Navega a la isla de Santa Anastasia, refugio de piratas y monjes
La Isla de Santa Anastasia (Sveta Anastasiya), situada sobre una roca volcánica en el golfo de Burgas a pocos kilómetros de la costa, es la única isla habitada y accesible al turismo del Mar Negro búlgaro. Antiguo convento ortodoxo medieval y refugio legendario de piratas corsarios, cuenta hoy con un faro marítimo en activo, un pequeño museo y un restaurante.
Por Florencia · Publicado el 14 de septiembre de 2026
- Superficie de la isla
- Alrededor de 1 hectárea de roca volcánica
- Singularidad geográfica
- Única isla con residentes y servicios turísticos de la costa búlgara
- Transporte marítimo
- Barcos turísticos desde el puerto de Burgas

Historia y significado arquitectónico de isla de Santa Anastasia en Burgas
La pequeña isla volcánica de Santa Anastasia estuvo envuelta desde la antigüedad en mitos y leyendas de naufragios. En la Edad Media se fundó en la isla un monasterio ortodoxo consagrado a la santa mártir Anastasia Farmakolitria ('sanadora de venenos'). La tradición local habla de incursiones piratas contra el cenobio.
Cuenta la tradición legendaria que durante uno de los asedios piratas, las plegarias de los monjes desataron una tormenta prodigiosa que estrelló el barco atacante contra las rocas basálticas, convirtiendo el buque de madera en una formación pétrea visible aún hoy como 'El Barco Petrificado'.
En 1923, la isla se convirtió en prisión y el convento quedó abandonado.
Dos años después, en 1925, 43 presos comunistas protagonizaron una fuga legendaria y huyeron a la Unión Soviética, lo que motivó que, tras la llegada de los comunistas al poder, la isla fuera rebautizada como Isla Bolchevique en honor de los fugados.
Qué ver en el interior y elementos destacados
Al desembarcar en el pequeño muelle de piedra, el visitante descubre un rincón de sosiego absoluto: el faro, la iglesia del antiguo monasterio con sus iconos y las vistas de la bahía.
El complejo alberga un pequeño alojamiento de pocas habitaciones en el antiguo monasterio, un pequeño museo, y una taberna insular de cocina sencilla.
Información práctica: horarios, precios y acceso
Concepto | Horario / Detalle | Tarifa oficial (2026) |
|---|---|---|
Travesía en barco | Unos 30 a 40 minutos de navegación panorámica por la bahía | Barco turístico |
Tiempo de estancia en la isla | Aproximadamente 2 horas antes del barco de regreso | Suficiente para recorrerla a pie |
Reserva recomendada | Recomendable en temporada alta | Consulta dónde se venden los billetes en el puerto |
Consejos de visita y mejor momento
Haz una pausa en el restaurante de la isla antes de volver al barco.
La travesía por el golfo de Burgas
Parte del encanto de la excursión está en el propio trayecto en barco.
Al dejar el puerto, la ciudad se va alejando y aparece completa ante tus ojos: la línea verde del Jardín del Mar, el muelle Mosta adentrándose en el agua, las grúas del puerto comercial y, a lo lejos, las colinas que rodean la bahía.
Es una perspectiva de Burgas que no se tiene desde tierra y que ayuda a entender por qué la ciudad ha vivido siempre de cara al mar.
Durante la navegación, sube a cubierta si el tiempo lo permite. Las gaviotas suelen acompañar a los barcos y, con algo de suerte, es posible ver delfines, que habitan en el mar Negro y a veces se acercan a la bahía.
A medida que la isla se aproxima, se distinguen primero el faro y la silueta del antiguo monasterio sobre la roca oscura, una imagen muy distinta a la de las playas de arena de la costa.
Una roca volcánica en medio del mar
Santa Anastasia es muy pequeña y se recorre a pie en poco tiempo, pero su geología llama la atención.
