Fósiles del Rift e instrumentos musicales en el Museo Nacional de Uganda

El Museo Nacional de Uganda, fundado en 1908 y hoy situado en la colina de Kitante, en Kampala, es uno de los museos más antiguos de África Oriental. Conserva un rico patrimonio de fósiles homínidos del Rift, vestigios de la Edad de Hierro, carruajes coloniales y una célebre colección de instrumentos musicales tradicionales.

Por

Año de fundación
1908, por el gobierno del protectorado británico (George Wilson impulsó las primeras colecciones en 1902)
Secciones principales
Paleontología, etnografía, arqueología, música y ciencia
Fósil estrella
Restos mandibulares de Ugandapithecus major (20 millones de años)
Exterior del museo
Aldea cultural con cabañas tradicionales de diversas etnias
Experiencia interactiva
Tocar instrumentos musicales tradicionales guiado por músicos

El guardián de la memoria colectiva de la nación

A través de sus galerías temáticas, el museo exhibe la gran diversidad cultural de los más de cincuenta pueblos originarios de Uganda. Se exhiben desde armaduras y escudos reales de madera hasta tejidos tradicionales de corteza de higuera, cestería fina y parafernalia de brujos sanadores.

Edificio del Museo Nacional de Uganda en Kampala con su muestra cultural y etnográfica.
Erinamukuta (CC BY-SA 4.0)

La sala de música viva y danza ancestral

La sala de música es una de las más llamativas del museo. En lugar de estar encerrados en vitrinas, tambores reales engalabi, xilófonos amadinda gigantes y arpas adungu pueden ser tocados por los visitantes bajo la tutela de los maestros de música del museo.

La aldea cultural al aire libre

En los jardines posteriores se han recreado a escala real las viviendas típicas de las principales etnias ugandesas: las chozas redondas de paja de los acholi y karamojong, las casas cónicas de los banyankole y los graneros elevados tradicionales.

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Un museo con más de un siglo de historia

El Museo Nacional de Uganda nació a principios del siglo XX y ha cambiado de sede y de enfoque con el paso de las décadas. Sus colecciones empezaron como un conjunto de objetos reunidos durante la época colonial, y con el tiempo fueron ampliándose con piezas arqueológicas, etnográficas y científicas.

Hoy es un lugar donde se puede comprender cómo se ha contado la historia del país, y también cómo ha cambiado esa narración.

Conviene visitarlo con una mirada abierta. Algunas salas conservan un estilo expositivo más antiguo, con vitrinas sencillas y textos breves, mientras que otros espacios resultan más vivos y participativos.

Esa mezcla es parte de su encanto: no es un museo moderno de grandes pantallas, sino un lugar de aire clásico donde los objetos hablan por sí mismos y donde el personal suele estar dispuesto a conversar con los visitantes.

Qué mirar en las salas

Tómate tiempo para las secciones de etnografía, donde se muestran herramientas, vestimenta, armas y objetos domésticos de distintos pueblos del país. Cada pieza permite entender cómo se organizaban las comunidades, qué materiales usaban y cómo se relacionaban con su entorno.

Observa especialmente los trabajos de fibra, madera y cuero, porque muestran una habilidad artesanal que aún se mantiene viva en los mercados y talleres de Kampala.

Los instrumentos musicales merecen una atención especial. Los tambores, las arpas y los xilófonos de la región cuentan una historia sonora que difícilmente se capta en un texto.

Si tienes oportunidad de escuchar una demostración, aprovéchala, porque la música es una parte central de la cultura de Uganda y del reino de Buganda en particular. Pregunta al personal por las piezas que puedes tocar y las que solo se admiran.

Cómo sacarle partido a la visita

Un museo de este tipo se disfruta más si llegas con curiosidad y sin prisas. Elige tres o cuatro salas que te interesen de verdad en lugar de intentar verlo todo, y dedica tiempo a leer los carteles.

Una libreta pequeña puede servirte para anotar nombres de pueblos, instrumentos o técnicas que luego quieras buscar con más calma. También puedes preguntar a algún miembro del personal por las piezas que considera más significativas.

Si viajas con niños, los espacios al aire libre y los objetos que se pueden tocar o escuchar suelen funcionar mejor que las vitrinas largas. Cuenta que el museo puede tener zonas con poca iluminación o con más calor, y lleva agua.

Para conocer horarios, tarifas y posibles cambios en las exposiciones, consulta antes de ir los canales oficiales de la institución, porque estos datos pueden variar a lo largo del año.

Entender Uganda antes o después del viaje

Visitar el museo al comienzo de la estancia ayuda a poner contexto a lo que verás después: los reinos tradicionales, la diversidad de lenguas, las costumbres de las distintas regiones.

Si lo dejas para el final, funciona como una forma de ordenar lo vivido y de descubrir detalles que no habías notado. En ambos casos, es una buena parada cuando el clima no acompaña y buscas un plan bajo techo en Kampala.

Desde allí puedes seguir con otros lugares culturales de la ciudad, como las colinas históricas, las catedrales o el mercado de artesanía, y completar así un recorrido por la historia y las tradiciones del país.

Recuerda que el tráfico de Kampala puede alargar los trayectos, de modo que conviene agrupar las visitas por zonas y no cruzar la ciudad varias veces. Un conductor de confianza facilita mucho la jornada.

Para saber más