La catedral de Arequipa ocupa una manzana entera de la Plaza de Armas

La Plaza de Armas de Arequipa es uno de los conjuntos cívicos virreinales más elegantes de Sudamérica, rodeada por tres costados de portales de sillar blanco. En el flanco norte se erige la monumental Basílica Catedral neoclásica, que ocupa una manzana entera con sus torres gemelas.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Portales de sillar blanco y la fachada neoclásica de la Basílica Catedral en la Plaza de Armas de Arequipa
Martin Garcia from Lima, Peru, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

La nobleza blanca de la Plaza mayor arequipeña

Centro cívico y social de la Ciudad Blanca de Arequipa, la Plaza de Armas deslumbra por su pileta de bronce coronada por 'El Tuturutu' (una figura con trompeta de origen incierto) y sus señoriales arquerías de dos pisos en sillar tallado con balcones abiertos.

La monumentalidad neoclásica de la Catedral

A diferencia de la mayoría de templos latinoamericanos, la Basílica Catedral de Arequipa ocupa todo un costado lateral de la plaza con una imponente fachada de 70 columnas corintias de sillar blanco y dos esbeltas torres campanario.

En su nave central destaca el fastuoso púlpito de madera tallado en Lille (Francia) por el maestro Buisine Rigot, donde se representa a Lucifer aplastado bajo el peso de la palabra divina, y su colosal órgano tubular traído desde Bélgica.

Subida al campanario: El recorrido del museo incluye el acceso a los tejados de la catedral, con vistas directas hacia los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu.

Historia de la plaza y de la ciudad

Arequipa fue fundada por los españoles en 1540, y como en casi todas las ciudades hispanoamericanas su trazado partió de una plaza central alrededor de la cual se distribuyeron las manzanas en forma de damero.

En ese espacio se concentraron desde el principio los poderes de la ciudad: la iglesia principal, el cabildo y las casas de los vecinos más influyentes. La plaza fue también mercado, escenario de celebraciones, proclamas y protestas, y todavía hoy funciona como el gran punto de encuentro de los arequipeños.

El aspecto actual es el resultado de siglos de reconstrucciones, porque Arequipa está en una zona de fuerte actividad sísmica y volcánica. Los portales y la catedral se levantaron, cayeron y se rehicieron varias veces, y cada reconstrucción dejó su huella en el estilo.

El centro histórico, con la plaza como núcleo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, en reconocimiento a esa arquitectura de sillar que combina tradiciones europeas y andinas.

Una catedral reconstruida muchas veces

La primera iglesia mayor de Arequipa era mucho más modesta que la actual y sufrió daños graves en los terremotos de los siglos XVI y XVII.

En el siglo XIX un gran incendio destruyó buena parte del templo, y la reconstrucción que siguió le dio la fisonomía neoclásica que ves hoy, con su fachada larga y sus columnas. Décadas después, un fuerte terremoto volvió a dañarla, y hubo que repararla de nuevo.

La historia reciente también dejó su marca: el terremoto que sacudió el sur de Perú en 2001 derribó una de las torres y dañó seriamente la otra.

Las imágenes de la catedral sin su torre dieron la vuelta al país, y la reconstrucción se convirtió en una cuestión de orgullo local. Cuando mires las torres, piensa que lo que parece una estructura centenaria intacta es en realidad el resultado de un esfuerzo de restauración relativamente reciente.

Los portales y la vida de la plaza

Los otros tres lados de la plaza están ocupados por portales de dos niveles, con arcos en la planta baja y galerías en la alta.

Cada uno tiene su nombre tradicional: el Portal de la Municipalidad, donde se levanta el edificio del gobierno local, el Portal de San Agustín y el Portal de Flores.

En la planta baja hay comercios, agencias y cafés, y en la alta varios restaurantes y bares con balcones que ofrecen una de las mejores vistas de la catedral.

En el centro, los jardines, las palmeras y la fuente de bronce crean un ambiente de parque urbano. Es habitual ver familias paseando, vendedores ambulantes, palomas y grupos de estudiantes, y al anochecer la iluminación de la catedral y los portales cambia por completo el carácter del lugar.

Sentarte un rato en uno de los bancos es la mejor manera de tomarle el pulso a la ciudad.

Curiosidades de la Plaza de Armas

  • El Tuturutu, la figura que corona la fuente, es uno de los personajes más queridos del folclore urbano y aparece en recuerdos y postales de la ciudad.

  • La catedral es de las pocas del continente cuya fachada ocupa todo un lado de la plaza, en lugar de mirarla desde una de las esquinas.

  • Cada mes de agosto la ciudad celebra el aniversario de su fundación con desfiles, música y actividades que tienen la plaza como escenario principal.

  • La Iglesia de la Compañía, en una de las esquinas, ofrece un contraste interesante: su fachada barroca mestiza es mucho más ornamentada que la sobria catedral neoclásica.

La plaza también guarda memoria política. Durante el siglo XIX Arequipa fue protagonista de numerosos levantamientos y revoluciones, y la ciudad se ganó fama de rebelde y combativa frente al poder central de Lima.

Muchas de esas movilizaciones tuvieron como escenario este mismo espacio, frente a la catedral y el cabildo. Ese carácter explica en parte el fuerte sentimiento regional de los arequipeños, que todavía hoy se expresa con humor en frases, canciones y celebraciones que reivindican la identidad de la Ciudad Blanca.

Consejos para la visita

Vale la pena ir a la plaza dos veces: una de día, para ver con detalle la catedral y los portales, y otra al anochecer, cuando la iluminación resalta el blanco del sillar.

Para contemplar la fachada completa de la catedral, el mejor punto es la galería alta de los portales del lado opuesto; si te sientas en uno de sus restaurantes o cafés, tendrás la vista a la altura de las torres. En días claros, al fondo se distingue el Misti.

La visita guiada al interior y al museo de la catedral suele durar alrededor de una hora e incluye la subida a los tejados, desde donde se ven los volcanes.

Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir, porque la catedral alterna la visita turística con los oficios religiosos. Viste de manera respetuosa, evita los momentos de misa si quieres recorrerla con calma y, como en cualquier plaza concurrida, cuida tus pertenencias. Recuerda que el sol a esta altitud es muy intenso, incluso en invierno.

Qué ver cerca de la plaza

La plaza es el punto de partida natural para recorrer el centro histórico a pie.

En una de sus esquinas está la Iglesia de la Compañía, con sus claustros de sillar tallado, y a pocas cuadras se encuentran el Monasterio de Santa Catalina, el Museo Santuarios Andinos y casonas virreinales como la Casa del Moral.

La calle Mercaderes, peatonal y comercial, sale de la plaza y es buena para pasear. Cruzando el río Chili por el puente Grau llegas al barrio de Yanahuara y a su mirador, desde donde se ve la ciudad con el Misti de fondo.