La mezquita de Et'hem Bey sobrevivió al cierre de templos del comunismo
La mezquita de Et'hem Bey, construida entre 1791 y 1821, es una de las pocas del país que sobrevivió al cierre religioso de la era comunista. Tiene entrada libre, aunque conviene consultar horarios en la web oficial antes de ir, sobre todo por los horarios de oración. La torre del reloj contigua, de 1830, se puede subir por 90 escalones hasta un mirador sobre la plaza Skanderbeg.
Por Florencia · Publicado el 6 de septiembre de 2026
En pleno centro de la plaza Skanderbeg, la mezquita de Et'hem Bey es, junto con su torre del reloj adyacente, el conjunto religioso otomano mejor conservado de Tirana y uno de los pocos edificios de culto que sobrevivió íntegro a cuatro décadas de dictadura comunista, un dato que por sí solo explica buena parte de su valor simbólico para la ciudad.
Casi treinta años de obra entre padre e hijo
La construcción arrancó en 1791 (algunas fuentes dan 1794) por iniciativa de Molla Bey, y no se terminó hasta 1819-1821, ya bajo la dirección de su hijo, Haxhi Ethem Bey, que dio al edificio el nombre que conserva.
Ese proceso de casi tres décadas explica en parte la riqueza decorativa del resultado final: pocas mezquitas otomanas de la región recibieron tanto tiempo y recursos de construcción continuada.
Lo más singular de la mezquita, y lo que la distingue de la generalidad de la arquitectura religiosa otomana, son sus frescos: tanto en el pórtico exterior como en el interior, las paredes están decoradas con pinturas de árboles, cascadas y puentes, motivos paisajísticos poco habituales dentro de una tradición que suele preferir la geometría y la caligrafía a la representación de escenas naturales.
El modelo otomano balcánico, con un añadido poco común
Como la inmensa mayoría de mezquitas otomanas construidas en los Balcanes entre los siglos XVI y XVIII, Et'hem Bey sigue el modelo de sala de oración única cubierta por una cúpula, con un pórtico exterior de tres tramos cubiertos por cúpulas menores y un minarete esbelto y poligonal a un costado.
Dentro, el mihrab (el nicho que marca la dirección hacia La Meca) y el minbar (el púlpito) están tallados en mármol trabajado con detalle, siguiendo la misma tradición decorativa que se repite, con variaciones locales, desde Sarajevo hasta Pristina.
Cerrada por el primer estado ateo del mundo
En 1967 Albania se declaró oficialmente el primer Estado ateo del mundo, y el régimen de Enver Hoxha cerró por decreto todos los templos religiosos del país, mezquitas, iglesias católicas y ortodoxas por igual, muchos de ellos reconvertidos en almacenes, cines o directamente demolidos.
La mezquita de Et'hem Bey sobrevivió físicamente al cierre, aunque permaneció fuera de uso religioso durante todo el período comunista.
Reabrió como lugar de culto recién en 1991, con la caída del régimen, en una ceremonia que congregó a miles de personas frente a la plaza Skanderbeg como símbolo del regreso de la libertad religiosa al país.
Una segunda restauración, financiada desde Turquía
Tres décadas después de esa reapertura, el edificio necesitaba una intervención estructural más profunda: desde marzo de 2018, la agencia turca de cooperación TIKA financió y dirigió una restauración integral que recuperó los frescos originales del pórtico y el interior, estabilizó el revoque deteriorado y reforzó la estructura, manteniendo las técnicas pictóricas originales del siglo XVIII y XIX.
La mezquita volvió a abrir para el culto en 2021 y se inauguró oficialmente en enero de 2022, en una ceremonia a la que asistió el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan: un gesto que refleja el interés de Turquía en la restauración del patrimonio otomano por toda la región balcánica.

Una tolerancia religiosa poco común en el mundo musulmán
Albania es, por población, un país de mayoría musulmana, pero convive con minorías católica, ortodoxa y bektashí en una proporción y con un grado de tolerancia mutua poco frecuentes en la región.
Buena parte de esa convivencia se explica por el propio Imperio Otomano, cuyos tres siglos de dominio dejaron matrimonios mixtos, conversiones pragmáticas y una mezcla de tradiciones que diluyó las fronteras rígidas entre comunidades religiosas.
Un capítulo casi único de esa historia es el de los bektashíes, una orden sufí que combina el misticismo islámico con tradiciones locales y que da mucho más peso a la espiritualidad interior que a la forma religiosa estricta.
Cuando Turquía prohibió las órdenes derviches en 1925, el cuartel general mundial del bektashismo se trasladó a Tirana, donde permanece hasta hoy en la periferia oriental de la ciudad: la capital albanesa es, desde entonces, el centro administrativo y espiritual de esta rama del sufismo en todo el planeta.
