas para visitar fauna rescatada

Los animales del centro son silvestres, aunque algunos parezcan tranquilos. No los toques ni les des de comer salvo que el personal te lo indique de forma expresa, habla en voz baja y no uses flash. Estas pautas reducen el estrés de los animales y evitan mordiscos o contagios.

Si viajas con niños, explícales antes de entrar que no son mascotas sino animales que se recuperan para volver a la selva. Y desconfía de cualquier sitio de la región que ofrezca fotos con animales en brazos: es justo lo que el trabajo de un centro de rescate intenta evitar.

Qué llevar y cuándo ir

Iquitos tiene calor y humedad todo el año. Lleva agua, repelente, protector solar, gorra y ropa ligera de manga larga. La mañana es la mejor franja: hace menos calor, los animales suelen estar más activos y te queda la tarde libre para otras visitas.

Ubicado a corta distancia al sur de Iquitos, el CREA es el referente internacional en la protección del manatí amazónico, una especie mítica y vulnerable que durante décadas fue diezmada para el consumo de su carne.

Si te quedas más días en Iquitos, puedes seguir por La Casa de Fierro cruzó el Atlántico y el Amazonas hasta Iquitos, Ayahuasca, cortezas y licores de la selva en el Pasaje Paquito o Un reloj suizo en la torre de la Iglesia Matriz de Iquitos.

¿Dónde está el CREA y cómo llego?

En el kilómetro 13,8 de la carretera Iquitos-Nauta, al sur de la ciudad. Puedes ir en mototaxi, taxi o autobús. Si vas en mototaxi, acuerda el precio antes de salir y, si quieres, pide que te espere para la vuelta.

¿Qué horario tiene?

Su web indica que la visita tiene entrada de pago, pero no publica el horario ni la tarifa actualizados, así que confírmalos antes por sus redes sociales o por teléfono.

¿Se liberan de verdad los manatíes?

Sí, cuando están en condiciones. Las liberaciones se hacen en zonas protegidas como la laguna Tapaje, en el Área de Conservación Regional Comunal Tamshiyacu Tahuayo, donde el Dallas World Aquarium documentó la novena liberación del programa. Los que no pueden volver al río se quedan bajo cuidado.

¿Puedo tocar o alimentar a los animales?

Solo si el personal te lo indica expresamente. Son animales silvestres en recuperación: tocarlos o darles comida les causa estrés y puede transmitir enfermedades. Habla en voz baja, no uses flash y sigue las indicaciones del guía.

Fuentes