Cascada de Agoyán: 61 metros de agua y tirolinas en posición superman

La cascada de Agoyán es un gran salto de agua de 61 metros de caída sobre el río Pastaza. En sus inmediaciones opera un parque de tirolinas y canopy de Baños, con cables dobles que se recorren en posición superman.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

La Cascada de Agoyán marca el inicio de la célebre Ruta de las Cascadas de Baños de Agua Santa en Ecuador.

Tarabita en la cascada de Agoyán (Baños de Agua Santa) en banos-de-agua-santa
David C. S., Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

Vuelo en canopy superman sobre el cañón

El parque de aventura cuenta con cables dobles de acero que cruzan el cañón de banda a banda, a gran altura sobre el agua. Los visitantes vuelan horizontalmente en arneses especiales con vista directa a la cortina de la cascada.

Es una parada clásica para ciclistas que recorren el circuito hacia Puyo, destacada en la guía de Baños.

Consejos prácticos

Sujeta firmemente cámaras y teléfonos con correas de seguridad antes de lanzarte por los cables aéreos.

La cascada y la central hidroeléctrica

Agoyán es un nombre que en Ecuador se asocia tanto a la cascada como a la energía. Río arriba del salto se levantó en la década de 1980 la central hidroeléctrica de Agoyán, una de las obras que aprovechan el fuerte desnivel del Pastaza en su descenso hacia la Amazonía.

La presa desvía buena parte del agua hacia las turbinas, así que el caudal de la cascada depende en gran medida de cuánta agua se deja pasar en cada momento.

Esto explica por qué los visitantes cuentan experiencias tan distintas: hay días en que el salto luce potente y ruidoso, y otros en que se ve bastante más discreto.

Cuando se abren las compuertas o las lluvias han sido intensas, el caudal aumenta.

Para muchos ecuatorianos, Agoyán es además un nombre familiar por su papel en el suministro eléctrico del país.

Dónde está y cómo llegar

La cascada se encuentra en la carretera de Baños a Puyo, muy cerca de la ciudad, y suele ser la primera parada importante de la Ruta de las Cascadas.

Esa cercanía la convierte en un buen calentamiento para quienes hacen el recorrido en bicicleta: en poco tiempo se llega desde el centro, y se puede parar sin prisa antes de seguir hacia el Manto de la Novia y Río Verde.

También se llega fácilmente en taxi, en los buses que van hacia Puyo o en las chivas turísticas que hacen el circuito. En la zona de la cascada hay espacio para detenerse y varios puestos que ofrecen actividades de aventura.

Ten cuidado al circular por la carretera, que tiene tráfico de camiones y algunos túneles; los ciclistas suelen tomar desvíos habilitados para evitarlos.

Qué ver y hacer en Agoyán

La vista clásica de la cascada se obtiene desde los miradores cercanos a la carretera, desde donde se aprecia cómo el agua cae en un cañón de roca oscura, rodeado de vegetación.

Si el caudal es alto, el rocío llega hasta los puntos de observación y en los días soleados pueden formarse pequeños arcoíris sobre el agua. Hay también senderos cortos que se acercan al río y permiten sentir mejor la dimensión del lugar.

Pero lo que ha dado fama a la zona en los últimos años son las actividades de aventura. Además del canopy, que cruza el cañón suspendido de un cable, en los alrededores suelen ofrecerse tarabitas, puentes colgantes y columpios o saltos sobre el vacío.

Cada operador tiene sus propias instalaciones, así que conviene preguntar en el lugar qué incluye cada opción y consultar allí mismo los precios, que pueden variar.

Si prefieres algo más tranquilo, simplemente observa el cañón. Las paredes muestran capas de roca de origen volcánico, testimonio de la intensa actividad geológica de esta parte de los Andes, donde el Tungurahua y otros volcanes han ido moldeando el paisaje durante miles de años.

El río, encajonado y rápido, ha ido cortando esas capas hasta dejar un valle estrecho y profundo. Es un buen lugar para entender por qué la carretera hacia Puyo está llena de túneles, puentes y curvas: abrir camino en un terreno así nunca ha sido sencillo.

Cómo disfrutar del canopy con seguridad

El canopy consiste en deslizarse colgado de un arnés por un cable de acero tendido entre dos puntos, en este caso de un lado al otro del cañón. En la modalidad superman se vuela boca abajo, en posición horizontal, lo que da la sensación de volar sobre el paisaje.

La velocidad y la altura impresionan, pero con un equipo en buen estado y un personal atento es una actividad apta para la mayoría de las personas sin experiencia previa.

  • Antes de lanzarte, fíjate en que el arnés esté bien ajustado y en que el personal revise los mosquetones.

  • Escucha las indicaciones sobre cómo colocar el cuerpo y cómo frenar al llegar.

  • Si tienes problemas de espalda, cardíacos o estás embarazada, consulta antes de subirte.

  • No lleves objetos sueltos en los bolsillos: lo que se cae al cañón no se recupera.

Si el viento es fuerte o empieza a llover con intensidad, es normal que las actividades se detengan un rato. No insistas en hacerlas en esas condiciones: esperar un poco es la opción más sensata.

Mejor momento para la visita

Por la mañana hay menos gente en las actividades de aventura y, a menudo, menos nubes en el valle, lo que permite disfrutar mejor del paisaje.

Como el clima de Baños está muy influido por la cercanía de la Amazonía, la lluvia puede aparecer en cualquier momento del año, así que lleva siempre una prenda impermeable.

Con una hora tienes suficiente para ver la cascada con calma; si quieres probar el canopy u otras actividades, cuenta con algo más de tiempo, sobre todo los fines de semana, cuando se forman filas.

Si vas en bicicleta, piensa que Agoyán es sólo el comienzo del recorrido: no te entretengas tanto como para llegar con prisas a las paradas siguientes, en especial al Pailón del Diablo, que requiere una caminata.

Qué ver cerca

Desde Agoyán, la carretera sigue descendiendo junto al Pastaza y encadena una parada tras otra. La siguiente gran atracción es la cascada del Manto de la Novia, con su tarabita sobre el cañón, y más adelante el pueblo de Río Verde, desde donde se baja al Pailón del Diablo.

De vuelta en Baños, puedes terminar el día en las piscinas termales de la ciudad o subir a los miradores de la ladera, como la zona de Runtún, para ver el valle desde lo alto y, si el cielo lo permite, la silueta del volcán Tungurahua.