Hipopótamos sumergidos en las pozas cristalinas de Amboseli

Las pozas de hipopótamos del Parque Nacional Amboseli son remansos de agua dulce transparente nutridos por manantiales subterráneos. En ellas conviven ruidosas manadas territoriales de hipopótamos comunes que pasan el día sumergidos para proteger su sensible piel del sol ecuatorial, brindando un espectáculo sonoro y biológico singular.

Por

Especie emblemática
Hipopótamo común (Hippopotamus amphibius)
Peso medio adulto
1.300 a 1.800 kg de masa corporal
Comportamiento diurno
Inmersión prolongada para regular temperatura y proteger la dermis
Actividad nocturna
Salida a tierra para pastar hasta 40 kg de hierba por noche

Detener el vehículo de safari junto a las pozas de hipopótamos en Amboseli suele deparar buenos momentos de observación. El contraste entre la sequedad exterior y la abundancia de estas lagunas cristalinas revela la riqueza oculta de uno de los parques más fotogénicos de Kenia.

Grupo de hipopótamos sumergidos en una poza de aguas cristalinas alimentada por el deshielo del Kilimanjaro.
Wolves201 (CC BY-SA 4.0)

Territorialidad y vida social en el agua

A pesar de su apariencia plácida, los hipopótamos son animales altamente territoriales. En las pozas de Amboseli es común presenciar demostraciones de fuerza entre machos dominantes, que abren de par en par sus mandíbulas exhibiendo colmillos inferiores de hasta cincuenta centímetros mientras lanzan resoplidos ensordecedores.

Arquitectos de los ecosistemas acuáticos

Los hipopótamos desempeñan un rol ecológico crucial: al desplazarse por el fondo fangoso abren canales que impiden que los cañaverales colmaten las lagunas, y sus abundantes deposiciones orgánicas fertilizan las aguas sirviendo de sustento a peces y microorganismos que nutren a las aves acuáticas.

Precaución vital: Si visitas los alrededores de tu campamento al anochecer, mantente siempre dentro de los senderos iluminados. Los hipopótamos salen a pastar en la oscuridad y pueden volverse agresivos si se sienten acorralados lejos del agua.

Por qué hay hipopótamos en un parque tan seco

Ver hipopótamos en Amboseli parece una contradicción: el parque es conocido por su polvo, su lago seco y su escasez de lluvias. La explicación está bajo tierra.

El agua que se infiltra en las laderas del Kilimanjaro aflora en la llanura en forma de manantiales, que alimentan las marismas de Enkongo Narok, Olokenya y Longinye y mantienen lagunas y canales con agua durante todo el año. En esos remansos profundos y tranquilos encuentran los hipopótamos lo que necesitan para vivir.

Las pozas se reparten a lo largo del sistema de humedales, y su aspecto varía según la estación. En la temporada seca el nivel del agua baja, los grupos se concentran en las zonas más hondas y la observación es más sencilla.

Cuando llegan las lluvias, el agua se extiende, la vegetación crece y los animales se dispersan por más superficie, por lo que a veces cuesta más encontrarlos. Tu guía sabrá en qué puntos se concentran en cada momento del año.

La dependencia del agua hace a los hipopótamos especialmente vulnerables en los años de sequía.

Cuando el nivel de las pozas baja, los grupos quedan concentrados en muy poco espacio, las tensiones entre machos aumentan y la escasez de pasto cercano los obliga a caminar cada noche más lejos para alimentarse.

Por eso la salud de las marismas, y de los acuíferos del Kilimanjaro que las alimentan, es también la salud de las poblaciones de hipopótamos del parque.

Un día en la vida de un hipopótamo

Durante las horas de sol, los hipopótamos permanecen casi inmóviles en el agua, con sólo los ojos, las orejas y las fosas nasales en la superficie.

Su piel es muy sensible a la deshidratación y al sol, y segrega una sustancia rojiza que durante mucho tiempo se tomó por sudor de sangre. En realidad funciona como protección natural contra los rayos solares y probablemente también frente a algunas bacterias.

Pese a su vida acuática, no nadan como tal: se desplazan caminando por el fondo o impulsándose con pequeños saltos.

Al caer la tarde salen del agua y recorren caminos bien marcados hasta las zonas de pasto, donde se alimentan durante buena parte de la noche. Por la mañana regresan a las pozas.

Las crías nacen a menudo en el agua y se mantienen muy cerca de la madre, que las protege con gran agresividad. Los grupos suelen estar formados por hembras y jóvenes bajo la vigilancia de un macho dominante, que defiende su tramo de agua frente a otros machos.

Los vecinos de las pozas

Las pozas no son sólo de los hipopótamos. A su alrededor se mueve una comunidad entera de animales que aprovechan el agua y la actividad de estos gigantes.

Las garzas y garcetas caminan entre los juncos en busca de peces y ranas, los martines pescadores se lanzan desde las ramas y los cormoranes descansan con las alas abiertas. Es habitual ver aves posadas sobre el lomo de los hipopótamos, usándolos como plataforma para pescar o para atrapar insectos.

En las orillas se acercan a beber búfalos, cebras y, con frecuencia, familias de elefantes, que a veces comparten el agua con los hipopótamos sin mayores problemas. El pigargo vocinglero, con su cabeza blanca y su grito inconfundible, vigila desde los árboles cercanos.

Dedicar un rato a mirar todo lo que ocurre alrededor de una poza, y no sólo a los hipopótamos, convierte la parada en una de las más entretenidas del safari.

Curiosidades de los hipopótamos

  • Pueden permanecer varios minutos bajo el agua sin respirar y suben a la superficie casi de forma automática, incluso dormidos.

  • Los machos esparcen sus excrementos agitando la cola, una conducta cuya función no está del todo clara.

  • Sus bostezos no indican sueño: suelen ser una exhibición de fuerza y una advertencia a otros machos.

  • Su nombre viene del griego y significa caballo de río.

Consejos para observarlos

Los mejores momentos para ver actividad son las primeras horas de la mañana, cuando los hipopótamos regresan del pasto y se reorganizan en el agua, y el final de la tarde, cuando empiezan a moverse para salir.

A mediodía suelen estar quietos y medio sumergidos, aunque el sonido de sus resoplidos y gruñidos siempre compensa la espera. Lleva prismáticos y, si te interesa la fotografía, un teleobjetivo para captar bostezos y peleas sin necesidad de acercarte.

El hipopótamo es uno de los animales más peligrosos de África para las personas, sobre todo fuera del agua o cuando se interpone alguien entre él y su poza. Dentro del parque debes permanecer siempre en el vehículo y en las pistas autorizadas.

En los alojamientos cercanos a zonas húmedas, respeta las indicaciones del personal y no camines de noche sin acompañamiento. Las pozas se visitan normalmente junto con las marismas de Enkongo Narok y la subida a Observation Hill, que quedan en el mismo sector del parque.

Fotografiar las pozas

Para las fotos, lo que más rinde es la paciencia. Elige una poza con buena visibilidad, pide al guía que apague el motor y espera: tarde o temprano algún macho bostezará, dos jóvenes se enfrentarán o un grupo cambiará de posición.

Apoyar la cámara en un saco de semillas o en la ventanilla ayuda a evitar fotos movidas con el teleobjetivo, y la ráfaga es útil para captar las salpicaduras.

Las luces bajas del inicio y el final del día dan reflejos más bonitos en el agua que la luz dura del mediodía.

Planifica tu visita a Amboseli y Kenia:

• Delta del río Sinet

• Guía completa de Amboseli

• Turismo en Kenia