Caminar entre tucanes y guacamayos en el Parque das Aves

El Parque das Aves es un centro de rescate, recuperación y conservación de aves de la Mata Atlántica, ubicado junto al Parque Nacional en Foz do Iguaçu. En 16 hectáreas de Mata Atlántica, alberga más de mil aves de más de cien especies en inmensos viveros donde los visitantes caminan entre tucanes y guacamayos.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Tucán toco y aves tropicales en los viveros de inmersión del Parque das Aves en Foz do Iguaçu.
MARIA LEDA S. C. DE MIRA, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Un santuario ético para las Aves de la Mata atlántica

Ubicado en Foz do Iguaçu, el Parque das Aves no es un zoológico tradicional de jaulas, sino un refugio ecológico de inmersión total en Brasil. Muchos de sus residentes son animales víctimas del tráfico ilegal o del maltrato animal que no pueden volver a la vida silvestre.

Caminar entre bandadas de guacamayos y tucanes

Los senderos atraviesan viveros gigantescos donde los tucanes toco se posan en las barandillas a centímetros de los ojos y bandadas de guacamayos escarlata y azul vuelan libremente sobre las cabezas, emitiendo sus característicos llamados selváticos.

Es el preludio perfecto para visitar las Cataratas do Iguaçu o el santuario de mamíferos en el Refugio Bela Vista.

Horario ideal de visita:

Dedica las primeras horas de la mañana al Parque das Aves, cuando hay menos visitantes y las aves suelen estar más activas y cantarinas.

Una selva con alas: origen y filosofía del parque

El parque se levantó en un terreno de selva atlántica junto a la entrada de las cataratas, con la intención de proteger a las aves de la región y de enseñar a los visitantes por qué importa conservarlas.

En lugar de encerrar a los animales en pequeñas jaulas, el diseño apostó por grandes espacios donde la vegetación crece con libertad y las personas recorren pasarelas que atraviesan los recintos.

Esa filosofía explica la forma del recorrido. Caminas por senderos elevados o a nivel del suelo, entre árboles altos, helechos y plantas con flores que forman parte del hábitat. En muchos tramos no hay barreras visibles entre tú y los animales, lo que genera una sensación de cercanía poco habitual.

Aun así, hay normas claras: no tocar, no perseguir y no ofrecer comida.

Otro pilar del proyecto es el trabajo con aves rescatadas. Muchas llegan después de haber sido capturadas o mantenidas ilegalmente como mascotas, y el equipo se ocupa de su recuperación y, cuando es posible, de su reproducción con fines de conservación.

Esa dimensión científica y educativa convierte la visita en algo más que un paseo, porque cada recinto cuenta una historia sobre las amenazas que sufre la fauna del continente.

Qué ver durante el recorrido

Los grandes viveros son el núcleo de la visita. Entras por una puerta doble y, de pronto, estás rodeado de colores y sonidos: tucanes, guacamayos, loros, y otras aves tropicales que se mueven entre las ramas.

Hazlo despacio, mantén la voz baja y deja que los animales se acostumbren a tu presencia. Cuanto más tranquilo estés, más fácil será que se acerquen o que los veas en acción.

Entre los protagonistas están los tucanes, con sus picos largos y vistosos, y los guacamayos, que destacan por su plumaje intenso y su inteligencia. También hay aves menos conocidas, como garzas, aves acuáticas y varios tipos de rapaces.

Cada especie tiene sus costumbres, y los carteles informativos ayudan a identificarlas y a entender cómo viven y qué comen.

No te limites a mirar hacia arriba. A ras del suelo, entre la hojarasca, pueden verse aves terrestres y pequeñas especies que pasan desapercibidas si vas con prisa. Hay también estanques, jardines de mariposas y zonas con orquídeas y bromelias, que añaden color al paseo.

Cuando llegues al final, es posible que te quede la sensación de haber visto mucho más de lo que esperabas al principio.

Consejos para sacar partido a la visita

  • Lleva calzado cómodo y ropa ligera, porque la humedad se nota y el recorrido se hace a pie.

  • Prepara el móvil o la cámara con antelación, sin flash ni palos largos que asusten a las aves.

  • Ten paciencia en los viveros: muchas escenas ocurren cuando te quedas quieto un rato.

  • Consulta en la web oficial los horarios y las condiciones de entrada antes de ir.

Para quienes viajan en familia, es una de las paradas más agradables de la zona, porque los niños suelen disfrutar de la cercanía con los animales y del carácter interactivo del recorrido.

Ayuda a que sean ellos quienes busquen y señalen las aves, y quizá incluso sugerirles que dibujen o anoten sus favoritas. Así la visita se convierte en una pequeña lección de naturaleza.

Como complemento, la ubicación permite enlazar la visita con la entrada al parque nacional y con otros espacios de conservación cercanos.

Si ordenas bien el día, puedes empezar con la naturaleza más cercana en el parque de aves y continuar con la visión panorámica de las cascadas, en un recorrido que va de lo pequeño a lo monumental y que suele dejar muy buen recuerdo.

Para saber más