La torre del reloj: 90 escalones y una vista completa de la plaza
Tras terminar la mezquita, el propio Et'hem Bey encaró la construcción de la torre del reloj contigua, iniciada en 1822 y concluida en 1830.
Con más de 30 metros de altura, fue durante décadas el edificio más alto de Tirana y marca la hora en la ciudad de manera casi ininterrumpida desde su inauguración.
Se puede subir por una escalera interior de 90 escalones hasta un mirador en la parte superior, desde donde se domina toda la plaza Skanderbeg y buena parte del centro de Tirana.
El acceso depende de un guarda que no siempre está presente: conviene preguntar en la propia mezquita si ese día la torre está abierta antes de intentar la subida.
- Requisito de acceso
- Descalzarse antes de entrar a la sala principal
- Construcción
- 1791/1794 a 1819/1821
- Torre del reloj
- Construida entre 1822 y 1830, más de 30 metros de altura
- Subida a la torre
- 90 escalones, sujeta a disponibilidad del guarda
Para la visita conviene llevar hombros y rodillas cubiertos, como en cualquier mezquita en funcionamiento, aunque el propio templo suele prestar pañuelos y túnicas a quien llegue sin la vestimenta adecuada.
Sacar fotos está permitido en el pórtico exterior; adentro, lo más respetuoso es preguntar antes de fotografiar si hay fieles rezando.
Contexto histórico y construcción familiar
La mezquita de Et'hem Bey (Xhamia e Et'hem Beut) constituye el testimonio arquitectónico otomano más representativo del centro histórico de Tirana.
La edificación del templo comenzó en 1791 bajo el mecenazgo de Molla Bey, miembro de una destacada familia patricia local y descendiente directo de Sulejman Pashë Bargjini, a quien la tradición atribuye la fundación de Tirana en 1614.
Las obras se prolongaron a lo largo de tres décadas debido a las complejidades constructivas de la época y a los cambios administrativos en el valiato.
Tras el fallecimiento de Molla Bey, los trabajos fueron continuados y concluidos formalmente hacia 1821 por su hijo, Haxhi Ethem Bey, poeta y notable dignatario civil de la región que dio su nombre al recinto.
Ese dilatado periodo de ejecución favoreció una ejecución artesanal sumamente detallada. La finalización de la mezquita consolidó el núcleo cívico y religioso alrededor del cual creció la ciudad durante el siglo XIX, antes de las grandes remodelaciones urbanísticas del periodo monárquico e italiano.
Arquitectura otomana balcánica y estructura
Tipológicamente, el templo se inscribe dentro del modelo clásico de mezquita de una sola cúpula, una tipología extendida por las provincias otomanas de los Balcanes entre los siglos XVI y XIX.
La sala de oración principal presenta una planta cuadrangular coronada por una cúpula semiesférica revestida de tejas curvas que descansa sobre un tambor octogonal ciego.
En el flanco norte se abre un pórtico exterior o pórtico de acceso (hajati) compuesto por columnas de piedra con arcos semicirculares y capiteles labrados de inspiración clasicista. Este espacio perimetral servía para acoger a los fieles cuando la sala interior alcanzaba su capacidad máxima.
Junto a la esquina suroriental se alza el minarete, una estilizada torre poligonal construida en sillares de piedra tallada que remata en una galería volada (sherefe) con balaustrada decorada y un chapitel cónico de plomo.
La singularidad de sus frescos y pinturas murales
El elemento que distingue a Et'hem Bey de prácticamente cualquier otro templo islámico contemporáneo de la región es su profuso programa de decoración pictórica al fresco.
Tanto las paredes del pórtico exterior como los muros interiores y la concavidad de la cúpula están cubiertos por composiciones al temple elaboradas por maestros pintores albaneses y foráneos.
Lo verdaderamente inusual es la presencia reiterada de representaciones paisajísticas y elementos del mundo natural.
Mientras que el arte islámico tradicional suele limitarse a patrones geométricos arabescos, motivos florales estilizados e inscripciones epigráficas, los frescos de esta mezquita plasman árboles frondosos, cascadas, arroyos, puentes de piedra, quioscos de jardín y panorámicas de ciudades amuralladas con minaretes y cúpulas.
Estas representaciones campestres se inspiran en el simbolismo coránico del paraíso terrenal concebido como un vergel regado por fuentes de agua viva. En el interior, el mihrab o nicho de oración orientado hacia La Meca y el minbar o púlpito escalonado muestran un minucioso trabajo en mármol y estuco polícromo.
La Torre del Reloj y su perspectiva urbana
Inmediatamente adyacente a la mezquita se levanta la Torre del Reloj (Kulla e Sahatit), construida entre 1822 y 1830 por iniciativa del propio Haxhi Ethem Bey con el apoyo financiero de los gremios comerciales y artesanos de Tirana.
