Caminar por el borde de la caldera del Sierra Negra, en Isabela
El volcán Sierra Negra en la Isla Isabela posee una de las calderas volcánicas más grandes del mundo. La excursión de trekking recorre el borde del cráter y los campos de lava y fumarolas de azufre del Volcán Chico.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
El imponente Volcán Sierra Negra domina el macizo meridional de la Isla Isabela en Galápagos, Ecuador. Es uno de los volcanes escudo más activos del archipiélago.

Cráter colosal y paisaje marciano en Volcán Chico
La primera sección del sendero asciende entre bosques húmedos hasta el filo de la colosal caldera negra. Continuando hacia el norte se arriba a Volcán Chico, un paisaje lunar desértico cubierto de lava petrificada tipo 'pahoehoe', hornitos volcánicos y fumarolas activas de azufre amarillo con vistas al canal de Bolívar.
Es una de las grandes aventuras de senderismo de Galápagos, detallada en nuestra guía de Isabela.
Equipo necesario
Lleva botas de trekking resistentes, protección solar intensa, sombrero de ala ancha y al menos 2 litros de agua por persona; en Volcán Chico no hay sombra.
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Un volcán escudo entre seis gigantes
Isabela nació de la unión de seis grandes volcanes, y Sierra Negra es el que ocupa el extremo sur. Se trata de un volcán de tipo escudo, de laderas suaves y muy anchas, construidas por la acumulación de coladas de lava fluida.
Por eso, al subir, no tienes la sensación de ascender una montaña empinada: el terreno se eleva con suavidad hasta llegar al borde de una enorme depresión central.
Esa depresión es la caldera, un hundimiento del terreno que se produce cuando la cámara de magma se vacía. La de Sierra Negra es de las más grandes del mundo y su fondo es una llanura de lava oscura.
El volcán se mantiene activo y ha tenido erupciones en las últimas décadas, entre ellas las de 2005 y 2018, que cambiaron partes del paisaje. Por eso el acceso se rige por las indicaciones del parque nacional, y cualquier cierre se respeta.
Qué ver en el recorrido
La excursión parte de las tierras altas de Isabela, por encima de Puerto Villamil, donde el aire es más fresco y la vegetación más densa. El primer tramo discurre entre bosque húmedo, con árboles cubiertos de musgo y aves como el pájaro brujo, de pecho rojo vivo.
Conforme asciendes, la vegetación se abre y la bruma suele jugar con las vistas, de modo que el borde de la caldera puede aparecer de golpe tras una nube.
Después de bordear el cráter, el camino continúa hacia Volcán Chico, una zona de coladas recientes. El paisaje cambia por completo: lava retorcida con formas de cuerda, pequeños conos llamados hornitos, grietas de colores ocres, rojizos y amarillentos, y fumarolas que dejan depósitos de azufre.
Es un entorno más cercano a un planeta extraño que a las islas de playa, y quizá por eso muchos viajeros lo recuerdan como el contraste más fuerte de su viaje.
Curiosidades de la zona
Las laderas de Sierra Negra son el hogar de una población propia de tortugas gigantes, distinta de la de otras islas.
Se las considera una de las grandes historias de conservación del archipiélago, pues las poblaciones sufrieron mucho durante siglos de explotación y hoy se trabajan con programas de cría y repatriación. Si en el camino te encuentras alguna, mantén la distancia y deja que cruce el sendero a su ritmo.
Los colores del suelo en Volcán Chico se deben a los minerales que dejan los gases al enfriarse. Es un buen sitio para aprender cómo funcionan los procesos volcánicos, porque se ven a simple vista conos, coladas y zonas de distinta edad.
Los guías locales suelen explicar cómo se distinguen unas lavas de otras y qué puede decirnos el color de la roca sobre el tiempo que lleva enfriándose.
Consejos para la caminata
Es una ruta larga que exige un nivel de forma razonable. Lleva botas de montaña ya usadas, para evitar ampollas, una capa impermeable ligera, sombrero y gafas, y mucha agua. El tiempo cambia rápido: puedes empezar entre nubes y terminar bajo un sol intenso en la lava descubierta.
Un bastón de senderismo ayuda en los tramos sueltos, y algo de comida energética evita el bajón de la segunda mitad.
Como en el resto del parque, la visita se hace con guía autorizado y conviene reservar con antelación. Te recomendamos salir temprano para ir con calma, hacer las pausas necesarias y no tener que regresar con prisa.
Si te queda tiempo en Puerto Villamil, el humedal de la costa y la playa larga de arena clara son un buen descanso después de la caminata, con flamencos y otras aves en las lagunas cercanas. Consulta las condiciones del sendero antes de ir.





