Sobre la mezquita mayor se alzó la catedral renacentista de Granada

La Catedral de Granada se construyó sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la ciudad, como parte del programa constructivo de los Reyes Católicos para transformar Granada en una 'ciudad conventual' tras la conquista de 1492. Su altar mayor circular, sin precedentes en la arquitectura de su época, y sus obras del pintor granadino Alonso Cano son sus elementos más destacados. Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.

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Ubicación
Gran Vía de Colón, Granada
Ubicación previa
Antigua mezquita mayor de Granada

La Catedral de Granada se alza sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la ciudad, en pleno centro de Granada.

Fachada renacentista de la Catedral de Granada.
Pom² (CC BY-SA 3.0)

Transformar la 'perla de Al-Ándalus' en ciudad conventual

Tras la conquista cristiana de Granada en 1492, los Reyes Católicos impulsaron un ambicioso programa constructivo destinado a transformar la imagen de la ciudad, hasta entonces conocida como la 'perla de Al-Ándalus', en una 'ciudad conventual' de referencia para la cristiandad.

La catedral, levantada sobre la propia mezquita mayor que hasta entonces presidía la vida religiosa musulmana de la ciudad, fue la pieza central de ese programa.

Un altar mayor sin precedentes y las obras de Alonso Cano

El interior sorprende por su Altar Mayor completamente circular, una solución arquitectónica sin precedentes claros en la historia del diseño de catedrales españolas.

La catedral alberga además una de las colecciones más importantes de obras del pintor y escultor granadino Alonso Cano, figura clave del barroco andaluz del siglo XVII, autor tanto de pinturas como del diseño de la propia fachada principal del templo.

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De Enrique Egas a Diego de Siloé

Las obras de la catedral comenzaron a comienzos del siglo XVI bajo la dirección de Enrique Egas, arquitecto vinculado al gótico, que planteó un edificio de aire tardogótico.

Poco después se produjo un cambio de rumbo: el proyecto pasó a manos de Diego de Siloé, que reorientó la obra hacia el lenguaje renacentista y diseñó la gran cabecera circular.

Por eso la catedral combina elementos de dos épocas, con una solución final que se aleja de las catedrales góticas tradicionales.

La construcción se prolongó durante generaciones y no se dio por terminada hasta mucho tiempo después, de modo que en ella participaron numerosos maestros. Esa larga historia explica que el exterior y el interior no parezcan obra de una sola mano, y que cada sector conserve un carácter propio.

Qué ver por dentro

Al entrar, lo primero que llama la atención es la altura de las naves y la claridad del espacio, con pilares enormes y bóvedas de gran vuelo.

La capilla mayor se organiza en forma de rotonda, rodeada por un deambulatorio y capillas laterales, y en ella se aprecian pinturas y esculturas de distintas épocas. Es una cabecera muy original dentro de la arquitectura religiosa española.

Alonso Cano trabajó en la catedral como pintor, escultor y arquitecto, y en su interior se conservan varias obras suyas, entre ellas una serie de lienzos dedicados a la vida de la Virgen.

Fíjate también en los grandes órganos, en las capillas laterales y en la sillería, porque cada rincón añade una pieza al relato artístico del templo.

La fachada principal

La fachada que da a la plaza de las Pasiegas se organiza como un gran arco triunfal, con tres grandes arcos de medio punto que enmarcan las puertas. Su diseño se atribuye a Alonso Cano, y es un ejemplo del barroco sobrio que él supo imprimir al edificio.

Conviene mirarla desde cierta distancia para captar su equilibrio, y volver a acercarse para descubrir los relieves y medallones.

La torre, en cambio, quedó inacabada. Se proyectó con más altura, pero solo se completó el primer cuerpo, y esa silueta truncada forma parte de la imagen habitual del templo y de su entorno urbano.

Consejos para la visita

Por tratarse de un lugar de culto activo, conviene vestir con respeto y mantener un tono bajo. Las visitas con audioguía ayudan a identificar las obras de Cano y los distintos estilos. Reserva un rato aparte para contemplar la rotonda con calma, mirando hacia arriba y hacia los lados.

Qué ver cerca

A pocos pasos se encuentran la Capilla Real y la Alcaicería, el antiguo bazar de la seda. Desde allí es fácil llegar a la plaza de Bib-Rambla y al Corral del Carbón, y de ahí a la Plaza Nueva, ya en el arranque de la Carrera del Darro.

Una ciudad que cambia de imagen

La catedral no se entiende sin el contexto de la transformación urbana que siguió a la conquista cristiana.

Tras 1492, el trazado de la ciudad, hasta entonces dominado por la arquitectura islámica, comenzó a adaptarse a nuevas necesidades: se abrieron plazas, se construyeron iglesias y conventos, y los espacios religiosos y administrativos se reorganizaron.

La catedral fue la pieza más ambiciosa de ese proceso, pensada para expresar el nuevo poder en el corazón de la ciudad y para ocupar un lugar central en la vida cotidiana de sus habitantes.

Un paseo por los alrededores permite apreciar esa superposición de épocas. A pocos metros están la antigua zona comercial, con su trazado de callejuelas, y la plaza donde se abre la fachada principal.

Observa cómo conviven escalas muy distintas y cómo el templo, con su gran volumen, domina el espacio sin borrar del todo la huella de la ciudad anterior.

Luz, blancura y música

Uno de los rasgos que más sorprenden al entrar es la luminosidad del interior. Los muros claros reflejan la luz que atraviesa los ventanales y crean una atmósfera serena, muy distinta de la penumbra de otras catedrales góticas.

En los grandes espacios resuenan además los sonidos del órgano, y la catedral conserva instrumentos de época barroca que se utilizan en celebraciones y conciertos.

Si coincides con algún ensayo o con música en directo, quédate un rato a escuchar: la acústica añade una dimensión al edificio que no se aprecia en las fotografías.

Un templo vivo junto a un panteón real

La catedral comparte espacio urbano con la Capilla Real, donde reposan los Reyes Católicos, y ambos lugares se complementan en una visita. Mientras la capilla evoca el momento fundacional del nuevo orden, la catedral muestra su desarrollo posterior a lo largo de generaciones.

Recuerda que se trata de un lugar de culto activo: respeta el silencio, viste con decoro y atiende a las indicaciones del personal, sobre todo durante las celebraciones.

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