Con una altura superior a los treinta metros, la torre ostentó durante décadas la condición de estructura más elevada del perfil urbano de la capital, orientando la jornada laboral y las horas de rezo mediante su campana, fundida en Trieste en 1838.
A lo largo de su historia, la torre fue renovada en 1928 con un nuevo mecanismo de relojería alemán.
En el interior, una escalera de caracol de noventa peldaños de madera y hierro asciende hasta un mirador perimetral. Desde esta atalaya se obtiene una perspectiva privilegiada sobre la explanada de la plaza Skanderbeg, los ministerios de ladrillo rojo, el Museo Histórico Nacional y el teatro de la ópera.
Supervivencia durante el régimen y ateísmo oficial
La mezquita de Et'hem Bey protagonizó uno de los episodios más singulares de conservación patrimonial del siglo XX albanés. En 1967, la dictadura de Enver Hoxha promulgó un decreto que proclamó a Albania como el primer Estado ateo del planeta.
Como consecuencia, más de dos mil templos religiosos de todas las confesiones fueron clausurados, profanados, demolidos o reconvertidos en gimnasios y depósitos militares.
Sin embargo, este templo se salvó de la demolición gracias a su declaración previa como Monumento Cultural de Protección Especial, motivada por el excepcional valor artístico de sus frescos.
Aunque permaneció sellada y desprovista de culto durante veinticuatro años, su fábrica arquitectónica se mantuvo intacta en pleno corazón de la ciudad.
El 18 de enero de 1991, en los albores del colapso del sistema totalitario, una multitud estimada en más de diez mil personas forzó pacíficamente las puertas de la mezquita para celebrar la primera oración colectiva en décadas.
Este acto espontáneo marcó un hito histórico en la restitución de las libertades civiles y de credo en Albania.
Restauración integral y reapertura contemporánea
El paso de los decenios y las filtraciones de humedad provocaron deterioros notables en los estucos y en la estabilidad de las capas pictóricas.
A partir de 2018, la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación (TIKA), en colaboración con el Instituto Albanés de Monumentos Culturales, llevó a cabo una minuciosa labor de restauración estructural y conservación artística.
Especialistas en restauración pictórica consolidaron los morteros originales, retiraron capas de hollín acumulado y devolvieron a los frescos sus gamas cromáticas vivas sin alterar las trazas primigenias. Asimismo, se renovó la cubierta de plomo de la cúpula, se afianzaron las zapatas de cimentación y se instaló iluminación artística perimetral.
El templo volvió a abrir al culto regular y a la recepción de visitantes en 2021 (la inauguración oficial fue en enero de 2022), conservando plenamente su función como lugar de oración viva y joya patrimonial de acceso público.
Tolerancia religiosa y el papel de las confesiones
La mezquita de Et'hem Bey es también un reflejo de la particular idiosincrasia espiritual de Albania, caracterizada por la convivencia pacífica entre musulmanes suníes, cristianos ortodoxos, católicos y derviches bektashíes. En el entorno inmediato de la plaza Skanderbeg convergen templos de diversas tradiciones sin barreras divisorias.
Especial mención merece la orden sufí bektashí, una rama mística que promueve la introspección espiritual y la tolerancia filosófica.
Tras su proscripción en Turquía en 1925, el centro mundial de esta orden se radicó en Tirana, convirtiendo a la urbe en un núcleo de diálogo espiritual interreligioso ampliamente valorado en la región balcánica.
Recomendaciones para la visita y normas de acceso
La visita al complejo es sumamente sencilla, al emplazarse en el cuadrante oriental de la plaza Skanderbeg.
El acceso al interior de la mezquita está permitido a personas de cualquier credo fuera de los horarios de las cinco oraciones diarias preceptivas, recomendándose acudir a media mañana o a primera hora de la tarde.
Por respeto al culto activo, es obligatorio descalzarse antes de pisar las alfombras de la sala de oración y vestir prendas que cubran hombros y rodillas. En la entrada se facilitan pañuelos y túnicas ligeras para quienes lo necesiten.
La toma de fotografías sin flash está autorizada en el pórtico y en el interior, evitando registrar a fieles en actitud de recogimiento.
Para ascender a la Torre del Reloj, es conveniente comprobar en el punto de acceso la disponibilidad del paso al mirador, ya que las visitas se regulan en grupos reducidos para facilitar la fluidez en el estrecho tramo de escaleras.
¿Se puede entrar a la mezquita de Et'hem Bey sin ser musulmán?
Sí, se admite la visita de personas de cualquier credo, siempre fuera de los horarios de oración, con la única condición de descalzarse antes de ingresar a la sala principal.
¿Por qué sobrevivió esta mezquita al cierre religioso comunista?
No hay una razón única documentada, pero el edificio se mantuvo en pie —a diferencia de buena parte del patrimonio religioso del país— aunque sin uso de culto entre 1967 y 1991, cuando reabrió tras la caída del régimen.
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