Panteón de Agripa

El Panteón de Roma cuesta 7 € de entrada (subió desde 5 € en julio de 2026), gratis el primer domingo de cada mes, para menores de 18 y para residentes de Roma. Es el edificio de la antigua Roma mejor conservado, con la cúpula de hormigón sin refuerzo más grande del mundo desde hace casi 1.900 años.

Por Quique · Verificado el 5 de septiembre de 2026

El Panteón es, junto con el Coliseo, el edificio mejor conservado de toda la Roma antigua — a diferencia de la mayoría de las ruinas romanas, sigue con su techo original intacto y en uso, hoy como iglesia católica. Desde julio de 2026 cuesta 7 € entrar (antes costaba 5 €), aunque hay varias excepciones gratuitas reales.

El interior de la cúpula del Panteón de Roma, con el óculo central.
Wilfredor, Wikimedia Commons (CC0)

Una cúpula que sigue siendo récord casi 1.900 años después

La cúpula del Panteón mide 43,3 metros de diámetro — exactamente la misma medida que la altura interior desde el piso hasta el óculo, así que dentro cabría, en teoría, una esfera perfecta. Sigue siendo, casi 1.900 años después de construida, la cúpula de hormigón sin refuerzo (sin barras de acero adentro) más grande del mundo: pesa más de 5.000 toneladas, y los ingenieros romanos fueron variando la mezcla del hormigón a medida que subían, de 6 metros de espesor en la base a apenas 2,3 metros cerca del óculo, para que el peso no la hiciera colapsar.

Entrada
7 € (desde julio de 2026)
Gratis
Primer domingo de cada mes, menores de 18, y residentes de la ciudad de Roma
Diámetro de la cúpula
43,3 metros — igual a la altura interior
Diámetro del óculo
8,2 metros, única fuente de luz natural
Cerrado
1 de enero, 15 de agosto y 25 de diciembre

El óculo —el agujero circular en la punta de la cúpula, de 8,2 metros de diámetro— es la única fuente de luz natural del interior, y también deja pasar la lluvia directo al piso: el suelo original, ligeramente inclinado, tiene desagües pensados para eso desde el diseño romano original. Durante la misa de los sábados a las 17:00 y domingos y feriados a las 10:30, la entrada es gratis para quien participa del oficio religioso, igual que en cualquier iglesia en funcionamiento.

De templo pagano a tumba de Rafael y de reyes

El Panteón sobrevivió casi intacto durante casi dos mil años por una razón muy concreta: en el año 609, el emperador bizantino Focas se lo regaló al papa Bonifacio IV, que lo consagró como iglesia católica bajo el nombre de Santa Maria ad Martyres. Ese cambio de uso —de templo de todos los dioses paganos a iglesia cristiana— es lo que lo salvó del saqueo y la destrucción que sí sufrieron la mayoría de los templos romanos antiguos, convertidos con el tiempo en canteras de piedra para otras construcciones.

Hoy funciona también como panteón funerario, en el sentido literal: ahí está enterrado el pintor renacentista Rafael, muerto en 1520 a los 37 años, según sus propios deseos expresados en vida. Después de la unificación de Italia en el siglo XIX, el edificio sumó las tumbas de los primeros reyes del Reino de Italia: Vittorio Emanuele II, su hijo Humberto I, y la reina Margarita de Saboya —la misma que le dio nombre a la pizza margarita.

Columnas de granito traídas desde Egipto

El pórtico de entrada tiene 16 columnas de granito gris egipcio, cada una tallada de una sola pieza, de casi 12 metros de altura y unas 60 toneladas de peso — se extrajeron de una cantera del desierto egipcio y se transportaron enteras hasta Roma, una hazaña logística notable incluso para los estándares del Imperio. Las puertas de bronce de la entrada, de 12 por 7,5 metros, están entre las pocas de la Antigüedad que sobrevivieron sin fundirse para reutilizar el metal —el destino que sí tuvieron casi todas las demás puertas de bronce de la Roma imperial.

