¿Qué esconden los arcos de lava de Los Túneles, en Isabela?
Los Túneles de Cabo Rosa en la Isla Isabela conforman un laberinto de arcos y puentes de lava volcánica sobre aguas turquesas transparentes. Es uno de los puntos de snorkel costero más conocidos de Galápagos para observar caballitos de mar, tiburones de arrecife y tortugas marinas.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
La excursión a Los Túneles de Cabo Rosa en el sur de la Isla Isabela es una de las experiencias marinas más llamativas de Galápagos en Ecuador.

Arcos de lava petrificada y vida subacuática
La navegación en lancha bordea acantilados volcánicos antes de adentrarse en las caletas protegidas donde colapsaron antiguos tubos de lava marina. Durante la caminata sobre los puentes de piedra negra se observa de cerca a los piqueros de patas azules empollando sus nidos en la roca viva.
En la sesión de snorkel guiado se nada entre cardúmenes de peces loro, rayas, tortugas marinas y caballitos de mar, según se destaca en la guía de Galápagos.
Consejos prácticos
Reserva el tour con antelación, porque las plazas son limitadas. Utiliza traje de neopreno completo.
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Isabela y el origen de los túneles
Isabela es la isla más grande del archipiélago y tiene forma de caballito de mar. No es una isla única en sentido volcánico: surgió cuando varios volcanes crecieron lo bastante como para unirse, y varios de ellos siguen activos.
Esa historia de lava explica el paisaje de Cabo Rosa, una costa baja y negra donde la roca parece haber sido moldeada con paciencia por el fuego y por el mar.
Los túneles se originaron cuando la lava fluyó formando conductos huecos bajo la superficie. Con el tiempo, el oleaje fue erosionando la costa y algunos techos de esos conductos se derrumbaron, de modo que hoy quedan arcos, pasillos y puentes de roca entre aguas tranquilas.
Cuando el nivel del agua es el adecuado, el conjunto parece un laberinto en miniatura, con canales estrechos, pozas verdes y bordes afilados que obligan a moverse con cuidado.
Qué se puede ver en el recorrido
El trayecto en lancha desde Puerto Villamil ya forma parte de la experiencia, porque la costa se va abriendo a lo largo de la ruta. En tierra, el paseo por la roca permite acercarse a aves marinas que anidan en la zona y observar sus costumbres sin molestarlas.
Entre las más buscadas están los piqueros de patas azules, cuyos colores llamativos y cuyo curioso baile de cortejo se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de Galápagos.
Bajo el agua, la visita se centra en los canales y arcos. Con un poco de suerte se ven tortugas marinas que descansan o se alimentan, rayas que se deslizan sobre el fondo, peces de colores y, entre los rincones más escondidos, algún caballito de mar.
También pueden aparecer tiburones de arrecife, de aspecto poco amenazador, que suelen reposar en grietas o bajo salientes. Lo normal es mirar sin acercarse demasiado y dejar que los animales marquen la distancia.
Curiosidades y normas de convivencia
La corriente fría que baña esta parte del archipiélago contribuye a que el agua sea rica en vida, pero también a que se sienta fresca incluso en días soleados. Por eso muchos viajeros agradecen llevar un traje de neopreno, aunque la tarde parezca cálida.
Además, los túneles tienen zonas donde el oleaje puede empujar con fuerza, así que conviene seguir las indicaciones del guía y no separarse del grupo ni intentar atajos por pasajes estrechos.
Las visitas a los espacios del parque nacional se hacen, en general, acompañadas por un guía naturalista autorizado, y esa es una de las razones por las que el lugar se conserva tan bien.
No se pisan los nidos, no se toca la fauna y no se recoge ningún objeto natural, ni siquiera una piedra o una concha. Es una forma sencilla de que quienes lleguen después disfruten de lo mismo que tú.
Consejos para organizar la excursión
Como la excursión depende del mar y del número de visitantes que se admiten, conviene reservar con antelación y confirmar el punto de encuentro el día anterior.
Lleva ropa de baño puesta, una toalla, protección solar adecuada para ambientes marinos y una camiseta de manga larga para el viaje en lancha. Si usas gafas, puedes preguntar si hay máscaras con graduación o si te conviene llevar lentillas desechables.
Puerto Villamil da para más de una excursión. Tintoreras, un pequeño islote frente al pueblo, es una visita corta con iguanas y canales de aguas tranquilas. El humedal de la costa, con sus senderos y aves, y la playa larga de arena clara completan un día más relajado.
Para los más activos, el volcán Sierra Negra es la gran salida de tierra adentro, y si el tiempo lo permite, merece la pena quedarse una noche más para no ir con prisa.