La isla es de origen volcánico, y la roca oscura que la forma ha sido modelada durante siglos por el oleaje y el viento, dando lugar a acantilados, grietas y formaciones caprichosas.
Muchas de esas rocas tienen nombre propio y una leyenda asociada, de modo que el paseo por el perímetro se convierte en un pequeño recorrido por las historias que los pescadores y monjes fueron contando.
Además del supuesto barco pirata petrificado, la tradición local habla de tesoros escondidos por corsarios en algún rincón de la isla, una historia que nunca ha dejado de alimentar la imaginación de los visitantes.
Más allá de las leyendas, la vegetación es escasa y resistente, adaptada a la sal y al viento, y entre ella crecen plantas aromáticas que los monjes usaban tradicionalmente para preparar remedios e infusiones.
Qué mirar al recorrer la isla
Al desembarcar, merece la pena hacer primero una vuelta completa para orientarte y después entrar en los edificios. Desde los miradores se ve toda la bahía: Burgas al oeste, la costa sur hacia Sozopol y, en días claros, la línea del litoral que se pierde hacia el norte.
Busca los rincones donde la roca cae directamente al agua, porque son los que mejor transmiten la sensación de aislamiento que buscaban los monjes al instalarse aquí.
En la iglesia, fíjate en los iconos y en la sencillez del espacio, propia de una comunidad monástica pequeña. En la zona del antiguo penal, piensa en el contraste entre los dos usos de la isla, lugar de retiro espiritual durante siglos y prisión política en el siglo XX.
Ese doble pasado, sagrado y represivo, es lo que da a Santa Anastasia un interés que va más allá de su paisaje.
Consejos para la visita
Consulta antes de ir los horarios de los barcos y la hora del regreso, que cambian según la temporada.
Las salidas pueden suspenderse con viento fuerte o mar agitado; ten un plan alternativo en la ciudad.
Lleva una prenda de abrigo ligera: en cubierta y en la isla suele soplar el viento aunque haga calor en tierra.
Usa calzado cerrado y cómodo, porque la roca es irregular y en algunos tramos resbala.
Si tienes pensado comer en la isla o quedarte a dormir, conviene reservar con antelación en temporada alta, cuando la demanda es mayor.
Y si sufres mareos, siéntate en la parte central del barco y mira al horizonte durante la travesía, que en días de oleaje puede moverse algo más de lo esperado.
Qué ver al volver a tierra
Tras el regreso, lo más cómodo es seguir a pie por la zona del puerto hacia el Jardín del Mar, el gran parque litoral de Burgas, y acercarte al muelle Mosta para ver la isla desde la costa al atardecer.
Si te quedan fuerzas, el centro peatonal, con las calles Aleksandrovska y Bogoridi, ofrece cafés y restaurantes para terminar el día.
Para completar la visita con la historia de la región, el museo arqueológico de Burgas reúne piezas de las antiguas ciudades de la costa, y a un trayecto corto en autobús está Sozopol, cuyos monasterios medievales en islas vecinas compartieron una forma de vida parecida a la que tuvieron los monjes de Santa Anastasia.
Preguntas frecuentes
¿Desde dónde salen los barcos?
Salen del puerto de Burgas; consulta antes el punto de embarque, porque puede variar según la temporada.
¿Se puede dormir en la isla?
Sí, el monasterio restaurado cuenta con unas pocas habitaciones para alojarse; conviene reservar con mucha antelación.
¿Se puede bañar uno en la isla?
Depende de la temporada y del estado del mar; pregunta en el barco o en la isla si hay una zona habilitada para el baño.
Continúa explorando Burgas y Bulgaria:
• Consulta la guía principal de la ciudad en la Guía de Burgas.
• Descubre el itinerario completo por el país en la Guía de Viaje a Bulgaria.
• No te pierdas la visita a Muelle Mosta de Burgas.
• No te pierdas la visita a Jardín del Mar de Burgas.