El edificio que lleva el nombre equivocado desde hace 1.900 años

El templo original de Marco Agripa, del año 27 a.C., se incendió por completo dos veces —en el año 80 y de nuevo en el 110—, así que lo que hoy se ve no es esa construcción original sino una reconstrucción completa ordenada por el emperador Adriano, terminada alrededor del año 126. Adriano, sin embargo, mantuvo en la fachada la inscripción original de Agripa («Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo construyó») como un gesto deliberado de modestia y continuidad histórica, algo habitual en su forma de gobernar. Esa decisión sembró tanta confusión que recién en los siglos XVIII y XIX, gracias al análisis de las marcas de fabricación en los ladrillos, los historiadores confirmaron que el edificio actual es en realidad obra de Adriano, no de Agripa.

El techo interior, con sus 140 casetones hundidos dispuestos en cinco anillos de 28, no es sólo decorativo: aligera muchísimo el peso de la cúpula sin debilitar su resistencia, un recurso de ingeniería tan efectivo como elegante. Se construyó vertiendo hormigón sobre moldes de madera colocados en el lugar exacto, una técnica que exigía una planificación milimétrica antes de que el material fraguara.

Cómo llegar

El subte no llega directo al Panteón: la estación más cercana es Barberini o Spagna, ambas de la línea A, a unos 15 minutos caminando por el centro histórico. La mayoría de la gente lo combina con Piazza Navona y la Fontana di Trevi en la misma caminata, ya que las tres atracciones están a menos de 10 minutos entre sí.

El modelo que cruzó el océano

La influencia del Panteón no se quedó en Roma: Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos y arquitecto aficionado, lo tomó como modelo directo tanto para su propia casa, Monticello, como para la Rotonda de la Universidad de Virginia —una versión a mitad de escala del original romano—. La misma inspiración clásica llegó hasta la cúpula del Capitolio de Estados Unidos en Washington, y de ahí se replicó en las cúpulas de buena parte de los capitolios estatales del país: un templo romano de casi 1.900 años terminó definiendo la imagen visual del poder político estadounidense.

El piso original que nadie pisa con cuidado

Muy pocos visitantes reparan en que el piso que están pisando es, en gran parte, el original de la época de Adriano: un diseño geométrico llamado opus sectile, hecho con piezas de mármol, pórfido y otras piedras de colores cortadas y encastradas en círculos y cuadrados que repiten, a escala menor, la misma geometría de la cúpula que corona el edificio. Es una de las pocas superficies de piso romano antiguo que sigue en uso diario, casi 1.900 años después de instalada, con el desgaste natural de siglos de pasos pero sin haber sido reemplazada.

La cúpula del Panteón fue, además, la más grande jamás construida hasta que el arquitecto florentino Filippo Brunelleschi terminó la cúpula de la Catedral de Florencia en 1436 — casi mil trescientos años después. Brunelleschi estudió de cerca el Panteón antes de encarar su propio proyecto, y esa misma cadena de influencia siguió después: Miguel Ángel, al diseñar la cúpula de la Basílica de San Pedro, miró tanto al Panteón como a la obra de Brunelleschi. Un edificio pagano del siglo II terminó, sin proponérselo, enseñándole a media Europa cómo volver a construir en grande.

El epitafio que un amigo le escribió a Rafael

La tumba de Rafael lleva un epitafio en latín escrito por su amigo, el cardenal y escritor Pietro Bembo, que traducido dice algo así como «Aquí yace Rafael: mientras vivió, la Naturaleza temió ser superada por él, y cuando murió, temió morir con él». A la derecha de su sarcófago descansan los restos de Maria Bibbiena, su prometida, fallecida antes de que llegaran a casarse — dos placas conmemorativas junto a la tumba mantienen unidos, siglos después, los nombres de los dos.

El tercer edificio en el mismo lugar

El nombre «Panteón de Agripa» corresponde, en rigor, a un edificio que ya no existe: el primer templo, construido por Marco Agripa alrededor del año 25 a.C., se incendió por completo en el año 80 d.C. El emperador Domiciano lo reconstruyó poco después, pero ese segundo templo también se perdió en otro incendio, en el año 110. Lo que se visita hoy es, entonces, la tercera versión del edificio, construida entre los años 118 y 125 por orden del emperador Adriano — la única de las tres que sumó la cúpula y el óculo que hoy lo hacen único, y la única que sobrevivió hasta el presente.

