Retablos rescatados de Antigua en la Catedral Metropolitana de Guatemala

La Catedral Metropolitana de Santiago de Guatemala es el templo católico matriz del país, levantado entre 1782 y 1868 en el costado oriental de la Plaza de la Constitución. De sobrio estilo neoclásico con robustos muros antisísmicos, alberga fastuosos retablos barrocos y esculturas originales trasladadas desde la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala).

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Construcción
1782 a 1868 (86 años de obras tras el traslado de la capital en 1776)
Patrimonio
Altar mayor con baldaquino de mármol y 12 columnas exteriores conmemorativas

Heredera del esplendor virreinal de Santiago

Tras los devastadores terremotos de Santa Marta de 1773 que asolaron la actual Antigua Guatemala, la Corona española ordenó trasladar la sede eclesiástica y gubernamental al Valle de la Ermita.

La Catedral Metropolitana de Guatemala fue proyectada por el arquitecto real Marcos Ibáñez con muros de piedra maciza de casi tres metros de espesor para resistir los embates sísmicos.

Su fachada neoclásica con cuatro columnas toscanas colosales y dos torres campanario de 40 metros de altura domina el perfil oriental de la Plaza de la Constitución.

Tesoros barrocos rescatados de las ruinas

El interior del templo impresiona por su planta de cruz latina y la riqueza de sus catorce capillas laterales. Gran parte de sus retablos dorados en pan de oro, lienzos al óleo y veneradas imágenes procesionales fueron rescatadas de los templos derruidos de Antigua.

Entre ellas destaca la efigie de Nuestra Señora del Socorro, la primera imagen mariana llegada a Centroamérica en 1524 traída por las tropas de Pedro de Alvarado, y el retablo churrigueresco de San Fernando.

Las columnas de la memoria y la cripta

Frente al atrio exterior se alinean doce pilares de piedra grabados con los nombres de miles de víctimas y desaparecidos durante el conflicto armado interno guatemalteco. Bajo el presbiterio descansa la cripta catedralicia donde reposan arzobispos y presidentes históricos de la nación.

Una catedral para una ciudad nueva

La catedral nació al mismo tiempo que la ciudad. Cuando la capital se trasladó al Valle de la Ermita, el nuevo trazado urbano se organizó en cuadrícula alrededor de una gran plaza mayor, y en su costado oriental se reservó el lugar para el templo principal.

Las obras avanzaron con lentitud durante décadas, al ritmo de los recursos disponibles y de los cambios políticos de la época, incluida la independencia de Centroamérica en 1821. Por eso el edificio refleja la transición del gusto barroco colonial hacia el neoclasicismo, más sobrio y académico.

El templo se consagró antes de estar terminado, y las torres y algunos elementos de la fachada se completaron mucho después. Los terremotos que sacudieron la ciudad en 1917 y 1918, y más tarde el de 1976, dañaron la estructura y obligaron a sucesivas reparaciones.

Que siga en pie después de tantos sismos dice mucho de la decisión de construir con muros gruesos y formas macizas, una lección aprendida a la fuerza tras la destrucción de la antigua capital.

La catedral y la plaza mayor

Para entender la catedral conviene mirarla junto a la plaza que la rodea. El trazado de la Nueva Guatemala siguió el modelo de las ciudades hispanoamericanas: una plaza central con el poder religioso y el civil frente a frente, y las calles saliendo en cuadrícula hacia los cuatro puntos cardinales.

Hoy esa disposición se mantiene: la catedral al oriente, el Palacio Nacional de la Cultura al norte, el Portal del Comercio al sur y el Parque Centenario al poniente, sobre el solar de antiguos edificios de gobierno.

La plaza es además el escenario de la vida pública del país: manifestaciones, conciertos, celebraciones patrias y actos religiosos se suceden frente a la fachada de la catedral.

Sentarte un rato en sus bancos y observar el ir y venir de vendedores, familias y lustradores de zapatos es una buena manera de completar la visita y de sentir el pulso del centro. Los domingos el ambiente suele ser especialmente familiar y animado.

