Cientos de querubines miran desde el techo de Debre Berhan Selassie

Ubicada sobre una suave colina al este de Gondar y rodeada por un muro circular con doce torreones, la iglesia de Debre Berhan Selassie ('Luz de la Trinidad') es una de las iglesias más conocidas de Etiopía por sus pinturas, célebre por su techo cubierto de rostros de ángeles querubines.

Por

Famoso techo pintado con cientos de rostros de ángeles querubines alados en Debre Berhan Selassie.
Katie Hunt from St Albans, UK (CC BY 2.0)
Fundación
Finales del siglo XVII, según la tradición, en tiempos del emperador Iyasu I
Supervivencia única
Según la tradición, se salvó de los saqueos mahdistas sudaneses de la década de 1880
Iconografía del techo
Rostros de querubines alados con grandes ojos almendrados mirando al fiel
Murales de los muros
Vida de Cristo, martirios de santos y la figura demoníaca de Satanás encadenado

El milagro del enjambre de abejas

En la década de 1880, invasores derviches mahdistas atacaron numerosas iglesias de Gondar. Al aproximarse a Debre Berhan Selassie, la tradición cuenta que un enjambre gigantesco de abejas agresivas emergió del templo persiguiendo a las tropas invasoras y salvando el santuario de la destrucción.

El techo de los ojos alados de dios

Al cruzar el nártex en penumbra y alzar la vista, el visitante queda sobrecogido: el techo, entre las vigas de madera, está cubierto de rostros de querubines alados de tez morena y enormes ojos almendrados que miran en todas direcciones, simbolizando la omnipresencia vigilante y amorosa de Dios.

Pinturas murales del Infierno y la Crucifixión

Los muros interiores están cubiertos de pinturas murales de la tradición pictórica de Gondar, incluyendo una dramática representación de la Crucifixión, escenas de santos y una impactante escena del Juicio Final con los condenados devorados por el fuego eterno.

Una iglesia en la tradición ortodoxa etíope

La Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo tiene una de las tradiciones cristianas más antiguas del mundo, y su arquitectura refleja siglos de historia propia.

En muchas iglesias de la región el espacio se organiza en capas: un ámbito exterior para los fieles, uno intermedio y un santuario interior donde se guarda el tabot, la réplica simbólica del Arca de la Alianza. Aquí encontrarás esa estructura con una sencillez muy elocuente.

El edificio no pretende impresionar por su tamaño, sino por su atmósfera. Un techo de paja en dos niveles, gruesos muros de piedra y una luz tenue crean un ambiente recogido en el que las pinturas cobran todo su protagonismo.

Esa combinación de lo humilde y lo espectacular es parte del encanto del lugar, y sorprende a quien llega esperando una gran catedral.

La pintura como lenguaje

Las pinturas etíopes cuentan historias de forma muy directa, con figuras de rostros expresivos, ojos grandes y colores intensos. Muchas escenas siguen una lógica narrativa que los fieles conocen desde niños, y por eso funcionan como una especie de libro ilustrado para quienes no sabían leer.

Intenta reconocer escenas bíblicas, santos a caballo o episodios de la vida de la Virgen.

Un detalle curioso es que los personajes suelen mirar de frente, mientras que los villanos aparecen de perfil, una convención muy extendida en este tipo de arte. Observarlo te ayudará a seguir las escenas sin necesidad de explicación.

Si tienes ocasión, pide a un guía o a un sacerdote que te comente el significado de algunos símbolos, siempre con respeto y sin interrumpir a quienes están rezando.

Consejos para entrar en un templo en uso

Se trata de un lugar de culto activo, así que es importante comportarte con discreción. Descálzate cuando te lo indiquen, viste ropa que cubra hombros y rodillas, y habla en voz baja.

Antes de hacer fotos, pregunta si está permitido, porque en algunos espacios hay restricciones, sobre todo con flash. Consulta con antelación las condiciones de acceso y las posibles tarifas en fuentes oficiales.

Dedica el tiempo suficiente a ajustar la vista a la penumbra: al principio parece que no se ve nada, y poco a poco emergen los detalles. Combina la visita con un paseo por el entorno, rodeado de vegetación, y con otros puntos históricos de Gondar.

Verás que la ciudad ofrece un contraste muy interesante entre lo imperial y lo religioso.

La disposición del templo etíope

Para interpretar lo que ves dentro de la iglesia conviene conocer cómo se organizan los templos ortodoxos de Etiopía. Suelen dividirse en tres espacios concéntricos: un deambulatorio exterior, una zona intermedia destinada a los cantos y a ciertos rituales, y un santuario interior al que solo acceden los sacerdotes.

En este último se conserva una réplica del Arca de la Alianza, el elemento más sagrado del culto.

Esa jerarquía de espacios se refleja en la manera de decorar las paredes. Las escenas más solemnes se concentran en las zonas próximas al santuario, mientras que otras, de carácter más narrativo, ocupan los muros exteriores, donde pueden ser contempladas por los fieles.

Una iglesia fundada en el siglo XVII

Según la tradición, el templo fue fundado a finales del siglo XVII durante el reinado de Iyasu I, un emperador que impulsó la actividad constructiva en Gondar. Desde entonces ha seguido siendo un lugar de oración, y no solo una pieza de museo.

Eso significa que tu visita convive con el culto, y que lo más respetuoso es adaptarte a su ritmo.

Antes de entrar, se te pedirá que te descalces, una costumbre habitual en las iglesias etíopes. Lleva ropa discreta que cubra hombros y rodillas y evita hablar en voz alta. Si quieres fotografiar, consulta antes qué está permitido y no utilices flash, ya que la luz puede dañar las pinturas.

Un detalle que sorprende a muchos visitantes es la expresividad de los rostros pintados. Las miradas grandes y frontales buscan establecer una relación directa con quien contempla la imagen, una manera de entender el arte religioso que invita a mirar con calma y a dejarse interpelar por cada figura.

Explora más destinos y recursos