El propio Adriano, conocido por viajar de forma constante para inspeccionar en persona las obras del Imperio, encargó y probablemente influyó en el diseño de la cúpula: se sabe que tenía un interés genuino por la arquitectura y la geometría, y algunos historiadores le atribuyen un rol activo en el diseño, más allá de haber sido sólo quien encargó la reconstrucción.

El propio término «Panteón» viene del griego «pan» (todos) y «theion» (dioses): un templo dedicado, en su concepción original, a todos los dioses del panteón romano en conjunto, no a una sola divinidad en particular como la mayoría de los templos de la época.

Basta compararlo con cualquier otro edificio religioso de la misma época para entender por qué sigue impresionando casi dos milenios después.

El pórtico de columnas del Panteón, con la cúpula asomando detrás.
Nhartmannphotos, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
El óculo central de la cúpula del Panteón, única fuente de luz natural del interior.
T. Le Berre, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿Cuánto cuesta entrar al Panteón?

7 € desde julio de 2026 (antes costaba 5 €). Es gratis el primer domingo de cada mes, para menores de 18 años y para residentes de la ciudad de Roma.

¿Qué pasa si llueve?

El agua entra directo por el óculo de la cúpula hacia el piso, que tiene una leve inclinación y desagües pensados para eso desde la construcción original.

¿Por qué la cúpula es un récord?

Sigue siendo, casi 1.900 años después, la cúpula de hormigón sin refuerzo más grande del mundo, con 43,3 metros de diámetro.

¿Quién está enterrado en el Panteón?

El pintor renacentista Rafael, muerto en 1520, y los primeros reyes de la Italia unificada: Vittorio Emanuele II, Humberto I y la reina Margarita de Saboya.

¿Por qué el Panteón se conservó tan bien?

Porque en el año 609 se convirtió en iglesia católica, lo que lo salvó de terminar como cantera de piedra, el destino de la mayoría de los templos romanos antiguos.

¿De dónde son las columnas del pórtico?

De granito gris egipcio, talladas de una sola pieza y transportadas enteras desde una cantera del desierto de Egipto — cada una pesa unas 60 toneladas.

¿Por qué se llama Panteón de Agripa si lo construyó Adriano?

Porque Adriano, al reconstruirlo tras dos incendios, mantuvo la inscripción original de Agripa por modestia — una decisión que confundió a los historiadores durante siglos.

¿Qué edificios se inspiraron en el Panteón?

Monticello y la Rotonda de la Universidad de Virginia, ambos de Thomas Jefferson, y la cúpula del Capitolio de Estados Unidos, que a su vez inspiró varios capitolios estatales.

¿Qué edificios modernos copiaron el diseño del Panteón?

La Rotonda de la Universidad de Virginia y Monticello, ambos de Thomas Jefferson, y la cúpula del Capitolio de Estados Unidos, que a su vez inspiró varios capitolios estatales.

¿El Panteón tiene ventanas además del óculo?

No, el óculo de 8,2 metros de diámetro en la punta de la cúpula es la única fuente de luz natural de todo el edificio.

¿Hace cuánto que el Panteón es una iglesia?

Desde el año 609, cuando el emperador bizantino Focas se lo regaló al papa Bonifacio IV — más de 1.400 años ininterrumpidos de uso religioso.

¿Se puede asistir a misa en el Panteón?

Sí, los sábados a las 17:00 y domingos y feriados a las 10:30, con entrada gratuita para quien participa del oficio.

¿Hay tienda de souvenirs adentro?

No, al ser una iglesia en funcionamiento no hay locales comerciales dentro del edificio.

¿Se puede tocar la piedra del interior?

Sí, no hay cordones que impidan acercarse a las paredes o columnas, a diferencia de otros monumentos con piezas más frágiles.

Fuentes verificadas el 5 de septiembre de 2026.

Seguí conociendo Roma: el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino, la multa por sentarse en la Plaza de España y toda la guía de la ciudad.