Travesía todoterreno 4x4 por las dunas en Cabo Polonio: guía
La travesía en camiones 4x4 todoterreno es la única vía de acceso terrestre autorizada para ingresar al Parque Nacional Cabo Polonio. Este emocionante trayecto de 8 km cruza dunas gigantes y la orilla marina en vehículos descubiertos desde la terminal Puerta del Polonio.
Por Quique · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Aventura todoterreno hacia el confín oceánico
Para preservar la fragilidad del ecosistema dunar de Cabo Polonio, el acceso a vehículos particulares no autorizados está terminantemente prohibido. La travesía oficial se realiza en poderosos camiones militares y todoterreno de doble tracción acondicionados con asientos descubiertos en su piso superior.
El circuito atraviesa primero bosquecillos costeros de pino marítimo y acacia, para luego adentrarse en un colosal mar de arena con desniveles pronunciados antes de descender a toda velocidad por la húmeda orilla de la playa atlántica.
La terminal Puerta del Polonio
El viaje inicia en el moderno Centro de Visitantes Puerta del Polonio sobre la Ruta 10, donde los viajeros cuentan con estacionamiento vigilado para vehículos particulares, consigna de equipaje, cafetería y venta oficial de pasajes.
Consejo de viaje: Siéntate en el nivel superior al aire libre para disfrutar del viento marino y las mejores vistas, asegurando tu sombrero y portando gafas de sol contra la arena en suspensión.
De las carretas y caballos a los camiones de hoy
Antes de que existiera un sistema organizado de traslados, la llegada a Cabo Polonio dependía de lo que cada uno tuviera a mano. Los pescadores y pobladores usaban caballos y carros para cruzar la arena, y los primeros turistas caminaban por las dunas o se arriesgaban con vehículos propios que a menudo quedaban encajados. Con el crecimiento del turismo, ese ir y venir desordenado empezó a abrir huellas en la vegetación que fija las dunas y a erosionar un paisaje que se quería proteger.
La respuesta fue ordenar el acceso: concentrar la llegada en un punto sobre la Ruta 10 y permitir sólo el ingreso de vehículos autorizados por una ruta definida. Cuando el área se convirtió en parque nacional dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, en 2009, ese esquema quedó firmemente establecido. Los camiones todoterreno de caja abierta pasaron así a ser casi un símbolo del lugar, y para muchos viajeros el trayecto forma parte de la experiencia tanto como la aldea misma.
El recorrido paso a paso
El viaje empieza en la Puerta del Polonio, donde se suben los pasajeros y el equipaje. Los primeros tramos atraviesan un sector de monte y forestación costera, con caminos de arena que serpentean entre los árboles. Es la parte más tranquila del trayecto, y sirve para acostumbrarse al traqueteo del camión y al ritmo de la arena. Desde arriba ya se nota cómo el paisaje cambia rápido: los árboles se van haciendo más bajos y espaciados, y aparecen los primeros claros de arena blanca.
Después el camión entra en la zona de dunas, el tramo más espectacular. Las subidas y bajadas por la arena suelta, con el motor exigido al máximo, arrancan exclamaciones entre los pasajeros, y desde lo alto de los médanos se empieza a ver el mar. Según la ruta y el estado de la arena, el último tramo suele acercarse a la costa antes de llegar a la entrada de la aldea, donde el faro y las casitas dispersas aparecen de golpe. Todo el recorrido es corto, pero deja una sensación de haber cruzado a otro mundo.
Lo que vale la pena mirar durante el viaje
El cambio del bosque costero a las dunas abiertas, que muestra cómo la arena avanza sobre la vegetación.
La primera vista del océano desde lo alto de los médanos.
El faro de Cabo Polonio, que aparece como referencia al acercarse a la aldea.
Las huellas del viento en la arena, que cambian la forma de las dunas de un día para otro.
Alternativas para llegar sin camión
El camión es la única forma de entrar en vehículo, pero no la única forma de llegar. Hay viajeros que eligen hacer el camino caminando desde la Ruta 10, siguiendo la huella entre el monte y las dunas, y también quienes llegan a pie por la costa desde Barra de Valizas, cruzando el arroyo y las grandes dunas del Cerro de la Buena Vista. Son opciones exigentes, que requieren buena condición física, agua, protección solar y conocer el camino, porque en las dunas es fácil desorientarse.
Si te tienta llegar a pie, lo más sensato es informarte antes en el centro de visitantes o con gente del lugar sobre el estado del terreno, evitar las horas de más calor y no intentarlo con equipaje pesado. Algunas personas combinan las dos cosas: llegan en camión con la mochila y, durante la estadía, hacen la caminata hacia Valizas como una excursión de ida y vuelta, que permite conocer las dunas con más calma que desde el vehículo.
Consejos para la travesía
El viaje es corto pero movido, y la arena en suspensión se mete en todas partes. Lleva gafas de sol, algo para cubrir la cabeza que no se vuele y, si te molesta el polvo, un pañuelo o una prenda liviana para taparte la boca. Guarda la cámara y el teléfono en un bolsillo seguro o en una bolsa, porque con los saltos del camión es fácil que algo se caiga. Si viajas con niños pequeños, conviene sentarse en un lugar donde puedas sujetarlos bien.
Para el equipaje, la regla de oro es viajar ligero: en la aldea no hay calles para arrastrar una valija con ruedas y te vas a mover caminando por la arena. Una mochila de tamaño mediano es lo más práctico. En temporada alta, sobre todo en enero y en los fines de semana largos, puede haber filas tanto para ir como para volver, así que no apures los tiempos si tienes que tomar un ómnibus después. Los horarios de salida y los precios conviene consultarlos en la información oficial del parque antes de ir.
Si eres propenso al mareo o tienes problemas de espalda, ten en cuenta que el camino tiene saltos y pendientes, y que la parte de atrás del camión suele sentirlos más. Elige un asiento hacia adelante si es posible. En días de lluvia o mucho viento la experiencia es más incómoda, pero el servicio normalmente sigue funcionando; lleva una campera impermeable por si acaso, porque los camiones van descubiertos.
Qué hacer al llegar a la aldea
Al bajar del camión estás a pocos minutos a pie de lo más importante de Cabo Polonio. El faro, que se puede visitar, ofrece la mejor vista de la península y de las islas donde descansan los lobos marinos. Justo debajo, en las rocas de la punta, está la lobería, que se observa desde una distancia prudente. A los costados se abren Playa Sur, ideal para el atardecer, y Playa Norte, más agreste y con vistas a las dunas de Valizas.
Si sólo vas por el día, organiza el tiempo para no quedar corto con el último camión de regreso. Si te quedas a dormir, vas a descubrir el lado más especial del lugar: la aldea sin red eléctrica, las noches iluminadas con velas y un cielo lleno de estrellas que en pocos lugares de la costa se ve con tanta claridad.
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