Recorrido por el interior

Al entrar, deja que la vista se acostumbre a la penumbra y recorre primero la nave central hasta el altar mayor. Después, vale la pena dar la vuelta completa por las naves laterales, deteniéndote en cada capilla.

Muchas guardan retablos, pinturas e imágenes de la época colonial, de modo que la catedral funciona también como un museo de arte religioso guatemalteco, aunque sin vitrinas ni cartelas extensas: aquí el arte sigue cumpliendo su función devocional.

Fíjate en la imaginería, uno de los grandes orgullos del arte guatemalteco. Los escultores de la antigua capital desarrollaron una técnica muy refinada de talla en madera policromada, con encarnaciones que imitan la piel y miradas de gran expresividad.

Muchas de estas imágenes siguen saliendo en procesión, por lo que no son piezas de museo sino objetos de una devoción viva, y es habitual ver a fieles rezando frente a ellas mientras recorres el templo.

El Sagrario, el templo anexo a la catedral, y el Palacio Arzobispal, situado al lado, completan el conjunto.

Desde el exterior, observa la relación entre la fachada y la plaza: el atrio elevado separa la catedral del nivel de la calle y le da presencia frente a la Plaza de la Constitución, presidida en su costado norte por el Palacio Nacional de la Cultura.

Desde el centro de la plaza tienes la mejor perspectiva para fotografiar la fachada completa con sus dos torres.

Semana Santa y fiestas en la catedral

La catedral vive sus días más intensos durante la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes del país. Desde la Cuaresma salen procesiones de distintas iglesias del Centro Histórico, y varias pasan por la Plaza de la Constitución y frente a la catedral.

Los vecinos elaboran alfombras efímeras de aserrín teñido, flores y frutas por las que pasan los cortejos, con enormes andas cargadas por los cucuruchos, los devotos vestidos con túnicas moradas.

Si coincides con estas fechas, consulta con antelación los recorridos de las procesiones, que suelen publicar las hermandades y la municipalidad, y llega pronto para encontrar un buen lugar. Las multitudes son grandes, así que lleva lo imprescindible y cuida tus pertenencias.

Fuera de la Semana Santa, en agosto la ciudad celebra a la Virgen de la Asunción, su patrona, con actos religiosos y una feria popular, otra buena ocasión para ver el centro en ambiente de fiesta.

Consejos para la visita

Ten en cuenta que es un templo en uso: viste con respeto, guarda silencio durante las misas y evita recorrer las naves mientras se celebra la liturgia. Hacer fotos suele estar permitido sin flash, pero si hay una ceremonia conviene esperar.

Una visita tranquila al interior lleva entre treinta minutos y una hora. Las mañanas entre semana suelen ser los momentos más calmados, y la luz de la tarde realza la fachada desde la plaza. Como los horarios de apertura y de las misas pueden cambiar, revísalos antes de ir.

La catedral es la mejor puerta de entrada al Centro Histórico, y lo ideal es dedicar al menos media jornada a la zona: la Plaza de la Constitución, el Palacio Nacional de la Cultura, el Mercado Central, justo detrás del templo, y el Paseo de la Sexta, la avenida peatonal que concentra comercios, cafés y edificios históricos.

Como en cualquier centro urbano concurrido, presta atención a tus pertenencias y prefiere recorrer la zona de día.

Sigue explorando los tesoros de la Ciudad de Guatemala: Guía de Ciudad de Guatemala, Palacio Nacional de la Cultura, Mercado Central y Guía de Guatemala.

¿Se puede visitar la cripta de la Catedral?

La cripta subterránea se abre al público principalmente durante la Semana Santa y en festividades litúrgicas especiales como el Día de Todos los Santos.

¿Se celebran misas regulares en la Catedral?

Sí, se ofician misas diarias matutinas y vespertinas, con especial solemnidad los domingos al mediodía con música de órgano.

¿Qué significado tienen los nombres en los pilares exteriores?

Rinden homenaje a las víctimas civiles del conflicto armado interno de Guatemala (1960-1996), inscritos durante el proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI).